Vía: www.elcorreodeburgos.com/A.S.R. 07/05/2015

Alejandro Yagüe descubre más de cien libretos franceses, italianos y alemanes con la ciudad como escenario o sus personajes como protagonistas. Lo cuenta mañana en una conferencia

Alejandro Yagüe reivindica a Burgos como gran musa de la ópera. El catedrático numerario del Conservatorio Superior de Salamanca ha encontrado más de cien libretos de autores franceses, italianos y alemanes del siglo XIX y XX que tienen a la ciudad como escenario de su acción o a sus personajes como protagonistas. Un legado desconocido que el compositor desvelará en la charla Burgos en más de cien óperas, a celebrar mañana en el Salón Caja círculo de la plaza de España (20 horas, entrada libre) enmarcada en el 130 cumpleaños de la Schola Cantorum.

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«Es el descubrimiento de un patrimonio operístico totalmente ignorado. Nunca se ha reconocido. Al no haber teatros de ópera no sabíamos qué pensaban los europeos de nosotros. Va a ser un bombazo en la crítica a nivel nacional porque en España las óperas son contadas y ahora surge Burgos como una de las ciudades con mayor vinculación con este género, un puesto ocupado hasta el momento por Sevilla, con la que ahora estamos muy reñidos», saca pecho el autor de esta investigación que se duele de ese protagonismo hispalense que hasta ha llevado a algunos libretistas franceses a poner a bailar flamenco al Cid.

Precisamente Rodrigo Díaz de Vivar es uno de los grandes inspiradores de estas obras. Yagüe ha rastreado hasta 40 óperas que se acercan a su vida y hazañas.

La más destacada es Le Cid, del francés Massenet, fechada en 1885, que desarrolla su acción en la Plaza Mayor burgalesa. Plácido Domingo la llevó a escena recientemente, un logro, en palabras de Yagüe, porque, ya solo por el elevado número de intérpretes y músicos que aparecen en ella, urge una producción muy costosa.

Otra de las propuestas relevantes en torno al héroe castellano es la que bebe en la leyenda de origen francés que dice que tuvo que luchar con el padre de Jimena, aunque la trama se sitúa en Sevilla, o la que hace el alemán Cornelius, que la lleva al Castillo capitalino.

Hasta Bizet compuso en 1873 una ópera, Don Rodrigue, inspirada en Las mocedades del Cid, de Guillén de Castro. Nunca llegó a estrenarse y, salvo algunos fragmentos, no se conserva la partitura. Tampoco lo hizo Rodrigue et Chimène, de Debussy, que murió sin terminarla.

Los libretistas cayeron rendidos ante el que en buena hora nació, pero no fue la única figura made in Burgos que los sedujo.

A los escenarios saltaron la cruenta historia de los siete infantes de Lara; la vida de Pedro I El Cruel, nacido y coronado en Burgos aunque se le recuerde como el fundador del Alcázar de Sevilla; la tormentosa vida de Juana la Loca y el esperpéntico episodio del funeral de su marido, Felipe El Hermoso, que murió en la Casa del Cordón; las idas y venidas de Fernán González, fundador de Castilla, que, por ejemplo, centran La fe en las traiciones, la primera ópera que Yagüe descubrió, estrenada en Siena, ambientada en Tudela (Navarra) y Burgos.

Y no solo la vida de los personajes históricos cayeron en las redes de estos autores. De joya califica el hallazgo de una ópera germana titulada El alcalde de Burgos (Der alcalde von Burgos), estrenada en Magdeburg en 1890 y conservada en la Biblioteca de Berlín.

El desarrollo del primer acto en San Pedro de Cardeña y la mención posterior del Ayuntamiento capitalino atestiguan que se refiere al Burgos español y no a los otros que existen en el mundo.
«Es una ópera cómica muy curiosa porque habla de un alcalde que fue torero», observa ilusionado como un niño por las oportunidades que brinda internet de colarse en archivos y bibliotecas de todo el mundo sin quitarse las zapatillas de casa ni mancharse de polvo.

La curiosidad por este patrimonio despertó en el compositor hace treinta años cuando un amigo alemán, director de escena, le tocó en el orgullo patrio cuando le descubrió que la protagonista de Don Giovanni, de Mozart, es doña Elvira.

Se había dado la primera puntada de un tapiz que el profesor no da por concluido. Cree que quedan más óperas, aunque de segundo orden, inspiradas en Burgos. Él no va a guardar la lupa.