Vía: El País | Escrito por: Por: Yahvé M. de la Cavada

Se reveló como un diamante en bruto hace 35 años, en una de las versiones de los Jazz Messengers de Art Blakey más sólidas y memorables; aunque no particularmente popular, para algunos fue la última gran line-up del batería, al menos en cuanto a cohesión y efervescencia. Ahí estaba Bobby Watson, un joven saxofonista de Kansas, junto Blakey, el veterano Walter Davis Jr., el trompetista ruso Valery Ponomarev, el portentoso contrabajista Dennis Irwin y el primer blanco que ejerció como saxofonista oficial de la banda, Dave Schnitter [1]. Poco después llegó el pianista James Williams y los Jazz Messengers volvieron a toda su gloria con una de sus formaciones más extravagantes y heterogéneas. Pero funcionaba. En el futuro llegarían otros nombres brillantes (los hermanos Marsalis, Terence Blanchard, Donald Harrison, Billy Pierce, Benny Green, Lonnie Plaxico, Geoff Keezer, Robin Eubanks…) pero el grupo, como unidad, no volvió a tener el mismo empuje y compenetración.

 Bobby Watson

Bobby Watson

Watson, solista dinámico y compositor brillante, estaba llamado a tener una carrera en solitario fulgurante: con varias decenas de álbumes a sus espaldas (sólo como líder) es uno de los saxos altos más respetados de la escena jazzística, habiendo mantenido una envidiable compostura artística a lo largo de toda su trayectoria. Ahora, a punto de cumplir los 60, vuelve a nuestro país para un solo concierto enmarcado en el excelente ciclo “Jazz y otras músicas” de la Fundación Botín (que alberga algunas otras perlas en los meses venideros), y aprovechamos para dar un repaso a su discografía.

En su emotiva introducción para el libro de Alan GoldsherHard Bop Academy: the sidemen of Art Blakey and the Jazz Messengers” (Hal Leonard, 2002), Watson cuenta “Art me amaba, estoy seguro de ello, y por eso sufrí algunas de sus más crueles críticas. Porque disfrutar del amor de Art significaba que siempre ibas a escuchar la verdad, que no siempre era lo que querías escuchar. Y por eso le estaré siempre agradecido”. Sus casi cuatro años como saxofonista (y director musical) de los Messengers resultaron un auténtico curso intensivo para jazzistas de élite, tal y como ya les había ocurrido a otros ilustres predecesores como Wayne Shorter, Lee Morgan, Freddie Hubbard o Cedar Walton: “Art me convirtió en un líder, me enseñó cómo usar, observar y dar alas a los músicos que contrato. Me enseñó a leer en las sensaciones de la audiencia y a utilizar el tiempo. Me enseñó a construir un solo. Me enseñó el valor de una banda”.

No fue fácil: Watson se perdió el nacimiento de su primer hijo mientras estaba de gira con Blakey (en España, por cierto), lo que casi acaba con su matrimonio. “Sí, había grandes sacrificios. Eso también era parte de ser un Jazz Messenger”. En 1983, con un púber Wynton Marsalis ya en la banda, Watson cedió el puesto de saxo alto a su hermano Branford y emprendió el vuelo tras 12 discos e innumerables conciertos. Desde entonces, su carrera ha sido un comprometido y ejemplar alarde de independencia y personalidad. En su música no ha habido flaqueza ni titubeos. Siempre lo ha tenido claro, y así lo ha tocado, por eso sus discos rezuman autenticidad.

A excepción de su fabuloso debut “Estimated Time Of Arrival” (grabado en 1977, pocos meses después de su incorporación a los Messengers) y “All Because Of You” (ambos para el sello Roulette), Watson dejó de lado su carrera como líder hasta 1983. Ese año funda el minúsculo sello New Note junto a su amigo y contrabajista Curtis Lundy, cuya primera referencia es “Beatitudes”, una excelente sesión en cuarteto con Mulgrew Miller y Kenny Washington. El texto en la carpeta del disco hacía una aguerrida apología de la independencia discográfica y del derecho de los músicos a ser propietarios de su obra: “es una gran tragedia y una injusticia ver a muchos gigantes del jazz con sus sueños y aspiraciones frustradas, sin siquiera poseer su propio trabajo mientras otros recogen los frutos de su creatividad”. El sello mantuvo una actividad discreta hasta 1989 pero, sin embargo, fue en Europa donde Watson publicó sus siguientes álbumes, en sellos como el sueco Amigo (“Jewel” y “Gumbo”, éste último con el nombre de Horizon Quintet), el alemán Enja (“Advance”) y, sobre todo, el italiano RED Records.

Sergio Veschi, propietario del sello, había quedado prendado de Watson tras un concierto de los Messengers en el Festival de Jazz de Moers, en mayo de 1978, y no paró hasta fichar al saxofonista. Por fin, al final de una gira europea del 29th Street Saxophone Quartet [2] (de la que salió el álbum “Pointillistic Groove”), Veschi juntó a Watson con una rítmica italiana para un puñado de conciertos que quedaron inmortalizados en el exuberante “Perpetual Groove”. La cosa funcionó tan bien que en mayo de 1985 Watson se reunió de nuevo en Milán con el Open Form Trio (que es como se hacían llamar Piero Bassini, Attilio Zanchi y Giampero Prina) para grabar “Appointement In Milano” y “Round Trip”. La alianza con RED estaba definitivamente sellada. A lo largo de los años, Watson ha grabado algunos de sus mejores discos para el sello italiano, como “Love Remains” junto a John Hicks, Curtis Lundy y Marvin “Smitty” Smith (posiblemente, su mejor álbum en cuarteto), o su imprescindible álbum a saxo solo “This Little Light Of Mine”.

En 1988, tras un personal disco en homenaje al gran Johnny Hodges para su sello New Note (“The Year Of The Rabbit”), Watson recala en la renacida Blue Note, reformando su quinteto Horizon para un trío de álbumes muy destacables. En “No Question About It”, además de la rítmica de Hicks, Lundy y Victor Lewis, toca el trombonista Frank Lacy y un joven debutante llamado Roy Hargrove. Un año después el saxofonista registra “The Inventor”, un álbum más abierto con Benny Green y Edward Simon repartiéndose las labores a los teclados y la participación de Don Alias y el jamaicano Wilie Williams. Por último, el rotundo “Post-Motown Bop”, en el que pule el sonido de Horizon definiéndolo como un quinteto de hard-bop anclado en la tradición, que no en el revival.

A finales del 91, Watson deja Blue Note y migra a Columbia, donde graba otro trío de ábumes extraordinarios con periodicidad anual. “Present Tense” con el trompetista Terell Stafford (otro debutante estelar), Ed Simon, Essiet Essiet y Victor Lewis; “Tailor Made”, en el que Horizon se ve aumentado por una big band llena de nombres de altura (Jon Faddis, Steve Turre, Robin Eubanks, James Williams, Danilo Perez…) y “Midwest Shuffle”, toma definitiva del quinteto en su terreno natural: el directo. Tras este impecable triada, Watson da un giro inexplicable hacia el R&B en “Urban Renewal”, un disco petardo y poco creíble editado por el sello del flautista Herbie Mann. Esto rompe la buena racha del saxofonista, que acaba la década regresando al calor de amigos fieles como Curtis Lundy (con quien graba “Project” para el sello japonés Sound Hills) y Sergio Veschi, que edita en RED el sereno “Quiet As Its Kept” y un directo con la Tokyo Leaders Big Band.

Entrado en el siglo XXI, y ya sin el amparo de las multinacionales, Watson reduce considerablemente su actividad discográfica. Aparte de ediciones esporádicas en pequeñas cabeceras [3], destacan sus tres discos para el sello Palmetto: “Live & Learn”, con el fabuloso Orrin Evans, “Horizon Reassembled” (reunión de la formación de “Present Tense” y “Midwest Shuffle”) y el crepuscular “From The Heart”, un disco de madurez en el que vuelve a unirse a Curtis Lundy para recoger el testigo de Blakey y asumir su papel generacional, presentando a jóvenes talentos como Warren Wolf, Leron Thomas o Harold O’Neal. “Pregunta a cualquier músico de jazz de más de 40 años quién es su mentor y SIEMPRE obtendrás una respuesta (…) porque la espina dorsal de esta música se compone de aprendices y mentores”, dice Watson en las notas de “From The Heart”.

Ha sido un largo camino, de alumno a maestro. Constantes sesiones de grabación, miles de conciertos, de noches en la carretera, y aún queda mucho por delante. Cuando él abandonó los Jazz Messengers en 1981 tuvo vértigo, “pero Art me dijo ‘estarás bien. Puedes volar. Así que, adelante, vuela’”.
1] Joe Farrell tocó ocasionalmente en los Messengers a mediados de los 60, pero nunca llegó a ser un miembro oficial.

[2] Grupo fundado y coliderado por Watson junto a Ed Jackson, Rich Rothenberg y Jim Hartog, muy activo desde primeros de los 80 hasta mediados de los 90.

[3] Recientemente Watson ha vuelto a sus orígenes independientes, optando por la autoedición con un nuevo sello llamado como su hija, Lafiya.