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Clara Elisa Rodríguez es una joven merideña de 28 años, su personalidad vibrante y sonrisa llana, dan muestran de su espontaneidad a primera vista, nos cuenta que comenzó en la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV) en julio de 2015 , una meta que le parecía inalcanzable, en sus propias palabras una meta que estaba “a niveles estratosféricos”, pero después de mucho esfuerzo, he aquí la recompensa, ser parte de la OSV, la orquesta sinfónica con más trayectoria en el país y en América Latina.

La chelista que viene de la Orquesta Sinfónica de Mérida y cursó estudios de Licenciatura en Música, Mención Ejecución Instrumental, Violoncello, en la Universidad de Los Andes (U.L.A), expresa que siempre sintió una gran fascinación por la OSV, por ver tocar a sus músicos y estar en contacto con ellos.

Ser parte de la trayectoria y la historia de la OSV, para Clara ha sido una gran oportunidad que no se compara con nada, señala que crecer junto a la institución y hacerse profesional, “con grandiosos maestros, que siempre muestran mucha receptividad con los nuevos, fue un regalo después de mucho trabajo”.

La músico llena de admiración destaca que la OSV tiene un motor increíble, “es genial ver que la música no para, ni disminuye su nivel, los integrantes de la orquesta siempre están dando su 100%, me encanta tocar con ellos, es la primera vez que toco en una fila de chelos que cada quien está en lo suyo, siempre logramos llegar al público. Es toda una experiencia, tanto en el aspecto académico como en el humano”.

Para Clara es una gran bendición trabajar en lo que la apasiona, pero si además expresa “estás en una institución que respetas y estás orgulloso de representar, es allí donde realmente vas a sentir que no estás haciendo un trabajo, sino que estás expandiendo tus horizontes y que la orquesta se vuelve parte de tu vida, no es una obligación, sino que es fascinante estar haciendo lo que siempre quisiste hacer desde que tenía diez años”.

Ser músico no es sencillo, no tiene fin, siempre hay que estar estudiando, afirma Clara, quien señala que es necesario enseñarles a las nuevas generaciones que de las fallas también se aprende. El mensaje final de la chelista para los que se inician en el mundo de la música, es “echarle pichón aunque las cosas se pongan difíciles, porque en esos momentos te mides y es donde el mundo, el país, la sociedad, la familia, la orquesta, la música más te necesita”.