Vía: angelcarrascosa.blogspot.com/ No es música todo lo que suena

Antes…

Existen al menos ocho grabaciones del Primer Concierto de Brahms con Barenboim y siete del Segundo. Son obras que le acompañan desde antes aún de la primera grabación de ambos, publicada en 1968, porque ya había tocado, por ejemplo, el Primeroen Salzburgo con la Filarmónica de Viena y Karl Böhm a principio de los sesenta. Puede afirmarse que ningún pianista importante ha estado más ligado que él a estas obras, ni nadie las ha grabado en tantas ocasiones. Y también puede afirmarse que nos sobran dedos de una mano si contamos los pianistas que alguna vez en disco han plasmado interpretaciones de nivel artístico tan alto. Tampoco puede negarse que Barenboim ha tenido suerte con los directores que los han grabado con él: Barbirolli, Giulini, Kubelik, Mehta, Celibidache, Rattle y Dudamel.

Ya en 1968 se publicaron por EMI los dos junto a la New Philharmonia dirigida por Sir John Barbirolli, uno de los más admirables intérpretes brahmsianos de su tiempo, cuyo ciclo sinfónico con la Filarmónica de Viena, no muy conocido, es sin embargo uno de los mejores de la discografía. Son versiones reposadas, fraseadas con delectación y de una profundidad de pensamiento que asombran en un pianista que no había cumplido los 25 años.

En 1977 tuvo lugar en Chicago una interpretación en público del Segundo en compañía de la Sinfónica de esa ciudad y Carlo Maria Giulini (toma publicada por la propia orquesta): una versión inflamada y bellísima que pertenece a la élite de cuantos documentos se conservan de esta obra.

En 1978 Barenboim tocó en Múnich, con la Sinfónica de la Radio Bávara y Rafael Kubelik, los dos Conciertos, de los que conservan tomas en CD publicadas por Melodram, y en DVD del Segundo (diferente de la del CD) en publicación de la Bayerischen Rundfunks. Igualmente excelentes, destacan en ellos los dos movimientos finales del Segundo.

Dos años después publicaba CBS/Sony ambos Conciertos con el concurso de la Filarmónica de Nueva York y Zubin Mehta. De estas versiones destacaría el ardiente “Allegro appassionato” del Segundo, mientras el Primero no es todo lo extraordinario que podría (Mehta se lo había dirigido arrolladoramente a Rubinstein con la Filarmónica de Israel).

El sello Artists publica una toma en audio de un concierto en público celebrado en Múnich el año 1987 con la Filarmónica de esa ciudad y Sergiu Celibidache. Pero más interesan las tomas de vídeo (EuroArts 1990) por esos mismos intérpretes, igualmente en público: son versiones rigurosamente memorables de ambos Conciertos en los que tanto el pianista como el director tocan realmente fondo; como particularidades habría que señalar el lento pero perfectamente sostenido tempo del “Maestoso” del Primer Conciertoy el quizá no todo lo lento que debería el “Andante” del Segundo, con un cello por debajo de las expectativas.

En el “Concierto de Europa” de 2004, celebrado en la Acrópolis de Atenas, Barenboim desgranó una gloriosa recreación del Primero en compañía de la Filarmónica de Berlín y Sir Simon Rattle: se trata, de lejos, del mejor Brahms escuchado al todavía hoy director titular de la formación berlinesa; una versión de potencia dramática sin parangón. EuroArts publicó en DVD esta memorable velada.

Tres años después, el mismo sello lanzó al mercado otro Primero de Brahms, esta vez tomado en público en Tel Aviv con motivo del 70º aniversario de la fundación de la Orquesta Filarmónica de Israel , dirigida por Mehta. Tras un espléndido “Maestoso”, el “Adagio” no logra toda la concentración de las restantes versiones reseñadas.

…y ahora

Finalmente, registrados en público en la Philharmonie berlinesa en septiembre de 2014, Deutsche Grammophon lanza ahora los dos Conciertos (¡tocados en una sola velada!) con el concurso de la Staatskapelle Berlin a las órdenes de Gustavo Dudamel. Asombra que a punto de cumplir sus 72 años, Barenboim siga en tan buena forma, pues costará hallar algún que otro desliz o emborronamiento, mientras hay escalas o trinos comprometidísimos tocados con absoluta limpieza. Con una bellísima sonoridad brahmsiana que me recuerda ahora mucho más que antes a Claudio Arrau, el argentino exhibe una capacidad de matización en la dinámica y en la agógica sencillamente asombrosa y, por supuesto, una gama dinámica amplísima, como es imprescindible. Frente a grabaciones anteriores, ahora abundan más momentos de íntimo lirismo llevados al límite de concentración expresiva. Aunque se ha ganado en introspección, no se ha perdido precisamente en fuego: a este respecto, el 2º mov. del Segundo Conciertoextrema la exigencia brahmsiana de appassionato (estoy de acuerdo con Casper Höweler cuando dice de este movimiento que “es una danza macabra con mucha más propiedad que la composición de Saint-Saëns”).

Bueno, acostumbrados al reciente pianismo de este artista (las Sonatas completadas de Schubert, sin ir más lejos), no se puede decir que me hayan sorprendido estas nuevas dianas. Pero de Dudamel interpretando a Brahms poco o nada sabía, y he aquí la gran sorpresa: suena a Brahms por los cuatro costados, y la inteligencia, la penetración, el fuego y la sensibilidad de que hace gala son admirables. El Primero es más sosegado, introspectivo y maduro que hosco y rebelde (pero quede claro que estas dos características no están precisamente ausentes), y el Segundo responde a cuanto pueda exigirse de la versión ideal: elocuencia, fuerza, tensión, fuego, lirismo, delicadeza, hondura, siempre con una belleza perturbadora; realmente el piano y la batuta se hallan en estado de gracia, algo que no todos los días está al alcance de los más grandes músicos.

La Staatskapelle Berlin suena, como dice un amigo, más berlinesa, más alemana aún que la Filarmónica de Berlín: es de justicia destacar al primer trompa y al cello en el SegundoConcierto, y creo no exagerar diciendo que en su “Andante” nunca he escuchado un solo de cello que me haya gustado más tanto por su expresividad como por su sonido (y sin embargo no han citado su nombre en el libretillo). ¿Se trata de mi Segundo de Brahms predilecto? Puede ser; lo es, sin duda, de los dos movimientos centrales. En cuanto alPrimero, puede que (hoy al menos; mañana no sé) me quede con el de Atenas.