Vía: LaBellezadeescuchar.blogspot.com | Tal como Erik Satie lo hizo en su tiempo (Tres piezas en forma de pera), el compositor mexicano Arturo Márquez Navarro acostumbra divertirse con los títulos de sus obras. Como muestra están su Leyenda de Miliano, simpático nombre para titular una pieza que rinde homenaje a Emiliano Zapata, y La Pasión según Marcos (por el subcomandante, supongo).

Arturo Márquez en Concierto de la Orquesta de la Filarmonica de la Ciudad de Mexico

Nacido en Sonora, México, en 1950, Arturo Márquez llegó a Los Angeles, California, en 1960, de la mano de sus padres pues de otro modo no habría llegado. Allí forjó sus primeros lazos con la música y a los dieciséis años ya había escrito sus primeras piezas. Hoy es un autor reconocido internacionalmente, cuya obra muestra variedad, riqueza y un oficio indiscutible, producto de su vasto caminar por variados senderos musicales: primero fue el piano, el violín y el trombón, luego el jazz y el rock; a todo ello sumó una educación musical en Francia y en el Instituto de las Artes de California.

Como estudioso y conocedor de la música popular de México, ha sabido incorporar su esencia en sus obras sinfónicas sin caer en alusiones nacionalistas ni “folklóricas”. Su obra más popular es el Danzón N° 2, cuya inspiración le vino luego de realizar un viaje a Malinanco, al sur del Estado de México, en compañía de una pareja amiga, apasionados amantes del danzón.

“A partir de estas experiencias empiezo a aprender sus ritmos, su forma y sus contornos melódicos a base de escuchar las viejas grabaciones de Acerina y su Danzonera, y dentro de mi fascinación capto que la aparente ligereza del danzón es solo una carta de presentación para una música llena de sensualidad y rigor cualitativo que nuestros viejos mexicanos siguen viviendo con nostalgia y júbilo como escape hacia su mundo emocional, el cual afortunadamente aún podemos ver en el abrazo que se dan música y baile en Veracruz y en los salones de la ciudad de México. El Danzón N° 2 es un tributo a ese medio que lo nutre”.

La versión es de la Orquesta Filarmónica de Las Américas, conducida por su fundadora y directora artística, Alondra de la Parra, nacida en Nueva York en 1980.

El Danzón 

Es un ritmo y un baile de origen cubano creado por el compositor matancero Miguel Failde, por allá por 1879, nacido de otro género cubano, la danza, una variación de la contradanza española. En Cuba se interpreta con instrumentos de viento, flauta, violines, timbales y percusión cubana.
El danzón llegó a México alrededor de 1890, alojándose primero en Yucatán, y extendiéndose después a otras zonas. Muy poco después, gozaba de gran popularidad en México, gracias a la afluencia de músicos cubanos como la Orquesta Aragón, Benny Moré y Acerina y su Danzonera.