El director venezolano llega a Barcelona con la orquesta Simón Bolívar y unas nueve sinfonías explosivas


Vía: www.lavanguardia.com | MARICEL CHAVARRÍA, Barcelona

Gustavo Dudamel es de esos hábiles artistas que saben esconder la presión que les produce su apretada agenda tras un talante de tranquilidad y amabilidad infinitas. Una fórmula con la que, por otro lado, hay muchos números para acabar teniendo una úlcera… Pero así es la existencia del director de orquesta más deseado del momento, un hombre que además va por el mundo representando los valores del Sistema de orquestas infantiles y juveniles que fundó el maestro Abreu en Venezuela, al tiempo que luce discursos de calado humanista.

“En un mundo tan caótico como el actual, interpretar a Beethoven cobra más fuerza por su mensaje humanista”. Y también: “La Novena Sinfonía es un canto a lo que necesitamos, al amor, a la unión, a la fraternidad, al entendimiento. Es un canto a vernos como hermanos, a vernos como un mundo, no como seres distintos y espacios separados, sino como algo único”, dijo con una entonación dulce ante las cámaras que ayer se acercaron al Palau.

 Dudamel es un hombre al que además le encanta plantearse retos e involucrar en ellos a los jóvenes músicos de la orquesta Simón Bolívar. Como el que le trae ahora de vuelta al Palau de la Música, en cuyo contexto hacía estas declaraciones. Aquí inicia nada menos que la gira europea con la integral de las sinfonías de Beethoven de un tirón. Y además se atreve a llevarlas luego en su versión latina a los templos del clasicismo germánico: el Musikverein de Viena y la nueva Elbphilharmonie de Hamburgo, las otras dos paradas de la gira.

Pero según Dudamel, “no hay una verdad absoluta en Beethoven, simplemente hay una verdad expansiva”. “Se puede interpretar de maneras distintas. Respetando siempre lo que es, pero dentro lo que pueda permitirte ser creativo”. Y añadía ilusionado: “Yo veo a Beethoven como una explosión del espíritu”.

A sus 36 años Dudamel ya no le teme a nada. En Barcelona ofrece a partir de mañana cinco conciertos en cuatro días consecutivos. Y la cita de domingo es doble: a mediodía –ojo porque el suyo no será el único maratón que viva Barcelona aquel mediodía, pues coincidirá con el de los participantes en calzón corto– y otra al atardecer. ¿Un Eve­rest demasiado empinado? ¿En algún momento le entran ganas de salir corriendo? “Ay, no, me lo paso muy bien”, dice con su mirada pícara y ensoñadora.

¿Cómo se prepara físicamente para enfrentarse a tamaño esfuerzo?

“No tengo ninguna preparación específica –sostiene–. La preparación es mucho más psicológica y espiritual, pero cuando realmente se hace todo con amor, no se hace nada complejo”.
El que ha aterrizado esta vez en Barcelona es un renovado Dudamel, más delgado, menos tenso –el año de noviazgo con la actriz María Valverde tendrá también su efecto– y muy decidido a disfrutar con el que es el principal proyecto de la temporada del ­Palau.

Mientras en la Ciutat de la Justícia sigue el cruce de acusaciones en el banquillo por el caso Palau –”todo es mentira”, es la frase del día–, en la institución musical todo sigue adelante como si no hubiera un mañana. El proyecto de la integral de las sinfonías de Beethoven es ciertamente extraordinario, es decir, muy costoso, por lo que ha sido muy oportuna la colaboración de la Obra Social La Caixa.

A Elisa Duran, directora general adjunta de la Fundación Bancaria La Caixa, le sobraban ayer argumentos para abrazar el proyecto, en el que ve una triple dimensión que defiende: “La excelencia contribuyendo al talento, la dimensión social y la promoción ampliando la accesibilidad del público. Pero todo esto no sería nada sin la educación”. Duran recordó que el Sistema impulsado por el maestro Abreu “ha sido un referente no sólo para la Unesco sino también para La Caixa, que celebra 400 conciertos escolares por el territorio catalán cada año”. La entidad apoya el proyecto Clavé XXI, por el que 1.500 niños en riesgo de exclusión social integran el canto en su vida.

Pero además está el 125.º aniversario del Orfeó Català, que cantará junto al Cor de Cambra el miércoles, en la Novena sinfonía de Beethoven, dirigidos por Simon Halsey y lo repetirán en Madrid. El flamante director de los coros del Palau no le es desconocido a Dudamel, pues el venezolano asistía de bien jovencito a Simon Rattle en la dirección orquestal cuando Halsey era ya el hombre al frente de las voces allá donde fuera la batuta británica.

Todo listo así para la aventura beethoveniana en el Palau. Dudamel subraya que “no hay ambigüedades en sus partituras, está todo bien escrito, pero para poder interpretar a Beethoven tiene que haber una conciencia, es necesaria una madurez. Eso, no obstante, no significa que no pueda ser tocado desde el principio de tu vida como artista. Lo que es nuestro caso. En este sentido, ¡será un terremoto de emociones!”.

Entre 17 y 34 años tienen los músicos de la Simón Bolívar. Hace dos semanas hicieron este mismo maratón en Caracas, y hace un par de años ya lo hicieron en Bogotá. “Son muchas sinfonías, horas de música, cantidad de ideas, un trabajo mental, emocional y físico de cuatro días. Pero hacerlas por orden cronológico te deja ver la conexión que se establecía en la mente de Beethoven, lo que significa un aprendizaje gigantesco”, añade Dudamel.

La primera experiencia como director la tuvo Dudamel cuando su tío le regala la Quinta sinfonía de Beethoven… en partitura. “Yo tenía nueve años y hacía mis conciertos con muñecos en casa”. Aunque la primera que estudió formalmente, explica, fue la 1.ª, “porque es muy formativa y armónica”. De hecho, el maestro Abreu se llevaba a los niños músicos de campamentos con un buen fajo de partituras para estudiarlas…

¿Alguna conexión entre los ideales de Beethoven y los de Simón Bolívar?

“Hay estudios que hablan de ello y de hecho tengo un tomo de historia en que la que se habla al tiempo de Beethoven, Napoleón y Bolívar –dice–. El compositor se estaba encontrando con esa evolución social, política y cultural que fue referencial. Beethoven es la base de lo que somos hoy en día. La Heroica es una oda al hombre como centro importante de una vida en comunidad; la Quinta es la vida, la trascendencia, el destino; la Séptima es la apoteosis de la danza. Y la Novena llama a vernos como iguales”.

Los conciertos los retransmiten en streaming MediciTV y la web del Palau.

Con el ‘ferrari’ vienés en L’Auditori, en 2018

Cuando aún está fresco su éxito dirigiendo por primera vez el emblemático concierto de Año Nuevo –en el que por otro lado no obtuvo permiso de la orquesta para poner en marcha ninguna de sus ideas, como tocar un mambo o invitar a Juan Diego Flórez a levantarse de su asiento y unirse a la orquesta– , Gustavo Dudamel se vuelve a poner al frente de la Filarmónica de Viena para protagonizar el que sin duda será uno de los acontecimientos de la temporada 2017-2018 de L’Auditori. El director artístico y musical de la Filarmónica de Los Ángeles –Dudamel ha prorrogado hasta la temporada 2021-2022– y este gran ferrari de la interpretación orquestal que es la Filarmónica de Viena ofrecerán este concierto extraordinario el próximo 14 de enero. En el atril, el Adagio de la Sinfonía núm. 10 de Mahler y la Sinfonía Fantástica de Berlioz. Las entradas salen hoy a la venta en la web de L’Auditori.