Una escuela de música inspirada por el modelo venezolano de “El Sistema”, funciona todos los días en Boston, para familias de bajos ingresos que buscan formación de calidad


Vía:  elplaneta.com


Desde que tenía 6 años he formado parte de alguna agrupación musical. Y puedo decir sin lugar a dudas que esa experiencia ha sido de las más significativas que he tenido en mi vida. Mientras participé, por muchos años, en un coro de niños en Venezuela, tenía compañeros de diferentes sectores sociales, razas y posturas políticas. Pero las diferencias entre nosotros se diluían por completo en las melodías que entonábamos. La directora siempre nos recordaba: “Para que el coro suene bien, todos tienen que escuchar a los demás”. De todos estos años me han quedado grandes amigos, y estoy segura que a todos nos ha marcado esa vivencia y nos ha ayudado a ser más disciplinados, sensibles, sencillos y en definitiva, mejores seres humanos.

La música es una herramienta muy poderosa de integración y desarrollo humano. No en vano el reconocido pianista y director musical Daniel Baremboin continúa con su exitosa orquesta Stiftung, conformada por jóvenes de Israel y Palestina en el West Bank, que tocan juntos y se han hecho amigos. A pesar de que se cuestiona como asignatura obligatoria en la escuela primaria, se sabe que la música fomenta valores tan importantes como la disciplina, la perseverancia o el trabajo en equipo, y desarrolla capacidades cognitivas y vínculos sociales muy importantes en la formación de los niños.

A nivel educativo, es un elemento que fomenta la cohesión social y genera oportunidades. Pero para muchos niños sin recursos económicos, tocar un instrumento o cantar en un coro está fuera de sus posibilidades.

En Boston, hay varias alternativas para que los niños pertenecientes a sectores sociales desfavorecidos aprendan a tocar un instrumento musical. Una de ellas es Boston String Academy, una academia sin fines de lucro fundada por dos hermanas violinistas venezolanas, que se formaron en el prestigioso Sistema de Orquestas de Venezuela, mejor conocido como “El Sistema”, un modelo de enseñanza de la música que ha inspirado organizaciones en todo el mundo.

“El Sistema” es conocido por rescatar jóvenes en circunstancias de pobreza, del ambiente de abuso de drogas y el crimen al que podrían ser arrastrados, y enseñarles a tocar un instrumento musical.

Marielisa y Mariesther Alvarez estudiaron una maestría en ejecución instrumental en Boston Conservatory, y uno de sus profesores les inspiró a dedicarse a la docencia musical. En 2012 fundaron Boston String Academy, una escuela de música que ofrece clases de violín, viola y violonchelo a niños desde muy temprana edad. Además de lecciones privadas, también se agrupa a los estudiantes en ensambles musicales u orquestas.

“En Boston se consiguen muchas alternativas de clases individuales de muy alta calidad, pero son muy costosas. Nosotras quisimos ofrecer una experiencia no sólo individual sino también colectiva, y a un precio accesible”, explica Marielisa Alvarez, una de las hermanas detrás de este proyecto.

Las clases se imparten 5 días a la semana muy temprano en la mañana, o por la tarde, y los niños pagan de acuerdo con el ingreso anual de su familia. Hay niños que no pagan nada, y otros que pagan un precio modesto. La academia se financia a través de donaciones, y mantiene su estatus de organización sin fines de lucro.