El pianista cubano, que está metido en la música desde que tenía tres años, se encargará del cierre de la edición número 22 del Festival Jazz al Parque, en Bogotá.

Vía: www.elespectador.com
Por Luisa Fernanda Montero

El jazz como tal es un género que se ha ido alimentando de las tendencias universales que le son compatibles. En este caso yo no diría que hay una línea que nos divide, sino que hay una que nos une

A pocas horas de presentarse en Jazz al Parque, el pianista y compositor cubano Dionisio Jesús Valdés Rodríguez, mejor conocido como Chucho Valdés, habló con El Espectador. La música, lo que esta significa en su vida, el jazz contemporáneo y sus expectativas frente al público que lo espera en Bogotá fueron las temáticas abordadas con el artista.

¿Cómo se siente a pocos horas de participar en Jazz al Parque 2017?

Tengo grandes expectativas porque ya hemos tocado en Bogotá, hay muy buen público y realmente los músicos y yo estamos muy contentos de estar allí otra vez.

¿Cómo define usted a ese público? ¿Cómo se siente un buen público?

El público es receptivo cuando sabe lo que está escuchando, por supuesto, y generalmente las personas que van a los conciertos que yo hago ya tienen una referencia de la música mía o de la historia de lo que hemos hecho, así que hay una comunicación muy bonita con ellos, hay una buena vibra, eso es importante.

Usted aparte de músico, pianista y compositor es investigador también, ¿Qué momento vive el jazz contemporáneo?

En estos momentos hay una nueva generación haciendo cosas muy buenas, no solamente en Estados Unidos y Cuba. Alrededor del mundo se están haciendo trabajos muy creativos y hay músicos talentosos ahora mismo en la escena.

Usted es de una familia musical, creció tocando el piano, el piano ha estado con usted desde siempre, ¿Alguna vez se ha puesto a pensar cómo sería su vida sin música?

Imagínate que esa cosa ni siquiera me pongo a pensarla, porque realmente la música ha ocupado un espacio muy grande. Incluso como tú dijiste, desde antes de tener uso de razón porque yo toco desde los 3 años y llevo toda la vida haciendo esto que es lo que más me gusta. No, no concibo otra cosa, no sé qué sería de mis días.

Hablamos de jazz, de jazz latino, de jazz cubano. ¿Dónde está la línea que marca esa diferencia?, ¿existe o el jazz es uno solo?

El jazz como tal es un género que se ha ido alimentando de las tendencias universales que le son compatibles. En este caso yo no diría que hay una línea que nos divide, sino que hay una que nos une, y la línea que nos une es precisamente la influencia africana en todo el continente americano. El jazz es una música que nace de las raíces afroamericanas y cuando nosotros hacemos la música afrocubana, estamos como si fuéramos familia, porque tenemos una raíz común. El jazz no nos divide, nos une.

¿Qué está pasando en su carrera, qué viene, qué sorpresas tiene para su público?

Tengo muchas colaboraciones, ahora en los últimos años he hecho muchísimas colaboraciones, más de las que ya había hecho antes. Por ejemplo, hay un disco que se ha grabado, no sé en qué momento va a salir, con John Obando un saxofonista norteamericano fantástico. Hay un proyecto de un futuro disco con un saxofonista también norteamericano que se llama Kenny Garrett. También hice un álbum que acaba de lanzarse con la banda de Arturo O’Farrill, que es un tributo a nuestros padres. Se trata de un homenaje a Bebo Valdés y a Arturo O’Farrill. Además voy a grabar un disco en dúo que es un proyecto que ya estamos haciendo con Gonzalo Rubalcaba. Estoy componiendo unas obras afrocubanas para orquesta sinfónica y voy a grabar con la cantante de argentina Patricia Sosa.

Me está hablando de varios proyectos cada uno más grande que el otro. ¿Cuál es el secreto para estar vigente en escena durante tanto tiempo?

Yo creo que el amor por la música es lo más importante y tener la necesidad de seguir creando, de seguir estudiando y de estar bien informado de lo que están haciendo los grandes talentos alrededor del mundo. Uno mismo medirse para seguir evolucionando, esto no para, esto no se acaba nunca más, es un proceso creativo que es como una espiral.

El talento que tienen algunos músicos como usted… ¿se puede aprender?

El proceso creativo nace, es el talento que Dios te da, esa es una parte, pero la otra es la formación académica, el estudio, el estudio te da la técnica y la posibilidad de desarrollar tu creación para fortalecer un proceso creativo. Pero el proceso creativo no creo que se estudie en una academia, o sea la inspiración y estas cosas son cosas que vienen ya. Es un don, no se estudia, eso viene.