Brahms se posicionaba al lado del clasicismo

Se cuenta de manera anecdótica que en la música clásica una de las rupturas sobre las formas tradicionales se demuestra en 1853 cuando J. Brahms y el violinista húngaro E. Reményi fueron a Weimar a visitar a Franz Liszt. Este último trabajaba en sus poemas sinfónicos que hoy conocemos como obras descriptivas y que eran parte de ‘la música del futuro’ que Liszt compartía con H. Berlioz y R. Wagner. Cuando Richard Wagner oyó esta Sonata para piano escribió esto a Liszt: “Es de una belleza sin parangón; magnífica, amable, profunda y noble, tal como sois vos”, realmente es considerada una de las representativas composiciones para piano.

Vía: violinesencantosuio.wordpress.com | *Publicat en Daimon. Revista de filosofía, nº 31, pàgs: 71-88. | Universidad de Murcia, Murcia, 2004.

J. Brahms había estado indispuesto por aquellos días y ante una petición de Liszt, quien le pidió que tocase alguna de sus obras, él se negó cordialmente. A la sazón, Brahms contaba con veinte años de edad. Cuentan que Liszt se sentó al piano iniciando su improvisado recital con el Scherzo y la Sonata en Do mayor de Brahms.

Luego, cuando Liszt interpretaba su Sonata en Sí-menor, el joven Brahms cabeceaba amablemente “hasta quedarse dormido” -según lo describió más tarde E. Remény quien no asimilaba mucho los gustos románticos de Brahms- y, aunque no se sabe si Liszt saldría encolerizado después de tocar su obra, el indicio es que los autores de historia de la Música le adjudican un tez simbólico a este momento. Rotundamente, la obra de Liszt *”proponía la destrucción de la forma sonata, es decir, la eliminación de los tradicionales cuatro movimientos –allegro / adagio / tempo de danza / finale-, y consideraba la composición como un todo unitario –de hecho, esta pieza consta de once breves movimientos o, mejor, de un único movimiento con once pequeñas divisiones”.

Ahora bien, cierta o inventada para difamar a Brahms –después de estos hechos Reményi hizo carrera como director de orquesta bajo la protección de Liszt-, la historia es magnífica: Brahms aburrido con la música de Liszt echa una cabezadita en público. El gesto era un símbolo: Brahms se posicionaba a lado del clasicismo y el formalismo -es decir, la música pura-, en contra de los progresistas o vanguardistas, los defensores de la música del futuro.

Patricia Aloy
Patricia Aloyhttp://www.facebook.com/aloypatricia
Directora del Noticiero Digital Venezuela Sinfónica @vzlasinfonica www.venezuelasinfonica.com Los invito a leerlo! Caracas, Venezuela

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