Vía: sevilla.abc.es/LUIS MIRANDA / CÓRDOBA

El músico dirigirá a la West Eastern Divan Orchestra en un Gran Teatro lleno

Este viernes le recibirá, seguramente puesto en pie, el Gran Teatro, donde dirigirá a su orquesta, la West-Eastern Divan, integrada por andaluces, palestinos e israelíes. Ayer, sin embargo, Daniel Barenboim pisó la Sinagoga, que en el 700 aniversario de su construcción recibió a uno de los grandes músicos vivos, autor de una gran obra tanto al piano como en la dirección de grandes orquestas. El director e intérprete aseguró que el suyo «no es un proyecto político ni religioso, sino humano y secular». La primera lectura es que en su formación, nacida de una voluntad de concordia, están personas de las tres religiones monoteístas, pero él prefiere hablar de «tres tradiciones»: la cristiana, la musulmana y la judía. «Estamos convencidos de que el gran problema del conflicto entre Israel y Palestina, no es un problema político, así que no se podrá resolver con fuerza», insistió, sino «aprendiendo a vivir juntos». Barenboim, nacido en Argentina y descendientes de judíos europeos, pero también después nacionalizado español e israelí, estaba acompañado porMariam Said, viuda de Edward Said, con quien constituyó la fundación de formación musical y humana.

No pasó por alto el músico el momento por el que pasa el mundo tras los atentados de París: «El mensaje nuestro es siempre el mismo, desde el principio: de inclusión y no de exclusión, y lo que pasa nos preocupa», dijo. Barenboim insistió en que no es una persona religiosa, pero celebrar el séptimo centenario de la Sinagoga le parece importante. «No es solamente una religión, sino una tradición, que sigue viviendo, así como hay una tradición árabe o una tradición cristiana», afirmó, para después recordar cómo cada una tiene unosvalores que cree suyos, «cuando en realidad son valores humanos, porque al hablar de Maimónides se habla de la inteligencia o de la salud mental y física».
Es decir, son valores que pertenecen al conjunto de la humanidad y con el sentido de tradición que cada ser humano debe tener. Los músicos tienen que tenerlo «más que otros», porque ejecutan «música escrita hace 200 o 300 años como si se escribiera hoy en día». «El pasado no existe, porque Debussy y Ravel estarán vivos en el concierto», según el compositor, que insistió en el «respeto y admiración por la tradición».

Hubo tiempo para hablar de música y del papel de los intérpretes y directores. «La quinta sinfonía de Beethoven no es lo que usted compra en una tienda y que tiene manchas negras sobre el papel blanco. Es cuando una orquesta la toca. No es cuestión deinterpretar, es más simple y más complejo al mismo tiempo», dijo el director, que dijo que se trata de «hacerlo en término físico, porque se habla de las ideas musicales y de la metafísica musical, pero el sonido es un fenómeno físico». El resultado es que «no es una cuestión de interpretación ni de traducción, sino de realizar lo que uno ve físicamente para que forme parte del mundo». No se puede, aseveró Barenboim, equiparar a la palabra. «La música da mucha expresión y contenido intelectual y emocional, todo lo que uno quiera», manifestó el director.