Escrito por: Javier Marín | Efe (Valencia) | El Mundo.es

La mezzosoprano Cecilia Bartoli añora la personalidad de las grandes voces líricas. La globalización es un fenómeno positivo para el desarrollo cultural pero en algunos sectores concretos, advierte, también tiene sus aspectos negativos: “Le ha robado el alma y la personalidad a la ópera”.

Cecilia Bartoli, Decca ©Uli Weber

Cecilia Bartoli, Decca ©Uli Weber

Así lo ve la diva italiana, entrevistada antes de regresar a España para presentar su último disco, ‘Mission’, en Valencia y Oviedo, un trabajo en el que descubre al compositor, obispo y “espía” Agostino Steffani (1654-1728), cuya música quedó sepultada en los archivos secretos del Vaticano durante casi dos siglos.

Cecilia Bartoli

Cecilia Bartoli

Según admite, la ópera ha dejado de ser una escena reservada al melómano; ha escapado del cerco de Puccini y Verdi para retroceder a las partituras del Barroco, lo cual, paradójicamente, ha logrado atraer a un público más joven.

“Hay muchas voces bonitas, hay una técnica perfecta, pero casi no existe la personalidad”

“La ópera ya no solo es bel canto. Ahora es un mundo mucho más abierto en el que caben desde Mozart a Rossini y que interesa a un público más joven. Es una grata sorpresa, cuando canto música barroca veo más jóvenes entre el público”, subraya. Sin embargo, a pesar de esta apertura, sus voces tienden a estandarizarse en unas elevadas cotas técnicas a las que no llega la personalidad.

“Falta alma y personalidad. Hay muchas voces bonitas, hay una técnica perfecta, pero casi no existe la personalidad y esto es por culpa de la globalización”, problema que también encasillan y dictan los cánones de la moda y la belleza, lamenta la mezzosoprano.

Los directores de orquesta y los músicos tampoco escapan a sus efectos. “Yo siempre aconsejo que escuchen la música de ayer y de hoy, a todos los grandes de entonces y de ahora, y que después procesen toda esa información y la trasladen a su corazón para desarrollar su propia personalidad musical”.

Esta es, a su modo de ver, una de las principales virtudes del compositor que rescata en su nuevo disco, un producto que su visión comercial ha convertido en un paquete multimedia acompañado de una novela de intriga, escrita por Donna Leon, y un DVD filmado en Versalles.

“Es un compositor muy poco conocido, ¡pero influyó al mismísimo Haendel!”, exclama la diva, que define la música de Steffani como “diferente, virtuosa, melódica y profunda”, algo que podrán juzgar quienes asistan a sus conciertos en el Palau de la Música de Valencia (lunes 11 de marzo) y el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo (sábado 16).

“Un país sin cultura es inaceptable, es fundamental para todo, y desgraciadamente cada vez tenemos menos”

 

La cantante y musicóloga trasladará a ambos escenarios su defensa de la cultura como parte inapelable del desarrollo social y económico de una nación: “Un país sin cultura es inaceptable, es fundamental para todo, y desgraciadamente cada vez tenemos menos”. Critica la austeridad presupuestaria en el ámbito cultural que se extiende por Europa sin perder de vista a Italia, un país “sin papa y sin gobierno”.

“Esta ciudad (por Roma) vive un momento muy extraño. Hasta ahora, cuando no había papa era porque había muerto, pero ahora ha abdicado”, admite la cantante, que interpreta el éxito electoral de Beppe Grillo como protesta y hastío ciudadano, y que sigue sin comprender cómo sus paisanos votan a Silvio Berlusconi.

“Grillo…, bueno; en cierto modo es comprensible, ¡pero Berlusconi!”, clama Bartoli antes de resumir la contrariedad que caracteriza a este país mediterráneo: “Vivir en Italia es difícil, pero vivir sin Italia es imposible”