(EFE/Concha Carrón).- Que a Albert Boadella no le asustan las críticas no es nada nuevo, lo que explica, en parte, su última propuesta como director artístico de los Teatros del Canal, en la que sube a escena un extravagante duelo operístico entre Verdi y Wagner en el bicentenario del nacimiento de ambos compositores.

Albert Boadella

Albert Boadella

El pimiento Verdi se estrena el próximo jueves en la Sala Verde de los Teatros del Canal con un montaje que recrea el salón de un restaurante, del que el público formará parte como comensal, y en el que partidarios del italiano Giuseppe Verdi y del alemán Richard Wagner entablan un particular enfrentamiento en el que no faltan los escupitajos de comida de unos a otros por todo el escenario.

Boadella, que se ha declarado un ferviente verdiano, al igual que el resto de miembros del reparto de la obra, ha recordado en la presentación de “El pimiento Verdi” el enfrentamiento “real” que ha existido siempre entre los aficionados de ambos compositores, y ha recordado que su propio padre protagonizó algún “jaleo importante” al intentar sabotear una ópera de Wagner.

El tenor José Manuel Zapata y la soprano María Rey-Joly, “dos cracks musicales”, según Boadella, son la pareja “verdiana” de este espectáculo musical, que tendrá enfrente como defensores de la música “wagneriana” al tenor Antoni Comas y a la soprano venezolana Elvia Sánchez, todos ellos acompañados al piano por Borja Mariño.

El barítono Luis Álvarez ejerce en esta particular propuesta de propietario del restaurante “El pimiento Verdi” y de encargado de organizar una cena homenaje para celebrar el 200 aniversario del nacimiento del gran compositor italiano, amenizada con la interpretación en directo de diversos fragmentos de sus óperas.

En este duelo gastronómico-musical vuelan sobre el escenario todo tipo de “tropezones” de comida y bebida escupidos por los cantantes a la cara de sus contrincantes musicales, que son ágilmente recogidos por el actor Jesús Agelet en su papel de camarero del restaurante.

Todos ellos son “el gran valor” de este montaje, según Albert Boadella, quien ha considerado que el principal “problema” del mundo de la ópera es encontrar cantantes que también sepan interpretar, aspecto que -a su juicio- se logra sobradamente en “El pimiento Verdi”, que estará en Madrid hasta el próximo 12 de mayo.

A pesar de reconocerse abiertamente partidario de Verdi, el dramaturgo catalán y exdirector de Els Joglars ha precisado que la obra es un homenaje a la música de ambos compositores.

Así, en su parte final ambas facciones llegan a un “pacto” en el que se improvisa un típico argumento wagneriano con los personajes más carismáticos de sus óperas pero expresando las pasiones líricas a través de las partituras de Verdi.

Esta producción, a cuya presentación ha acudido la viceconsejera de Turismo y Cultura, Carmen González, incluye fragmentos cantados de las óperas El Trovador, La Traviata, El Rigoletto, Otello, Nabucco, Aida, La fuerza del destino, Don Carlo, Tristán e Isolda o Sigfrido.

Durante la obra, la cena homenaje organizada por el dueño de El pimiento Verdi se ve frustrada cuando otros cantantes presentes en el local muestran su desagrado ante la música de Verdi y reclaman homenajear también a Wagner, a quien consideran un genio más profundo y menos pachanguero que el italiano.

Unos y otros se enzarzan en un interesante duelo musical aprovechando fragmentos operísticos de ambos compositores en el que se lanzan, aparte de restos de comida, dúos, arias o coros como escarnio hacia el rival y en el que se incluyen pequeños fragmentos de zarzuela, de la que Boadella se declara “un enamorado”.

Preguntado por las críticas que este montaje puede suscitar en el público “más puritano” de la ópera, el dramaturgo ha asegurado que no solo no le provocan ningún temor, sino que incluso disfruta, con las críticas de los “talibanes” que piensen que no es un espectáculo “puro ni ortodoxo”.

“Los clásicos están para tocarlos”, ha sentenciado Boadella, quien ha considerado que los amantes de la música que se dejen llevar por la lógica “se lo pasarán bien”, a pesar de que ha reconocido que la obra tiene momentos “agrios y duros”.

El tenor José Manuel Zapata ha subrayado que quien acuda a El pimiento Verdi no lo hará pensando en ir a ver una ópera estilo “La Traviata”, ha afirmado que este montaje es “una fiesta” y ha criticado que los cantantes de ópera siempre sean dirigidos “por agentes de tráfico” que les dicen absolutamente todo lo que tienen que hacer, por lo que ha agradecido que en este caso no haya sido así.