El contrabajo es un instrumento de la familia de las cuerdas encargado de ofrecer el soporte rítmico y armónico, tanto en orquestas sinfónicas como en ensambles de jazz o de música popular.


Por Alejandro Sepúlveda | alejandro-basso@hotmail.com | Vía: lanacionweb.com

Sus orígenes se remontan a partir de mediados del siglo XVI, cuando aparecen los primeros instrumentos que cumplieron ese rol, es decir, el violone, en las nacientes agrupaciones de la Italia renancentista. Luego de ello, vendría todo un proceso de experimentación en cuanto a su construcción, en lo que respecta a su tamaño, modos de afinación, usos de cuerdas y diferentes escuelas de enseñanza del arco, esto es la vara de madera y crines de cola de caballo con los cuales se pueden rasgar las cuerdas. Ese instrumento de gran tamaño, como se conoce hoy, posee una historia de casi 400 años.

En el Táchira, la aparición del contrabajo se conoce a principios del siglo XX. La revisión bibliográfica sobre el tema es escasa, o simplemente nula; sin embargo, gracias al registro fotográfico de las agrupaciones musicales de principios de siglo y a los testimonios de historiadores y músicos tachirenses, es posible reconstruir un relato historiográfico sobre cuáles prácticas musicales se lo relacionó, como también conocer los nombres de sus primeros ejecutantes.

A pesar del aislamiento geográfico que tuvo San Cristóbal a principios del siglo XX, esto no impidió que fuera visitada por ilustres músicos provenientes de la capital y del extranjero y de compañías de operetas y zarzuelas que realizaron sus presentaciones en plazas públicas, el famoso Teatro Garbiras, o en la intimidad del salón familiar, espacio donde se deleitaba con recitales privados de piano o violín. Esto nos permite tener una idea confirmada por los historiadores: La prácticas musicales en la ciudad de San Cristóbal de principios de siglo estuvo protagonizada principalmente por agrupaciones bandísticas, estudiantinas, e incipientes orquestas de cámara, que cultivaron tanto la música popular como la música típica tachirense y, en menor medida, el repertorio de música académica. Un dato que resulta interesante cuando se revisan las imágenes de esas pequeñas agrupaciones de la ciudad, es el inusual conjunto de instrumentos: saxos, flautas, trompetas, clarinetes, bombos, platillos, y como instrumentos de cuerdas frotadas, únicamente, el violín y el contrabajo.

Con estas referencias, es posible señalar que la aparición del contrabajo ocurre a mediados de la década de 1920, cuando este instrumento es incorporado a los conjuntos de música típica junto con el cuatro (otro desconocido para la época) y también en las orquestas de música popular bailables y pequeñas orquestas instrumentales, como por ejemplo la “Orquesta Clásica Internacional”, creada por el joven músico Marco A. Rivera Useche. Precisamente, existe un fotograma del año 1934 sobre esta precursora agrupación, donde encontramos jóvenes músicos como los hermanos Evelia y Alberto Rey Cubillos (violín y flauta, respectivamente); Santos Zambrano (saxo); Ángel María Corzo (violín); Ramón Nieto (clarinete); Carmelo Lacruz (trompetista); el propio Marco A. Rivera como director y, finalmente, la imagen de un contrabajista, quien empuña un arco a la francesa con un contrabajo de cuatro cuerdas de tripa, su nombre: Pompilio Ruiz.

¿Cómo llegaría un instrumento tan particular y de gran tamaño a tierras tachirenses, siendo uno de los primeros de cuerda frotada en pertenecer a ese tipo de agrupaciones? ¿Fue este músico, Pompilio Ruiz, el primer contrabajista en hacer vida artística en el Táchira?