La soleada ciudad de Huelva, habitualmente muy tranquila estaba muy agitada durante esta última semana. Cientos de extranjeros deambulaban por las calles agitando las manos, cantando a viva voz y riendo a carcajadas. Una mañana, el ayuntamiento y la céntrica Plaza de las Monjas amaneció con mas de 150..Pinguinos??? con varitas en sus manos, contoneándose enérgicamente al ritmo de un fragmento de la célebre ópera “Carmen” de Bizet.

Algo muy extraño estaba sucediendo…Sin embargo, los habitantes de la ciudad no parecían muy sorprendidos..Mas bien simpatizaban con lo que veían y pasaban tranquilos…La respuesta es que cada verano, se celebra en Huelva el Encuentro Internacional de Directores de Orquesta organizado por la Escuela de Dirección Orquestal “Maestro Navarro Lara” con sede en esa ciudad. Siempre llegan directores de los mas alejados lugares del planeta pero esta vez se ha batido el récord…Mas de 150!! De verdad es algo digno de admirar..Una ciudad invadida por directores de orquesta..Se vive la música en cada rincón…Se respira en el aire…

Durante esa semana se llevaron a cabo diversas actividades..Conferencias, foros, clases magistrales, ensayos de la orquesta O.I.D.O (si, oido…Orquesta Internacional de Directores de Orquesta…OIDO)..Pero además un cúmulo de emociones afloraron a cada minuto…Reencuentros de viejos amigos..Nuevas Amistades…Amor, alegría..Y una que otra tensión para darle suspenso a la cosa…

Pero lo cierto es que a medida que se iba acercando el día del concierto final, crecía la expectativa y también…La nostalgia…Si! La nostalgia de no querer que ese cuento de hadas terminara nunca..Una semana llena de crecimiento, aprendizaje…En fin..Era inevitable..El sábado 8 de agosto llegó y con el,el día del gran concierto final..

Una mañana nublada parecía decir que Huelva también estaba un poco melancólica..Pero luego salió el sol radiante e infinito iluminándo a todos y llenándoles de energía para sobrellevar la recta final…

Gerardo Estrada

Gerardo Estrada


Gerardo Estrada

Gerardo Estrada


Ya en la noche, en el espléndido auditorio de la Casa Colón, podíamos ver un desfile variopinto de músicos elegantemente trajeados…Con coloridos detalles alusivos a sus países de origen!! Una bandera de Portugal en la sección de metales, bufandas albicelestes típicas de Argentina..una corbata con los colores de Italia, un zarape y un sombrero de charro de los orgullosos mexicanos, una bandera paraguaya en los contrabajos, brazaletes colombianos, detalles ecuatorianos…Todo un carnaval!! Pero la noche tenía unos colores especiales que lo envolvieron todo con su magia…Desde las tribunas y en el escenario se podían ver unas cuantas banderas venezolanas ondeando orgullosamente, y no era para menos…Esa noche, en ese mismo concierto, se entregarían los premios del Concurso Internacional de Dirección de Orquesta y la Batuta de Oro había quedado en manos de Gerardo Estrada, un venezolano que, para el momento, empuñaba su violín para disfrutar y hacer disfrutar al público de un magnífico concierto bajo la batuta del Maestro Francisco Navarro Lara y el Maestro Juan Carlos Dos Santos, Director Titular de la Orquesta Sinfónica Nacional de Paraguay.

El concierto comenzó con una vibrante versión de la Obertura del Rapto en el Serrallo de W.A. Mozart a lo que siguió toda una curiosidad…El célebre segundo movimiento del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo interpretado no por uno..si no por 4 guitarristas!! Y de paso, una mexicana, un español, un chileno y un portugués…El experimento resultó mas que satisfactorio, obteniendo una versión plena de plasticidad, expresión y profundidad.
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Para cerrar la primera parte, el Maestro Navarro hizo gala de toda su sapiencia al dirigir una memorable versión del 4to movimiento de la sinfonía número 9 de Antonín Dvorak “Del Nuevo Mundo”. Los aplausos propiciados por el público fueron tan intensos que el Maestro no pudo contener las lágrimas desde el podio.. Había una sublime comunión entre público y músicos…Y aun faltaba la segunda parte!!

Después de la pausa, todo fue color y alegría. Para comenzar escuchamos una versión muy particular de la Obertura de Carmen, teniendo como solista a la concertista de castañuelas Teresa Laiz. Todo un derroche de virtuosismo!!

Seguidamente asistimos a un festival de arias que fueron desde el barroco hasta el verismo italiano y la zarzuela, cerrando con la inolvidable versión que nos regaló el argentino Osvaldo Peroni de una de las arias para tenor mas queridas por el gran público: “Nessum Dorma” de Turandot. Esa noche, el Calaf sudamericano hizo vibrar al público hasta estallar en una ruidosa ovación mas que merecida…

La última palabras del aria (Vinceró: Venceré) sirvió de marco triunfal para que comenzara la esperada ceremonia de premiación donde se entregarían las batutas de oro, plata y bronce. La mesa estaba servida y el marco no podía ser mas solemne. Subieron al escenario las autoridades presentes y de inmediato se procedió a premiar con la Batuta de Bronce al joven y muy talentoso director paraguayo Juan Carlos León, quien dirigió su himno nacional con gran energía y pasión. Seguidamente se hizo entrega de la Batuta de Plata, que correspondió al colombiano César Sierra Baldovino,quien no pudo apersonarse en Huelva pero delegó la tarea en su compatriota Andrés Martínez Becerra quien leyó sus emotivas palabras y dirigió con fervor patrio las notas del himno nacional colombiano.

Finalmente llegó el momento culminante..La entrega de la Batuta de Oro al ganador del concurso, el venezolano Gerardo Estrada Martínez. El joven maestro apareció en escena ataviado con un impecable liki-liki blanco con una franja tricolor a la izquierda. Los aplausos llenaron el auditorio onubense y el grupo de venezolanos presente (estudiantes, habitantes de la viudad y hasta una religiosa oriunda de Punto Fijo) manifestaron su júbilo por el triunfo de su compatriota.

Estrada recibió el diploma de manos del Maestro Dos Santos y la Batuta de Oro de Manos del Embajador de Venezuela ante el Reino de España, Mario Isea Bohorquéz. En sus palabras, el director dedicó su premio muy especialmente a su madre y a su familia quienes le han apoyado constantemente desde su Venezuela natal además de entregarles su amor a manos llenas a sus compatriotas..”A todos los venezolanos sin distinción de ningún tipo…desde el Zulia a los llanos..desde los Andes hasta Nuestro Esequibo” (haciendo un guiño político al diferendo territorial con Guyana). Recordó las enseñanzas de sus maestros y reconoció el trabajo y el talento de todos los directores allí presentes y la influencia que han marcado en su vida. Para terminar hizo un llamado a la paz mundial y al cese de las agresiones entre hermanos, poniendo como ejemplo lo que el público estaba presenciando esa noche: la mezcla de muchas culturas y nacionalidades unidas por un mismo fin…Un fin noble y hermoso..La música… Dicho esto, Estrada se subió al podio para dirigir lleno de orgullo patrio las notas del Himno Nacional de Venezuela con la emoción a flor de piel y el alma llena de luz y bendiciones…

Finalmente, y como broche de oro, la orquesta, (después de una majestuosa interpretación del himno del país anfitrión) los solistas y el coro se unieron para interpretar el Alma Llanera, desbordando entusiasmo en los presentes que aplaudieron y bailaron, pero además hicieron repetir el segundo himno venezolano.

Fue una noche llena de magia..Una noche llena de esperanzas en un mundo mejor..Una noche de alegría y orgullo para los venezolanos y para toda Sudamérica, representada dignamente además por Colombia y Paraguay…Fue una semana para creer en nuestras capacidades..Para soñar..Para hacer realidad los sueños…Y contagiar a los demás con esa energía infinita…