El legendario pianista Chick Corea y el batería Steve Gadd actuarán al frente de su nueva banda esta noche en la Sala de Cámara del Kursaal, donde presentarán ‘Chinese Butterfly’, el disco conjunto que publicarán en breve.

Vía: www.diariovasco.com JUAN G. ANDRÉS

Con un nombre respetado en el ámbito del jazz pero también en el del rock, Steve Gadd, que ha tocado para Paul Simon, Eric Clapton y Paul McCartney, ha declarado que colaborar con Corea le lleva «a otro nivel musical»

La sesión promete grandes dosis de jazz eléctrico y fusión de ritmos diversos gracias a las aportaciones de un supercombo de músicos reclutados en distintas partes del globo terráqueo. A sus 76 años, caracterizado siempre por su incansable espíritu creativo, Corea se ha reencontrado con Gadd, a quien conoce desde que en 1965 coincidieron en la banda de Chuck Mangione. Siete años más tarde el batería se unió a la versión más eléctrica de Return To Forever y prestó sus baquetas a varias grabaciones importantes de Corea como ‘The Leprechaun’ y ‘My Spanish Heart’, ambas de 1976. Cincuenta años después, ambos actúan en calidad de colíderes de la banda con la que han grabado ‘Chinese Butterfly’, compuesto casi en su totalidad por el pianista de Chelsea, Massachusetts.

Con un nombre respetado en el ámbito del jazz pero también en el del rock, Steve Gadd, que ha tocado para Paul Simon, Eric Clapton y Paul McCartney, ha declarado que colaborar con Corea le lleva «a otro nivel musical». El pianista le devuelve el piropo tildando de «asombroso» al batería. «Ejecuta mi música de modo perfecto, es interminablemente interesante», asegura en declaraciones a este periódico.

Armando Antonio Chick Corea, que así firma sus escritos, también se deshace en elogios hacia sus otros colegas de banda. A Lionel Loueke, guitarrista de Benín, lo define como un «nuevo amigo» capaz de empatizar por sí solo con el sonido del grupo, y al cubano Carlitos del Puerto le considera «un maestro del bajo acústico y eléctrico» con quien combina «en muchos niveles rítmicos». Del venezolano Luisito Quintero dice que es «el percusionista más creativo y musical» que conoce -«hace melodías con sus tambores»- y del saxofonista y flautista norteamericano Steve Wilson destaca su «sonido único» y su «increíble capacidad de improvisación».

Preferencias

Chascarrillos al margen, cuando abandonó el grupo que compartió con Davis, Wayne Shorter y otras luminarias del jazz, Corea se pasó a la vanguardia más absoluta formando Circle, un trío de free jazz junto a Anthony Braxton, Dave Holland y Barry Altschul. Poco después, en 1971, fundaría el grupo Return To Forever, un icono del jazz rock y de fusión que hasta el presente ha conocido diversas reencarnaciones.

A la pregunta de si cree que el mayor desafío en la música es la innovación, Chick Corea responde que «cada momento de la vida puede ser innovación». «Al menos ese es el ideal. Cuando la vida es nueva, es realmente vida: cuando ésta se vuelve vieja, entonces uno vive en el pasado y tal vez muere un poco», opina esta leyenda viva que, pese a su vertiente experimentadora, jamás ha perdido de vista la visión lúdica del jazz.

Tal y como subraya Frank Tirro en su ‘Historia del jazz moderno’, a lo largo de muchas de sus múltiples etapas, Chick Corea ha facturado una música que podía ser más o menos sesuda, pero siempre resultaba «divertida». «Y es precisamente el concepto de diversión el que muchas veces brilló por su ausencia en el jazz de los años 60», recuerda el historiador, que cita «la juguetona naturaleza» del disco ‘The Leprechaun’ (1976), que por un momento hizo pensar que el jazz recuperaría «algo de su carácter festivo y atrayente para el gran público».