La noche de este jueves 12 de octubre será el estreno de la ópera El último día de Francisco Pizarro, del creador colombo-español Moisés Bertrán, en el Auditorio León de Greiff, de Bogotá.

Por Várvara Rangel Hill
ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA

“Seguir viviendo  allá se me hizo inviable y con mucho dolor tuve que abandonar todos mis trabajos, a mis amigos, a mis familiares y buscar nuevos horizontes”

En escena, uno de los roles protagónicos será interpretado por el bajo barítono Mario Lo Russo, un joven talento venezolano que comienza a descollar en los escenarios colombianos junto a artistas internacionales.

Lo Russo se mudó a la capital neogranadina en enero de este año, en la búsqueda de oportunidades que ampliaran su carrera artística e impulsado por el escenario político y económico que atraviesa Venezuela en los últimos años. “Seguir viviendo  allá se me hizo inviable y con mucho dolor tuve que abandonar todos mis trabajos, a mis amigos, a mis familiares y buscar nuevos horizontes” en Bogotá, comentó.

Ir a vivir a otro país fue una “excelente decisión”. Con el cambio de residencia a Lo Russo se le abrieron las puertas y una de esas oportunidades fue la audición para “El último día de Francisco Pizarro“, que buscaba dos solistas para completar el elenco con artistas de diferentes países que fueron contactados mediante sus agencias. Ambos papeles lo obtuvieron dos venezolanos, él y el barítono Cristofer Villegas.

“Entre un grupo de personas me gané el rol de Francisco de Chávez, que inicialmente era para un barítono ligero, pero el director y el compositor al escucharme se dieron cuenta que mi voz no era la de un barítono ligero, les gustó mucho mi voz. El compositor decidió hacerle algunos arreglos a la partitura para adaptarla a mi tono de bajo barítono”, describió el cantante.

Afortunadamente –celebra Lo Russo- el elenco es de primeras figuras internacionales así como destacados artistas colombianos: “Me siento sumamente emocionado de poder estar en un grupo de ese nivel”.

Según el vocalista, se trata de una ópera sumamente exigente para todos los cantantes, “no hay un personaje que tenga una línea fácil”, porque el estilo contemporáneo del compositor hace que los intervalos que se cantan sean “difíciles de ejecutar, es una música muy compleja que hay que estudiar con mucho detenimiento, profundidad, para estar afinado perfectamente” y obtener la armonía correcta con las otras voces.
La orquestación de esta ópera –añade- es densa y “sumamente hermosa”, lo que le agrega otras dificultades a los intérpretes, quienes deben dar el máximo de su capacidad vocal para garantizar la proyección.

Para mí ha sido un reto profesional y vocal por la complejidad de la música. Afortunadamente, puedo decir  que me siento cómodo luego de bastantes semanas de ensayo, tratando de estar en el mejor nivel posible y tratando que la obra se entienda”, reconoció Lo Russo.

Además de la complejidad musical y que en escena estará una sinfónica numerosa de casi 150 músicos, que obliga a proyectar con mayor amplitud la voz, el conjunto no estará en el foso sino en pleno escenario, otra exigencia para los cantantes.

La directora de escena, la española María Voronkova, tomó esta decisión con la orquesta por el “concepto” que presentará tres ambientes simultáneos: los músicos detrás de los cantantes que estarán en la primera parte del escenario y una plataforma aérea sobre la sinfónica donde sucederán otras acciones. De acuerdo con el cantante venezolano, se trata de un espectáculo visual y auditivo muy interesante, que se complementa con proyecciones audiovisuales.

El último día de Francisco Pizarro es una gran producción operística con la Orquesta del Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia, que estará bajo la conducción del ruso Guerassim Voronkov.

El montaje se preparó por el 150º aniversario de la Universidad Nacional de Colombia y, por ello, el estreno será la noche de este jueves 12 de octubre en el escenario de la casa de estudios, el Auditorio León de Greiff. La segunda y última función será el domingo 15 de octubre, en el contexto del Festival Ópera al Parque, pero en el templo colombiano de la música, el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

La Russo mencionó que tanto el auditorio como el teatro tienen acústicas “muy nobles” que ayudarán a las presentaciones.

El Salto al vacío

Mario Lo Russo sostiene que la inmigración es un salto al vacío a un destino por la deriva que para muchos no es sinónimo de fortuna. En su caso, sabe que ha corrido con suerte de comenzar a ser reconocido por su talento y su profesionalismo en muy poco tiempo.

“Llegando a Bogotá, inmediatamente conseguí trabajo como profesor de música en una academia, en la que sigo trabajando los fines de semana, pocos días después me presenté a una audición para el Coro de la Ópera de Colombia y, por cosas del destino, estaban buscando un bajo para un proyecto particular del que me enteré de casualidad, audicioné y al maestro Luis Díaz le gustó el trabajo, me contrató para ese proyecto y a partir de ahí, he trabajado con el coro todo este tiempo ininterrumpidamente”, expresó con orgullo.

Con el Coro de Ópera de Colombia, el joven ha participado en montajes de reconocimiento mundial, con figuras internacionales. Cuando entró a esta agrupación coral, Lo Russo no esperaba tener tanto trabajo. “Estamos full, tenemos producciones de óperas, de (conciertos) sinfónico-corales y repertorio a capella durante todo el año. Son producciones de muy buen nivel, envidiables en países europeos y en Estados Unidos”, apuntó.

Pero esto no es todo lo que mantiene ocupado a Lo Russo, también adelanta proyectos personales, como un concierto solista y una producción discográfica con temas populares de compositores venezolanos sin perder el estilo lírico, y que espera grabar en 2018 durante una visita al país.

El disco tendrá una decena de temas de diferentes géneros de autores como Simón Díaz, Luis Laguna o Vicente Emilio Sojo, con arreglos instrumentales y vocales para este barítono bajo.

En resumen, me ha ido muy bien en Colombia y esta ha sido una de las experiencias más gratificantes en mi carrera como cantante”, sentenció.

El inicio de una carrera de éxitos Lo Russo se lo atribuye a su formación como cantante lírico bajo la tutela de la soprano venezolana Sara Catarine, quien también comenzó a trabajar en Bogotá y su mudanza coincidió con la de su estudiante. “Ella sigue siendo mi maestra”.

Desde la distancia

Uno de los trabajos que el barítono dejó al partir de Venezuela fue el que realizó por años en la parroquia Altagracia, de Caracas, donde era el director del coro infantil de la Fundación Schola Cantorum, una institución con la que hizo música durante una década, con la que además fue a giras nacionales e internacionales. Asimismo, se destacó como solista dentro y fuera de este coro. Fue asistente de dirección de la maestra María Guinand y profesor de canto de una academia.

“Este trabajo con los niños me llenó de mucho orgullo. Hicimos muchas cosas importantes, hasta grabaciones para la televisión, tuvimos participaciones sinfónico-corales. Fue un trabajo muy bonito con estos niños. Fue una de las cosas que más me dolió dejar”, admitió.

Mario Lo Russo no está negado a volver a Venezuela, es “imposible” romper su relación con esta tierra de gracia. “Allá tengo muchos proyectos musicales y personales que quiero realizar, pero no tengo contemplado ir a mediano plazo”, lamentó.