Vía: Literanova | por Hugo Álvarez Pifano

Antonio Lauro - El único músico del Siglo XX venezolano en alcanzar trascendencia universal

Antonio Lauro – El único músico del Siglo XX venezolano en alcanzar trascendencia universal

Un enamorado del lenguaje musical politonal y del estro armónico de su pueblo, para llevar el vals venezolano a las grandes salas de concierto del mundo entero

1.- Un músico con fuerte presencia de lo venezolano en su obra
Antonio Lauro (Ciudad Bolívar, 1917-Caracas, 1986) es uno de los compositores con más fuerte presencia de lo venezolano en su música. Desde sus comienzos, tanto el motivo como la forma y el lenguaje musical que escogía para sus composiciones, muestran esta vocación, sino veamos cuatro de sus obras más emblemáticas: 1. Canta Claro (1948). Poema Sinfónico en tres movimientos, inspirado en la obra homónima de Rómulo Gallegos: A. La Copla Errante, B. Corrido y Contrapunteo, C. Una sombra entre las sombras; 2. Misterio de navidad (1952), para narrador, solistas y coro. Inspirada en los aguinaldos de los compositores venezolanos del Siglo XIX (1); 3.Giros negroides (1955), suite en cuatro movimientos: A. Registro, B. Saranmanmulé, C. Noche de San Juan, D. Merecure; 4. Concierto para guitarra y orquesta (1956), en tres movimientos: 1 Bolera, 2 Madrigal, 3 Marisela (2). Toda su música, como se puede ver, está estructurada en formas musicales propias de la música venezolana.

2.- El más hábil constructor de hermosos valses venezolanos
Como compositor de valses es tal vez el más hábil y también uno de los más inspirados. Su melodía surge fluida y espontánea, para seguir su propio curso hasta desbordarse en un romanticismo elegante y sentimental. Todos sus valses están escritos para la guitarra y precisamente Antonio Lauro fue un virtuoso de este instrumento, para él la guitarra fue su medio de expresión musical, como el piano lo fue para Chopin. A Antonio Lauro corresponde el mérito de haber llevado el vals venezolano a las más importantes salas de concierto de todo el mundo. Las obras de Lauro escritas para la guitarra y en especial sus valses, forman parte del repertorio de todos los guitarristas de primera fila del Siglo XX, a nivel planetario y gozan de gran aceptación por parte de las más diversas audiencias. Entre toda su obra, de centenares de composiciones, Antonio Lauro escribió 16 valses y a todos los llamó valses venezolanos, a excepción de dos estudios que menciona como “estudio en forma de valse criollo”, ellos son: 1. Petronila. Estudio; 2. Momoti; 3. Valse venezolano Nº 1; 4. Valse venezolano Nº 2; 5. Valse venezolano Nº 3; 6. Valse venezolano N°4 (Yacambú); 7. María Luisa; 8. El marabino; 9. Angostura; 10. Carora; 11. El niño; 12. María Carolina; 13. La gatica; 14. El negrito. Estudio; 15. La negra; y, 16. Natalia (3).


3.- Otras obras para la guitarra clásica
Además de sus valses son también obras para la guitarra: Merengue (1940); Canciones infantiles y Fuga a dos voces (1944); Pavana al estilo de los vihuelistas (1948); Suite venezolana (1952); Cuatro piezas (Preludio, Danza Negra, Canción y Vals); Sonata (1952); Concierto para guitarra y orquesta (1956); Variaciones sobre una canción infantil (1967); y Seis por derecho al estilo del arpa llanera (1967)

4.- Composiciones de música de cámara
Entre sus composiciones de música de cámara pueden citarse: Morenita (joropo para tres voces y guitarra) (1939); Cuarteto para cuerdas (1946); El cucarachero (joropo para canto y piano) (1947); Quinteto para instrumentos de viento (1956); Pavana y fantasía para guitarra y clavecín (1976); y Trece canciones para barítono y órgano (algunas con guitarra) (1960-1961). Compuso también obras para piano: Suite venezolana (1948); para arpa: Marisela (1949); y composiciones para coro a capela: Cinco madrigales (1948-1955).

5.- Notas biográficas
Antonio Lauro fue compositor, arreglista y autor de transcripciones, guitarrista, percusionista, cantante con voz de bajo-barítono, director de coros, integrante de agrupaciones de música académica y de grupos de música popular venezolana y docente, en todas estas actividades fue siempre un músico de primera línea, de él se puede afirmar, como se hace con los grandes maestros, que todo lo que hacía, lo hacía bien, un don de pocos afortunados. Nació en Ciudad Bolívar, el 3 de agosto de 1917, hijo de un músico procedente del sur de Italia, Antonio Lauro Ventura. En 1931 inicia sus estudios en la Escuela de Música y Declamación, en los cursos de piano de Salvador Narciso Llamozas. En 1934 comienza sus estudios de guitarra con Raúl Borges e ingresa a los cursos de composición de Vicente Emilio Sojo y obtiene su grado de maestro compositor en 1947. Es necesario decirlo, sin ambages ni cortapisas, que es el
único de los 22 discípulos de Sojo que alcanzó reconocimiento universal, gracias a sus composiciones para la guitarra, que son ejecutadas por los más importantes maestros de este instrumento y forman parte de los programas de estudio de los más conceptuados conservatorios. En particular, la reputación de Lauro como un valorado compositor de música para la guitarra, ocurrió cuando el español Andrés Segovia, el británico-australiano John Williams, el estadounidense Melchior Lorimer, el venezolano Alirio Díaz y el brasileño Narciso Yépez, incorporaron a su repertorio habitual de conciertos sus hermosas y bien estructuradas piezas musicales.

6.- Consideraciones finales
Al comenzar esta crónica decíamos que Antonio Lauro fue un enamorado del lenguaje musical politonal o pluritonal como también se le llama y del estro armónico de su tierra venezolana. En consecuencia, tengo una deuda con mis lectores que me obliga a explicar por qué dije esto:
6, a.- ¿Qué es la politonalidad?
Cuando en una misma composición musical se emplean al mismo tiempo dos tonalidades diferentes, digamos un instrumento toca sus notas en el acorde de Do mayor y al mismo tiempo otro instrumento toca la misma melodía en los acordes de Fa sostenido mayor -como hace Igor Stravinski en la fanfarria de su ballet Petruska- ¿Qué se logra con esto? Un sonido unificado, maravilloso, de gran belleza y riqueza de sonoridad. ¡Algo espectacular¡ Cuando se escuchan los valses de Lauro, Natalia, para citar uno de ellos, todos comentan es bellísimo, porque Lauro es un compositor muy inspirado. Por supuesto que es muy inspirado, pero no es solamente eso: el sonido politonal que expresa su guitarra es grandioso y de una sonoridad admirable (la guitarra puede tocar al mismo tiempo en dos tonalidades diferentes y esto lo desarrolla Lauro en una forma inigualable).

6, b.- ¿Qué es el estro armónico?
Estro viene del griego “Oestrus”, que significa aguijón, en el sentido de estímulo o incitamiento. Se dice que el estro es la inspiración inconfundible, que enciende y anima a quien escribe o interpreta una pieza musical de su lar de origen. Es el sello de procedencia que deja el autor en una obra o el intérprete en una ejecución musical y que hace posible que la música de un lugar se distinga de la de otro. Cuando escuchamos uno de esos valses franceses tocados con un acordeón a las orillas del Sena, nunca lo confundimos con un vals vienés, como el que se baila muy cerca del Danubio. Lo mismo ocurre cuando sentimos un vals larense del maestro Carrillo, interpretado a las orillas del Río Turbio, nos parece que casi tocamos con un dedo el crepúsculo de la tarde en la ciudad de Barquisimeto.
Es difícil explicar con palabras que cosa es el estro musical, pero es fácil percibirlo cuando escuchamos nuestra música a la que conocemos y amamos. Trataremos de hacerlo con un ejemplo. Tiempos atrás, cuando éramos niños y viajábamos al interior, digamos por ejemplo al pintoresco pueblecito de Cocorote, en el estado Yaracuy, asistíamos a una retreta en la Plaza Bolívar, allí estaban un grupo de músicos, habitualmente mal rasurados, pobremente vestidos, impregnados en un ligero aroma de aguardiente que sazonaba el aire de la tarde. Pero, con que emoción y sentimiento tocaban su música. Que de cosas nos contaban a través del mensaje sencillo expresado en sus modestos instrumentos. Nos hablaban de un pequeño pueblo que cabía en la palma de la mano, pero latía inmenso en el corazón de sus músicos. Nos decían también, que los músicos de pueblo son como esas piedras que arrastran los grandes ríos, jamás regresan al lugar de donde salieron. En fin, nos decían tantas cosas de nuestra Venezuela, que no logran expresar la mayoría de los músicos de hoy en día. Ellos lucen muy bien afeitados, elegantes con sus camisas con cuello de tortuga, pero no escriben ni interpretan con sentimiento y sabor autóctono la música venezolana, parece que hubieran perdido su estro armónico.
Esto nunca ocurrió con ese artista guayanés que es Antonio Lauro, él siempre conservó en su música, el sentido inmenso de esos grandes ríos que surcan su tierra, sus hermosos tepuyes mirando siempre al infinito y la fuerza irresistible de la Gran Sabana, todo esto enmarcado en un hermoso cuadro de colores, sonidos y bellas interioridades, dedicadas a su familia y a su tierra natal: Guayana. Rindamos todo un homenaje a este gran artista venezolano.

Notas:
1.- Hugo Álvarez Pifano. Cantantes Líricos de Venezuela, Fundación Arts World Millenium 2100, Caracas, 2010
2.- Hugo Álvarez Pifano. Alirio Díaz, Literanova, Primera Parte www.literanova.net/blog7.php/alirio-diaz; www.literanova.net/blog7.php/alirio-diaz-segunda-parte; www.literanova.net/blog7.php/alirio-diaz-tercera-parte
3.- Hugo Álvarez Pifano. El vals venezolano, historia y vida, Arts World Millenium 2100, Caracas 2007.

Imágenes y videos ilustrativos:
1.- Antonio Lauro, Foto de presentación
2.- Nicholas Petrou, María Luisa, vals de Antonio Lauro.

3.- Pablo Garibay, Seis por derecho de Antonio Lauro.

4.- John Williams, Natalia, vals de Antonio Lauro.

5.- Humberto de Lucia, Carora de Antonio Lauro.
www.youtube.com/watch?v=vNIXq_IJd4g
6.-Ana Vidovic, valses de Antonio Lauro.
www.youtube.com/watch?v=MNNbFkb0gBk