Vía: www.estampas.com/ por PABLO BLANCO

Melodías tradicionales venezolanas con plegarias a los santos católicos y base de jazz conforman el repertorio de San Miguel, álbum del virtuoso Aquiles Báez Trío, acompañado por la prodigiosa voz de Betsayda Machado. El disco será bautizado en un concierto en el B.O.D. Centro Cultural, el próximo miércoles 24 de junio, día de la Fiesta de San Juan Bautista.

Transcurre la mañana en las oficinas de Guataca Producciones. Desde tempranas horas, el guitarrista Aquiles Báez comienza a hacer gala de su interminable repertorio… de chistes. El único que le ríe la gracia es el joven bajista Gustavo Márquez. Ya acostumbrados a las salidas de Báez y de su fan número uno en materia humorística, el baterista Adolfo Herrera y la cantante Betsayda Machado ponen cara de resignación y de asombro cuando Márquez no solo suelta la carcajada sino que también procede a anotar el chiste en su teléfono para luego repetirlo. “¿Cómo queda un mago después de comer? Magordito”.

Fuera de broma, se trata de un cuarteto de virtuosos de reconocida trayectoria, asunto que queda más que evidenciado cuando se les pide que toquen algo para un video web que ya puede disfrutarse en www.estampas.com. Sin cornetas ni consolas ni algún apoyo técnico más que el micrófono, Machado y el Aquiles Báez Trío regalan un sorprendente abreboca de San Miguel, el disco que los reúne y que bautizarán con un concierto en la fecha disponible para ellos en B.O.D. Centro Cultural: el miércoles 24 de junio, día de San Juan Bautista. ¿Casualidad? Báez asegura que no. “No son cosas del azar, este disco está inspirado en el santoral venezolano, así que seguro fue San Juan quien, prácticamente, nos dijo: ‘Ustedes tienen que bautizar su disco ese día’. Los santos seguramente han sido nuestros aliados en todo este proceso”.

La placa, cuyo ingeniero de sonido es Javier Casas, y que contó con la voz invitada de Nereida Machado (la hermana de Betsayda), fue grabada en tres días, cuenta Báez. “Registramos todo en vivo. Es parte de la búsqueda que tenemos: la música sin artificios. Nos embarrancamos en caminos musicales desconocidos, aunque no por ello estamos inventando el agua tibia”, comenta el maestro refiriéndose al proceso de fusionar géneros venezolanos entre sí; es decir, una tonada de Simón Díaz ejecutada como gaita de tambora, entre otros experimentos de probada efectividad.

“Es un proyecto con una personalidad musical particular”, prosigue Aquiles. “Hay una cosa maravillosa, tenemos una triple formación: una jazzística, una académica, que nos hace pensar de una forma más filosófica, y, por otro lado, todos tenemos la tradición adentro: yo a los 15 tocaba con Un solo pueblo; Gustavito, a sus 25 años de edad, ha tocado música tradicional venezolana desde que tiene uso de razón, y Adolfo tiene toda su vida investigando y estudiando el uso de los tambores venezolanos y aplicándolos a su batería. En cuanto a Betsayda, para mí, es como una deidad africana dentro de esta urbe caraqueña, con la fuerza de los ancestros y una voz que tiene muchas raíces, muy conectada con la tradición, por su forma de interpretar. Se generó una sinergia increíble entre los cuatro, que se corresponde con nuestro modo de pensar la música, nunca de manera estática”.

De la tonada a la tamborterapia
El tema devocional está contenido en canciones de este álbum como Tambores de San Juan, Llamado a San Juan, San Rafael San Miguel. “Esto es un santo oral y escrito”, bromea Báez. El resto del repertorio lo conforman Tonada de luna llena del maestro Simón Díaz, Cantos de cacao, Cantos de lavandera,Cantos de pilón, La fiesta del calipso (autoría de Báez), La Paloma (gaita de tambora) y Receta de amor, del laureado compositor Ignacio Izcaray. “San Miguel viene con esa mezcla de ritmos afrovenezolanos”, comenta Betsayda. “Tenemos una tonada, pero con una base de percusión, que es el ritmo a San Benito celebrado en el Zulia y, luego, el golpe fuerte de un ajé (canto tradicional a la deidad africana homónima). Tenemos también un canto de pilón que originalmente grabó nuestra Morella Muñoz hace muchos años, pero ahora viene actualizado al ritmo del trío de Aquiles, en mi voz, con otra tonalidad, con la batería de Adolfo basada en el tambor de mina de Curiepe, que es un pueblo donde es muy celebrado San Juan Bautista. En cuanto a Llamado a San Juan, es un canto que viene de Vargas, que se hace normalmentea cappella y que acá tiene como piso el tambor ‘culo ‘e puya’. En resumen, puede decirse que es un disco muy ‘negro’ (risas). Siempre le digo a los interesados en practicar spinning o taebo que mejor prueben con la ‘tamborterapia’, que es lo que hace Adolfo en este disco”.

Adolfo muestra sus pantorrillas para explicar el efecto de la tamborterapia en sus piernas; no es otra cosa que el ejercicio de haber adaptado su batería a los ritmos que menciona Machado. “Por cada ritmo que nombra Betsayda hay entre tres y 10 elementos de percusión. Creo que lo más importante es que el trío sea capaz de proyectar la energía afrovenezolana y que la gente pueda sentir ganas de bailar al escucharla. Acá todas las canciones están tratadas bajo la armonía contemporánea clásica académica y un poco la mirada del jazz de los siglos XX y XXI, con la voz de Betsayda con su background de los grupos folclóricos de tambores en los que ha cantado. La tamborterapia es todo un trabajo de adaptación, no solo de batería sino también de todos los instrumentos del trío. Nuestro espectáculo puede presentarse desde en un estadio hasta en un salón académico y con la libertad que nos tomamos de fusionar los géneros venezolanos. Dentro de ese contexto nos referimos a la relación con los santos, a través de algo que no es necesariamente un proceso religioso sino devocional, cultural y auténtico. Es un tema de identidad, que nada tiene que ver con comunismo ni capitalismo”.

Báez agrega: “Se trata de crear una música a partir de donde venimos. Somos venezolanos y tenemos una música que nos acerca a esa venezolanidad. Pero también somos seres contemporáneos y tenemos una responsabilidad histórica con la época. De manera que tenemos que crear una música que sea de este tiempo y que, a la vez, tenga identidad. Estamos en un momento en el que no se hacen cosas trascendentes sino inmediatistas. Así que nuestra meta es, justamente, ir a contracorriente, hacer la música con un sentido de trascendencia, no de fama”.

Gustavo Márquez, por su parte, comenta que San Miguel es un disco muy auténtico. “Lo que escuchan allí es lo que uno hace en vivo. Muchos arreglos surgieron de manera espontánea. El bajo eléctrico y la guitarra electroacústica aportan el sonido contemporáneo, la sonoridad un poco distinta a la de la música tradicional venezolana, que es uno de los hechos culturales más importantes que tenemos”. Márquez, quien tiene poco más de año y medio con el trío tras sustituir a Roberto Koch, quien cursa estudios musicales fuera del país, rememora la invitación que le hiciera Báez a unirse a la agrupación. “Un día me llama Aquiles y me invita a tomarnos un café. Yo pensaba que iba a proponerme tocar en Noches de Guataca y me dice: ‘¿Qué bajista me recomendarías tú para el trío?’. Y yo le digo: ‘Rodner Padilla, que es mi héroe’. Y me dijo: ‘Tú eres el que te vienes conmigo’. Me emocionó mucho la noticia. Comencé a gritar: ‘¡Voy a tocar con Aquiles, no puedo creerlo!’. Es un músico que he admirado desde hace años”.

Cuestión de fe
“En el fondo, todo es el resultado de la fe en lo que uno cree y nosotros creemos en la música, que contiene esa fuerza y esa magia incontenible”, comenta Báez. Respecto al tema devocional, Adolfo Herrera cuenta: “Yo fui criado por los jesuitas, así que tengo una relación totalmente católica con los santos. Y al ser músico me encanta cómo se plantea la relación con los santos a partir de la música venezolana. En ese contexto es importante reconocernos a cada uno de nosotros como instrumentos de lo divino en el momento en que nos conectamos con el arte, que es también el momento en el que te conectas con el santo de tu preferencia, con tu Dios, con la energía universal. Uno oye la voz de Betsayda Machado y las notas del maestro Aquiles Báez y se afianza la fe. Y, claro, hay que tener la humildad para decir que, en este proceso, hemos sido llevados de la mano de los santos. Este trabajo no es solo nuestro, acá está todo el santoral haciendo lo suyo”.

Betsayda Machado nació en Caracas pero fue criada en El Clavo y estudió en Panaquire. Cuenta que fue allí, en Barlovento, donde nació su devoción. “Yo tengo mucha fe en San Miguel Arcángel, siempre lo celebro. Y podría decir que toda mi vida se la debo a los santos, porque tengo 25 años trabajando en Vasallos de Venezuela, que es una agrupación cuyo repertorio recorre todos los géneros venezolanos que contemplan esta devoción al santoral. Además, comencé a cantar a los cinco años de edad en una agrupación familiar de aguinaldos llamada Clavo y Canela, en la que siempre fue muy especial la celebración a San Juan Bautista. Y, antes de cantar, siempre elevo mi presentación en nombre de Dios”. Amén.