Vía: eluniversal.com | ANA MARÍA HERNÁNDEZ G.

El Sistema de Orquestas no sólo le ha dado a Venezuela artistas y agrupaciones, sino que en su seno varias generaciones de músicos se gestaron, nacieron y se criaron: Andrés David Ascanio Abreu es testigo y muestra de esos logros.

Hijo del violinista y director Ulyses Ascanio, sobrino del pianista David Ascanio y sobrino del fundador del Sistema, José Antonio Abreu; Andrés David se decantó por la trompeta, y actualmente integra la fila de trompetistas de la Sinfónica Simón Bolívar.

Sus padres, Ulyses y Ana Cecilia, se conocieron muy jóvenes en el Sistema, y el bebé Andrés David siempre estuvo con ellos, en las clases magistrales, en los ensayos.

“Empecé a los cuatro años con la música. También estudié en el colegio Emil Friedman. Hice ocho años de piano y lo dejé, y me arrepiento por eso. Después vi dos clases de violín con mi papá, pero tampoco seguí. Con la trompeta, un tío político, tocaba jazz y música popular, yo tenía como diez años, y le pregunté cómo era, y ahí empecé con el instrumento”, relató el joven de 25 años; formado por José Zerpa y Hernán Quintero.

En 2004, Ascanio Abreu comenzó a compartir su trabajo en la Sinfónica como preparador “cuando me gradué en el liceo. Después lo hice más formalmente cuando vino el maestro Simon Rattle en 2011”.

De esa experiencia, el joven trompetista resalta el aprendizaje que se deriva de trabajar con los chicos. “Siempre se aprende muchísimo, sobre todo su disposición y ganas de aprender. Desde hace tres temporadas estoy con los niños de la Nacional Infantil, y veo que cada vez más esos muchachos tienen un potencial inmenso”.

Entre 7 y 11 años de edad tienen los pequeños trompetistas que le toca preparar, “mientras más les exijo, mejor responden”, y subraya que aunque siempre se ha pensado que la trompeta es un instrumento muy “duro” para un niño tan pequeño, “es todo lo contrario, porque ayuda mucho a la capacidad respiratoria, a la oxigenación cerebral”.

Como trompetista, Ascanio Abreu pretende seguir en las agrupaciones con las que ha venido trabajando, es decir, la Bolívar, el Ensamble de Metales de Venezuela y la Banda de Metales Simón Bolívar.

“No me inclino mucho como solista, más que todo prefiero estar en la orquesta, y me he dedicado más al área de la docencia”, expone, y señala que también le interesa la dirección orquestal.

Al respecto, relata que recientemente asistió a Gustavo Dudamel en la dirección de la ópera Bohéme de Puccini; y previamente había dirigido Gianni Schicchi del mismo autor en la temporada de Ópera Breve que se realizó en el Teatro de Chacao.

“Hace cinco años dirigí óperas con la Juvenil de Chacao, la Sinfónica Teresa Carreño y la Simón Bolívar. Para mí fue una sorpresa haberme encontrado con ese mundo porque nunca había estudiado tanto. Me enamoré de la ópera”, puntualizó.