Vía: Prensa Latina | Por Lianet Arias Sosa*

Christian Vásquez desde los ocho años me apasiona la Orquesta Sinfónica

Caracas (PL) La música encantó desde los ocho años al director de orquesta venezolano Christian Vásquez, cuando en un paseo por su pueblo, San Sebastián de los Reyes, se detuvo para escuchar el ensayo de un conjunto. Entonces le pidió a su padre que lo inscribiera en el “núcleo”, la unidad básica del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una obra del Estado fundada en 1975 por el maestro José Antonio Abreu y conocida como El Sistema.

En aquella localidad del estado de Aragua, el niño, que aprobó los exámenes de rítmica y melodía, comenzó tocando la flauta dulce y luego siguió con el violín.

Para 2006, inició sus estudios de dirección bajo la tutela de Abreu, y ese mismo año se convirtió en el director musical de la Sinfónica Juvenil de Aragua José Félix Ribas.

Considerado una de las batutas más prominentes que forjara El Sistema, Vásquez emprendió su periplo por el mundo en 2008, cuando fue invitado a conducir la Suite Pájaro de Fuego, de Stravinsky, con la Filarmónica de Radio France.Un año más tarde, su exitoso debut con la Sinfónica de Gävle, Suecia, le valió el nombramiento de director principal invitado de esta orquesta hasta 2014, una categoría que ostentó también durante una serie de conciertos con la Filarmónica de Israel en 2010.

Posteriormente, llegaron las presentaciones con la orquesta del Centro Nacional de las Artes, en Ottawa, la Orquesta Nacional del Capitole de Toulouse, la Sinfónica Juvenil de Bavaria, la Filarmónica de Bruselas y la Sinfónica de Bamberg.

En una amplísima lista de agrupaciones dirigidas, emergen también la Filarmónica de Londres, la Royal Scottish National Orchestra, la Filarmónica de Moscú, y la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño, de la cual es su director musical.

Ante la pregunta de qué define a un buen director, responde con absoluta seguridad: “Primero, cuando se llega a la orquesta, tiene que estar bien claro, toda la música tiene que estar aquí”, explica señalándose la sien.

“Dice el Maestro (Abreu) que hay dos tipos de músico: el que tiene la cabeza en la partitura y el que tiene la partitura en la cabeza. El buen director primero tiene que saber qué es lo quiere”, asevera en conversación con Prensa Latina.

Para el joven de 28 años, otro rasgo esencial es el carisma, acompañado de humildad, “porque puede haber un gran director que sabe mucho, pero si es arrogante, cuando llega a la orquesta hay una barrera, y la orquesta no se siente bien”.

Por eso se considera un miembro más de la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño, tiene comunicación con todos sus músicos y los trata por igual: “Si la orquesta percibe que su director es parte de ellos, todo va a marchar muy bien”, acota.

Además, el reto de conducir “es que haya disciplina, que todos toquen realmente igual, con la misma articulación, la misma afinación (â��) y hacer entender a los muchachos por qué estamos aquí: para hacer música, pasarla bien y aprender”.

Hace dos años, el joven asumió la dirección musical de esa agrupación, que está “en pleno crecimiento” y en busca del refinamiento al tocar, y cuyos 160 miembros constituyen “una familia, porque hay una hermandad muy grande”.

MÚSICA Y VALORES

La labor de El Sistema, que pretende igualmente respaldar a los grupos sociales más vulnerables del país, trasciende por eso la propia música, y enseña, además, a respetar y ayudar a los compañeros, entre otros valores.

Vásquez ejemplifica con el caso de los pequeños cuyos padres discuten, pero llegan a su hogar con el instrumento y los valores aprendidos, y pueden así ayudar a “cambiar su casa, su ambiente”, lo cual “se contagia” después a los demás niños del barrio, como “una cadena”.

“Cuando yo comencé hace 20 años, mucha gente no creía en la música. Me decían ¿tú crees que vas a vivir de la música?, o me preguntaban si eso se estudiaba. Ahora todo ha cambiado, y los padres quieren que su niño esté tocando un instrumento”, destacó.

Aclamado en los escenarios más distinguidos, el músico calificó de gran responsabilidad el hecho de que lo cuenten entre los jóvenes directores más admirados que surgieron con la obra promovida desde hace más de tres décadas por Abreu.

Recuerda que con 12 ó 13 años tenía ídolos como Gustavo Dudamel, otro de los grandes talentos de El Sistema, o el violinista venezolano Alexis Cárdenas, una guía que ahora él podría representar para muchos niños y jóvenes.

Entonces, tienes que estudiar mucho más, con mucha mayor firmeza, porque representas a un país y a un Sistema, y eso es una responsabilidad muy grande, enfatizó.

Por lo pronto, el reto más cercano en el horizonte se perfila en Noruega, donde en agosto del próximo año Vásquez asumirá la dirección de la Sinfónica de Stavanger, con la mirada puesta en convertirla en una de las mejores de Europa.

Durante la gira que la Teresa Carreño emprendió por el Viejo Continente en octubre último, la directora ejecutiva de esa orquesta europea, Trude Marit Risnes, resumió el nombramiento del joven músico como una “excelente opción” para la Sinfónica.

“Queremos ser una orquesta pionera -refirió a la prensa-, constantemente estamos luchando por mantenernos actualizados en todos los niveles, así que tiene mucho sentido escoger a un director que represente a una generación naciente, a uno de los directores más prometedores del mundo”.

*Corresponsal de Prensa Latina en Venezuela.