Vía: www.lavanguardia.com/Joana Molinuevo

Vitoria, 11 jul (EFE).- El director del Festival de Jazz de Vitoria, Iñaki Añúa, cuya pasión por la música le ha llevado a entablar amistad con estrellas como Wynton Marsalis y Paco de Lucía, dice que no ve una senda clara por la que camine el jazz del futuro y echa de menos un genio negro que haga de guía.

A tres días de que arranque la 39 edición de este festival, que la IFO (organización internacional de festivales de jazz) describe como un “pequeño joyero” -por su calidad y su aforo de 4.000 personas, modesto si se compara con el millón de espectadores del de Montreal-, Añúa repasa en una entrevista con Efe los comienzos del certamen de Vitoria y la evolución del jazz.

Durante la misma saca a relucir un tema de conversación que en más de una ocasión ha tenido con el músico estadounidense Wynton Marsalis sobre la tendencia actual de los jóvenes músicos negros a decantarse por otros géneros que no son el jazz.

El pop o el rap parece que les seducen más, al contrario que a los estudiantes de música blancos, que se inclinan por lo que en su día fue un canto de protesta de los esclavos negros que trabajaban en plantaciones de algodón en el sur de Estados Unidos.

“Hay músicos de jazz en Japón, Australia, Vitoria, Sudáfrica, en Rusia y en todos los países del mundo pero la senda que tenía que tomar el jazz la han marcado maestros como Miles Davis, Charlie Parker y John Coltrane”, destaca.

“Todos eran negros y eran genios. Pero yo no diría que hay un camino realmente claro para el jazz del futuro como no lo hay para tantas otras cosas… pero surgirá un genio”, sostiene.

Añúa recuerda que jazz es sinónimo de “libertad”, de improvisación, y aunque tuvo un origen muy concreto, el de ayudar a soportar la angustia de la esclavitud, ahora es un sonido “universal”.

Cuando hace esta reflexión tiene en su memoria a Louis Armstrong con 24 años tocando “West End Blues” en 1928.

Este experto en jazz, que se declara un enamorado del contrabajo, es optimista sobre la cantera que existe en el País Vasco y destaca la proliferación de grupos de jazz locales.

Asegura que el ambiente que hay en Euskadi para el jazz “es bueno”, afirmación que se corrobora con el hecho de que convivan tres festivales de jazz consolidados, uno por cada territorio.

Además, está convencido de que este tipo de certámenes han ayudado a extender el gusto por este género musical entre los vascos.

En cuanto al papel de la mujer en el jazz, asegura que cada día está más presente como vocalista, instrumentista o compositora pero también como oyente, y afirma que el público femenino en este tipo de eventos suele ser mayoritario.

Es un reflejo de lo que ocurre en general con el consumo de cultura, apunta.

Sobre los orígenes del Festival de Jazz de Vitoria, que se creó en 1977, Añúa recuerda que en aquellos tiempos se fumaba y se bailaba dentro del polideportivo de Mendizorroza, y la condensación de humo y de calor era tal que Ella Fitzgerald, la “primera dama del jazz”, se mojó con la lluvia de gotas negras que cayó sobre el escenario durante una actuación suya en 1982.

Durante la entrevista, un doble vinilo de Herbie Hancock y de Chick Corea del año 77 preside la mesa de su despacho y, al abrirlo, Añúa señala la imagen de Chick Corea con un pitillo en la boca cuando ahora cuida tanto su salud que se ha vuelto vegetariano.

Chick Corea y Herbie Hancock, que están nuevamente de gira juntos, algo que no hacían desde hace casi 40 años, cerrarán la 39 edición del Festival de Jazz de Vitoria el sábado 18 de julio, en el único concierto que darán en España, con la condición de que no sea retransmitido en televisión ni en radio.

La última vez que Chick Corea tocó con su piano en Vitoria lo hizo con Paco de Lucía en 2013 y, tras el concierto, Añúa les convenció para que hicieran una gira juntos el año siguiente. Pero en febrero de 2014 la muerte sorprendió al artista flamenco y el plan se truncó.

Añúa barrunta que aquella conversación ha sido el puente que ha facilitado que Chick Corea haya elegido Vitoria entre tantos certámenes que se disputaban un concierto de la altura del que ofrecerá con Herbie Hancock en la clausura.