Vía: El Universal | “Es un milagro”, dijo de ella Herbert von Karajan, el legendario director -poco amigo del elogio fácil- con el que Mutter saltó al estrellato en el festival de Salzburgo de 1977, con apenas 14 años.

Anne Sophie Mutter ©Foto: Anja Frers

Anne Sophie Mutter ©Foto: Anja Frers

Múnich.- El mundo entero conoce a Anne-Sophie Mutter desde sus impactantes inicios como niña prodigio. La violinista alemana cumple ahora 50 años manteniendo intacto el halo de los grandes mitos vivientes de la música.

“Es un milagro”, dijo de ella Herbert von Karajan, el legendario director -poco amigo del elogio fácil- con el que Mutter saltó al estrellato en el festival de Salzburgo de 1977, con apenas 14 años.

La violinista se ocupó de darle la razón durante las más de tres décadas que pasaron desde entonces ofreciendo conciertos con los mejores directores y orquestas del mundo, incluyendo a Daniel Barenboim, Zubin Mehta y las Filarmónicas de Nueva York y Berlín.

Al cumplir 50 años este sábado 29 de junio, apenas tendrá tiempo de celebrar. Acaba de terminar una gira por Asia y comienza a grabar un nuevo CD con la Filarmónica de Berlín. Luego se embarcará en otra gira de verano (boreal).

“Llevo 35 años dando conciertos, pero el hecho de tocar también obras contemporáneas que hasta entonces no conocía hace que siga encontrando dificultades, también técnicas”, dijo en 2012 en una entrevista con la agencia dpa.

“Al principio es frustrante, pero luego es increíblemente fascinante tener que roer ese hueso”.

La atractiva artista, conocida por su pelo castaño y su sonrisa con hoyuelos, creció con sus dos hermanos mayores en la ciudad alemana de Wehr, cerca de la frontera con Suiza. Su padre era periodista y editor.

El hecho de empezar a ofrecer conciertos siendo una niña de 13 años hizo que Mutter dedicara parte de su vida adulta a estimular la educación musical infantil y a buscar métodos para optimizarla.

“Es increíblemente importante comenzar ya desde el jardín de infancia, porque la educación musical se da entonces en la edad perfecta: cuando el niño comienza a experimentar con su cuerpo y con su voz”, explicó.

Desde Múnich dirige la Fundación Anne-Sophie Mutter, en la que enseña violín a alumnos escogidos, ayuda a seleccionar profesores y aconseja en la búsqueda del instrumento adecuado.

A punto de cumplir cuatro décadas sobre los escenarios y con numerosos premios en su haber, incluyendo varios Grammy, Mutter no piensa en el retiro, pero sí comienza a dosificar su esfuerzo.

“Regularmente hago una pausa de un año o varios meses para analizar si la ‘rueda de hamster’ en la que todos nos movemos es en donde quiero vivir”.

Su preciado Stradivarius, tasado en millones de euros, queda entonces abandonado. “Siempre fue así. Nunca fui uno de esos músicos que ensayan mucho, en el sentido de tocar cada día infinitamente durante horas”.

Mutter tuvo una hija y un hijo con Detlef Wunderlich, fallecido en 1995 por un cáncer. Además estuvo casada de 2002 a 2006 con el director y compositor André Previn.

Aunque sus hijos tocan instrumentos, la artista reconoció que la familia no suele animarse a tocar en trío: “Rara vez tocamos juntos, porque nuestra casa ya de por sí está siempre llena de música”.

Con ironía, Mutter explicó por qué ninguno de sus dos hijos quiso ser músico profesional al hacerse mayor: “Con un loco en la familia basta”.