Entrevista exclusiva Evelyn Navas Abdulkadir | Venezuela Sinfónica

Músico, profesor, compositor y promotor cultural, son muchas las facetas de Andrés Eloy Rodríguez, caraqueño que ha cultivado a través de un instrumento noble como la flauta, una pasión única por la música. Venezuela Sinfónica –como primer noticiero digital del mundo sinfónico de nuestro país- presenta esta grata conversación con él a propósito de su trayectoria, sus logros y sus consideraciones sobre el rol de los compositores venezolanos en el Siglo XXI.

Andrés Rodríguez Mireles

Andrés Eloy Rodríguez ha aprovechado cada oportunidad que le ha brindado la vida para superarse. Con su sencillez rampante, a simple vista, no da mayor impresión de poseer una trayectoria tan exitosa y dilatada para sus 43 años. Tampoco olvida su proceder, viene de la populosa comunidad de El 23 de Enero, ni su de su paso por El Sistema, en sus inicios. Recuerda todo con precisión y muestra un cariño entrañable por esos primeros avances como estudiante y luego como profesor.

No viene de una familia de músicos profesionales, pero la música está en su ADN. La descubrió a muy temprana edad como pasatiempo infantil que la familia alentó y terminó siendo su vocación de vida. Su papá cultivaba el amor por la música oriental venezolana y su madre, como buena llanera, solía de tanto en tanto cantar una que otra copla propia de esas bellas tierras: “Lo que tuve fue la influencia primaria de ese primer contacto con la música que derivó en una gran ‘reacción en cadena’: conocer, apreciar, aprender, entender, querer, cultivar y desarrollar. Esa primera semilla indudablemente fue fundamental. ¿ADN musical? ¡No suena mal…te lo compro!”, ríe.

Andres Flauta y Piccolo

La música pasó a trascender en su vida de múltiples maneras, y si le define el carácter a alguien, en Andrés Eloy Rodríguez le marcó además la vena del maestro, del profesor y es por eso que al conversar con él, brotan las explicaciones, las palabras, las referencias, el desbordante conocimiento.

Ha estudiado todo tipo de música y valora el enorme potencial de la música popular tanto venezolana como de otros ámbitos: “Brasil, España, Rusia, Americana y un muy largo etcétera a través de grabaciones. En mi tiempo en discos de pasta, cassetes y por supuesto, CD´s y la web. El acercamiento al vasto acervo universal de música, desde los primeros conciertos a los que tuve la oportunidad de asistir, las primeras grabaciones que escuché, las primeras masterclasses a las que asistí, tanto en el campo de la música popular como de la académica, pasando por la maravillosa experiencia de ser estudiante y luego profesor. Absolutamente, todo trasciende y otorga un importante compás para trascender”.

Andrés Eloy Rodríguez como solista junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, bajo la batuta del Maestro Theodore Kuchar

No sólo se enamoró de la flauta como instrumento, sino del hecho de ser músico y adoptarlo como profesión y como razón de vida. “Descubrí que quería ser músico académico luego de reconocer que no quería seguir una carrera universitaria como ingeniero…fue un paso realmente duro, pero necesario. Previo a esta toma de decisión ya había dos semillas sembradas: un concierto en el Poliedro con la Orquesta Sinfónica de Venezuela, el cual me abrió la mente a un mundo insospechado, tenía si acaso diez años y mucho tiempo después, un concierto en donde tocaba de solista el Maestro Arnaldo Pizzolante, lamento no recordar con cual orquesta ni en qué año fue, lo más que recuerdo es que era una obra impresionista, me marcó profundamente y me dije a mi mismo: yo quiero estar ahí adentro, donde se hace la música, ¡una orquesta!”.

Andrés Rodríguez con MIQUIREBO Cuarteto de Flautas de Venezuela Andrés Rodríguez con MIQUIREBO Cuarteto de Flautas de Venezuela Andrés Rodríguez con MIQUIREBO Cuarteto de Flautas de Venezuela

El Sonido que Cautiva: la Flauta

Andrés Eloy Rodríguez comienza sus primeros estudios en flauta con los profesores Franklin Hinojosa y José Antonio Naranjo y continúa con el Maestro Glenn M. Egner y a nivel superior en el Instituto Universitario de Estudios Musicales (IUDEM) con Víctor Rojas y José García-Guerrero, obteniendo en 1998 el título de Licenciado en Música mención Ejecución Instrumental en Flauta Transversa.

Andrés Eloy Rodríguez Mireles con Cecilia Todd

Sin embargo, el primer contacto fue en la escuela primaria, Grupo Escolar 23 de Enero, con el profesor Oscar Andara y el sólo hecho de escuchar la interpretación de ese instrumento le cautivó para siempre. Así sería el entusiasmo con el que le contaría a su papá de esta experiencia que en un viaje al exterior le trae de regalo su primera flauta transversa: “No cabía de la emoción, tanto que al manipular la flauta por primera vez, aflojé el mecanismo y pensé que la había roto. Papá con un amor infinito lo arregló como pudo usando hilo de coser. En una de las clases de música mi profesor me dijo: ‘No te preocupes, es sólo un tornillito que se aflojó’. Al arreglarlo empezaron las primeras lecciones y un gran entusiasmo por aprender”.

Andrés Eloy Rodríguez en el proyecto “La OSV en mi Escuela”

Con el tiempo, Andrés Eloy Rodríguez se dedicaría también a interpretar otro instrumento de la misma familia de la flauta, el piccolo, aunque al principio no le convencía. “En mi segundo año como miembro de la Orquesta Sinfónica de Venezuela comencé a tocarlo más por designación de mi jefe de fila que por decisión propia porque alegaba que ‘me sonaba bonito’. A mí realmente ni siquiera me gustaba. Luego de unos cuantos intentos me di cuenta que tenía en sí una belleza oculta. Después de ello, hice las paces con el “pitico” y es un hermoso instrumento de expresión artística del cual he aprendido mucho”.

AER y Mtro. Iannis Ioannidis

Además de la flauta toca mandolina, cuatro, guitarra y contrabajo. Fue la influencia familiar determinante no sólo en Andrés Eloy sino en su hermano Wilmer Rodríguez, quien es un destacado contrabajista. “Desde que estudiábamos en el Liceo Fermín Toro le agarró gusto al contrabajo y no lo ha soltado desde ese primer momento. Ha desarrollado una carrera exitosa tanto con el instrumento como en el campo de los arreglos musicales y la composición para grupos de corte popular en varias tendencias con un gusto realmente exquisito”.

Grupo ONKORA

Si Andrés Eloy Rodríguez colecciona instrumentos se lo debe a su familia: “mi papá era el principal ‘alcahuete’ de nuestras travesuras musicales, incluyo dentro de esta pandilla a mi hermano. Desde las típicas reuniones familiares, conjuntamente con primos y amigos músicos, hasta las sesiones familiares entre papá, mi hermano y yo –prácticamente en su último año de vida- haciendo música solos en casa. Un lugar meritorio también lo ocupa mi hermana Miryan. Al ver mi interés en la flauta dulce, me compró otras flautas, igual de dulces, nos hacía juegos de reconocimientos de notas musicales con unos pianitos de juguete que nos había traído “El Niño Jesús”, una especie de entrenamiento auditivo, pero sin saber que lo era ni que se llamaba así”.

Andrés Rodríguez con MIQUIREBO Cuarteto de Flautas de Venezuela

Y toda esa preparación rindió frutos, dio su primer concierto a los 9 años en el patio de su escuela. “No recuerdo ni siquiera que toqué, estaba tan asustado que toqué con los ojos cerrados. Al público le encantó, por supuesto no porque estuvieran escuchando a Jean Pierre Rampal, sino en el marco natural de un concierto de niños, la primera experiencia confrontando a un público siempre es digna de gran mérito”.

Hoy, con tanta experiencia acumulada, aún siente ese primer temor al subir al escenario: “Pero ya lo sabes dosificar. Sales al escenario más con el sentido de darlo todo, de dar un mensaje, de dejar una huella…de comerte al mundo en 20 minutos o lo que dure tu intervención…es como el torero, que se juega la vida en un lance…único e irrepetible”, comenta con entusiasmo.

Andrés grabando con Onkora

Andrés Eloy Rodríguez toca actualmente con una flauta en particular, aunque tiene varias en su haber: “Mi fiel Muramatsu, adquirida hace cuatro años. Mi piccolo es un híbrido de la casa Burkhart, el cual me ha salido mucho más que buenísimo”.

Ahondando en su trayectoria ha sido miembro de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas (asistente), Sinfónica del Estado Miranda (principal), Orquesta Nacional de Flautas, MIQUIREBO Cuarteto de Flautas de Venezuela, Banda Marcial Caracas, entre otras, y músico invitado de las Orquestas Sinfónicas Simón Bolívar, Filarmónica Nacional, Municipal de Caracas, Jóvenes Arcos de Venezuela, Virtuosi de Caracas y Gran Mariscal de Ayacucho. Con diversas agrupaciones ha asistido a importantes eventos artísticos internacionales en ciudades como Tunja, Cali y Bogotá (Colombia), Curazao (Antillas Holandesas), Santiago de Chile (Chile), Phoenix, Atlanta (USA; Nacional Flute Association Convention años 1998 y 2000), Puerto Rico y Cuba. Asimismo como integrante de la Orquesta Sinfónica de Venezuela ha realizado importantes giras de conciertos en el 2005 (Italia), 2007 (Rusia-Italia), 2008 (Grecia-Italia), 2009 (Cuba). En 2009, fue invitado como instrumentista y arreglista de la Orquesta Nacional de Flautas de Venezuela, a participar en la 37º Convención Americana de Flauta en New York City – USA, con un rotundo éxito por parte de esta representación venezolana. En el 2004 obtiene el primer lugar del festival de solistas “Aldemaro Romero”, en la primera versión de este festival en Venezuela en homenaje a este importante compositor venezolano. En 2005 con la agrupación ONKORA representa a Venezuela en el II Festival Latinoamericano de Música Instrumental, llevado a cabo en Rio de Janeiro (Brasil).

Como complemento a sus estudios regulares de flauta asiste también a las clases magistrales dictadas por importantes maestros internacionales como son Jean- Pierre Pinet, Shigenori Kudo, Marco Granados, Jorge Caryesky, William Benneth y Robert Aitken.

Andrés como jurado en la Aacademia Latinoamericana de flauta

Al consultarle sobre sus repertorios preferidos del mundo clásico se explaya: “Como flautista disfruto de la grandeza de absolutamente todo, sin importar los estilos o períodos. Bien puedo apreciar un C.P.E. Bach (Concierto en Re menor para flauta) o un Mozart (cualquiera de sus tres conciertos para flauta) tanto como un diametralmente opuesto Toru Takemitsu (Voice) o un Mario Lavista (Lluvia de Toritos) o un Luciano Berio (Sequenza I). Últimamente me ha dado por abordarme a mí mismo dentro de las composiciones que he realizado para la flauta, Conciertos Nº 1 para dos flautas y orquesta de flautas,  Nº 2 para flauta y orquesta, Sonata para flauta y piano, Pajarillo a Dúo (flauta y clarinete), no en un ejercicio egoísta, sino más bien en la revisión del aporte al que pueda colaborar en el repertorio de la flauta”.

Como músico y compositor estudio obras de otros compositores contemporáneos: “Me gustan en particular los compositores rusos por la fuerza de la orquestación y por su discurso. En tiempos más recientes me identifico también con la llamada nueva música. Me encanta la música contemporánea bien escrita y estructurada…o por lo menos que me haga reflexionar en lo que no he podido entender con escucharla. De igual manera, la mixtura entre lo popular y lo académico. Compositores? Dmtri Shostakóvich, Sergei Prokófiev, Americanos: John Adam, Aaron Copland, John Corigliano, Lowell Liebermann; Latinoamericanos: Heitor Villa-Lobos, Carlos Guastavino, Astor Piazzola, Alberto Ginastera; Venezolanos: Antonio Estévez, Juan Carlos Núñez, Paul Dessene. ¡La lista daría para tres entrevistas más!”, puntualiza con humor.

Sobre la evolución del repertorio para flauta en estos tiempos, comenta Andrés Eloy: “A nivel mundial, en constante avance en todos los planos. Sería interesante que en nuestro país pudiéramos ser más abiertos con la nueva música y que se complementara con los grandes clásicos, indistintamente del estilo y la estética, mediante la sistematización de su aprendizaje y asimilación en el colectivo, tanto de ejecutantes como del público. Esto podría marcar una gran diferencia entre un antes y un después”.

Valores, sueños y aspiraciones a través de la música

Para Andrés Eloy Rodríguez, la vida le ha demostrado que con tesón y mucho esfuerzo, si se puede vivir de la música y ésta le ha legado: “El valor del quehacer artístico como alimento del alma, y un tanto más como reto personal, el valor del músico como profesión, rompiendo ese odioso paradigma de que de la música no se vive”.

Suele llevar una vida ocupada entre múltiples actividades y dedica una gran parte de su tiempo a la docencia, cumpliendo agenda en el Conservatorio de Música del Colegio “Emil Friedman”, Conservatorio de Música “Simón Bolívar” y en los núcleos pertenecientes al Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela.

La pasión por la docencia fue algo natural: “No me siento en ningún modo maestro. Permanentemente aprendo de mis estudiantes, desde el que está iniciándose hasta del que ya está por graduarse. El ser maestro, si existe esa condición, en el sentido de querer ser, no creo que sea una cuestión de elección.  Siento un inmenso orgullo de los logros de mis pupilos, sería tonto negarlo. Sobre todo cuando se convencen ellos mismo de que lo que están logrando es por cuenta propia, por absoluto mérito propio: ellos son los que ponen las notas, soplan y expresan un criterio elaborado luego de años de estudio, independientemente de que ganen o no algún concurso o plaza en una organización determinada. El mayor logro es reconocer el propio avance en el tiempo y lo que son capaces de alcanzar con esos logros”.

Sobre si tiene sueños y aspiraciones por cumplir revela que está satisfecho: “las he podido cumplir casi todas: tocar como solista y  recitalista, dictar clases y formar profesionales en el instrumento en centro de enseñanza referenciales (Universidad Simón Bolívar, Cátedra Latinoamericana de Flautas, Colegio Emil Friedman, entre muchos otros), componer y aportar nuevas obras en variedad de estilos, promover iniciativas artísticas de interés (Concursos de Composición, promoción de las actividades de la OSV en mi cargo actual de Secretario de Publicidad). Me faltaría un viejo sueño: estudiar Dirección de Orquesta….nunca es tarde”.

No suele tener mucho tiempo libre, sin embargo siempre hay espacio para escuchar buena música: “Escucho de todo, desde choros brasileros hasta música electrónica. El poco tiempo libre que tengo se los dedico a mis hijos Andrés Elías y Samantha, pero recientemente he tenido un interesante acercamiento a la animación en 3D que podría convertirse en un hobby serio”. También he incursionado en la exploración con instrumentos virtuales (vsti); el programa de cantantes virtuales Vocaloid, uso de controladores midi (en particular un windcontroller EWI USB de la casa AKAI y un teclado AXIOM de M-AUDIO), y manejo de varios programas de edición de audio y video. Parte de estos trabajos se pueden apreciar en mi canal en youtube.com  http://www.youtube.com/user/androdriguez?feature=mhee así como una muestra de mis composiciones y performances.

Nada hay previsto en su agenda como caminos a explorar: “Estoy abierto a los que hayan de ser explorados. ‘Caminante no hay camino, se hace camino al andar’ (Cantares de J.M Serrat sobre versos de Antonio Machado).

En su papel de padre, Andrés Eloy Rodríguez está claro que les deja el mejor legado a sus hijos: la educación y la determinación para que persigan sus sueños: “Mi hijo mayor, Andrés Elías, está estudiando flauta. Comenzó conmigo, luego con la profesora María Gabriela Rodríguez y recientemente con la Profesora María Fernanda Castillo. Lo que más me gustaría para él es simplemente que siga el camino que su propia vocación le dicte, sea cual fuere, pero con la convicción de que es lo que quiera ser. Lo que él tenga a bien decidir, lo apoyo en un 500 por ciento. Mi hija menor, Samantha, está muy pequeña y por supuesto como toda niña de su edad está explorando aún el mundo que la circunda y dentro de este mundo, está descubriendo el de los sonidos, además de la danza”.

A las nuevas generaciones de flautistas les recomienda: “Ser menos competitivos y ser más autocríticos en forma positiva. Escuchar música pero no sólo de flautistas. Cultivarse en general, leer, investigar, ser curiosos, en fin, construir criterio. Desarrollar un ego sano, que les permita con seguridad pararse a tocar donde sea, pero no dar por sentado que se es ‘la tapa del frasco’. Todos los días se toma una foto, unos están delante…mañana detrás…eso no es malo ni bueno, es parte de aceptarse a sí mismo en tiempo y espacio”.

La Faceta del Compositor

Andrés Eloy Rodríguez cuenta como compositor con una producción en la que se destacan Sonata para flauta y piano (2003), Pajarillo a Dúo para flauta y clarinete (2003), Fantasía sobre Temas del Oriente Venezolano para Orquesta de Cámara (2004),  Cadencias para los conciertos para flauta y oboe de Aldemaro Romero (2004-2005), Cadencia para Pitangus Sulphuratus, Concierto para Flauta y Orquesta de Cuerdas de Adina Izarra (2006), Episodios Rituales para cuarteto de cuerdas (2005, versión para orquesta 2006, versión para banda sinfónica 2012), Fuga a Tres Voces para piano (2009), Cinco Exploraciones Dodecafónicas para piano (2009-2010), Tríptico para violín y piano (2010), Sólo en la tierra (basado en el poema homónimo de Eugenio Montejo) para barítono y piano (2010), Concertino para Orquesta (2010), Concierto Nº 1 para Dos Flauta y Orquesta de Flautas (2010),  Concierto Nº 2 para Flauta y Orquesta (2010). En Julio del 2010 obtiene el Premio Municipal de Composición, Mención Obra Sinfónica Breve – Premio Maestra Modesta Bor, por su obra Episodios Rituales para Orquesta de Cámara.

Un antes y un después en su vida musical, marcó el hecho de componer. “En el momento en que descubrí que podía crear, se me abrió un mundo de posibilidades infinitas y al mismo tiempo entendí mucho mejor la música en general”, asevera Andrés Eloy Rodríguez.

En tiempos modernos, el ejercicio de la composición ha dejado de lado ese romanticismo: “Puede resultar odioso, pero no siento 100% que la composición sea una cuestión de inspiración, tal como uno concibe a los maestros románticos. Es más bien un estado en donde deseas expresar una idea, transformar un significado a través de una obra”.

Quizás por razones más prácticas, con las complicaciones de vivir en una ciudad como Caracas y el hecho de que vivir de la música implica una constante planificación de mil actividades. ¿Se puede vivir de la composición en nuestro país? Una pregunta muy dura de responder. “Crudamente hablando, es casi imposible vivir de la composición en Venezuela. Es un oficio que se hace más por amor que por ánimo de lucro. Desde hace un tiempo se han dado pasos en cuanto a la defensa del Derecho de Autor por parte de distinguidas organizaciones como por ejemplo SACVEN, pero en comparación con otros países, aun creo que hemos avanzado poco. Una solución interesante ha sido planteada por varios compositores, dentro del campo académico, en torno a la adopción de la figura de Compositor en Residencia. Pero aún está por verse la viabilidad de esta propuesta”, responde Andrés Eloy Rodríguez.

Actualmente está convencido del gran futuro que tienen los compositores en Venezuela y argumenta: “Durante un tiempo se dijo que el futuro de la composición en el país después de los grandes íconos nacionalistas no tenía mayor trascendencia. Insisto en que el sabio tiempo sabe lo que hace. Dada mi experiencia organizando los Concursos de Composición de la OSV – Premio Antonio Estévez en sus dos ediciones (2010 y 2012) y de la muestra de los compositores locales en los diversos festivales que se realizan en Venezuela como el Festival Latinoamericano y el Festival A Tempo, entre otros, amén de las cátedras de composición en diversas instituciones que hoy día aportan con su encomiable labor a este oficio, siento que si hay hojas suficientes para seguir escribiendo futuro…y del bueno”.

Sobre la influencia de El Nacionalismo en sus obras refiere que tuvo gran peso en sus comienzos cuando sus obras estuvieron marcadas por la convivencia tanto del mundo popular como del académico. En estos momentos, más bien se considera un explorador de otras tendencias. Sin embargo, Aldemaro Romero como creador marca en su música una faceta interesante: “Yo he admirado durante toda mi vida la música de Aldemaro en las dos facetas en las cuales se desenvolvió: la popular, por la cual es ampliamente conocido, y la académica, desarrollada prácticamente hacia el final de su vida. El contacto con el Aldemaro “popular” por supuesto es una influencia innegable, por haber roto esquemas tradicionales y por la creación del género Onda Nueva, y creo que sin dudas es un consenso general. El Aldemaro ‘académico’ lo conocí a raíz de mi participación en el Segundo Festival de Solistas “Aldemaro Romero” lo cual derivó en un contacto más personal. Por supuesto, ya conocía algunas de sus obras académicas como Fuga con Pajarillo de su Suite para Orquesta de Cuerdas y parte de la banda sonora de La Epopeya de Bolívar. Al ejecutar su Concierto para Flauta como obra obligatoria de este festival –y ganar el Primer Premio del mismo- pude conocer al gran orquestador, al Aldemaro del exquisito gusto por las grandes formas, su discurso musical, en fin, ¡todo en uno! Una experiencia realmente inolvidable”.

La vida en una orquesta

De su paso por El Sistema, Andrés Eloy Rodríguez reconoce que fue parte esencial de su formación como instrumentista y pedagogo, ya que fueron su primera incursión hacia la consolidación de una carrera de la cual se siente enormemente orgulloso. Actualmente forma parte de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la institución musical más antigua del país y de América Latina. “Es precisamente evolución, con la OSV he podido desarrollar mis facetas tanto de ejecutante dentro de la orquesta, así como las de solista, compositor, organizador y en los últimos años, Directivo en el área de Publicidad de la misma. Una gran escuela de muchas enseñanzas y experiencia a la cual me une un profundo sentido de pertenencia, y por sobretodo, del respeto a quienes en el pasado la integraron. Incluso pude estrenar mi propio Concierto para Flauta y Orquesta con mi querida OSV”.

También está consciente del boom que la música sinfónica tiene actualmente en nuestro país y su resonancia allende las fronteras: “Los ojos del mundo están puestos desde hace buen rato en Venezuela, entre otras cosas por el extraordinario fenómeno que supone el desarrollo de la música académica en nuestro país. Los ejemplos son más que abundantes y del dominio público y nos han dado una razón de peso por lal cual sentirse orgulloso de ser venezolano”.

El futuro de la música tradicional venezolana es para Andrés Eloy Rodríguez, una tendencia en alza –como dicen los economistas: “Indudablemente las propuestas tanto de los nuevos grupos de música popular instrumental venezolana, así como de varios compositores venezolanos muestran una clara inventiva, originalidad y frescura que resulta determinante en el desarrollo de nuestra música en general”.

La música como lenguaje unificador marca también una tendencia y es por eso que el trabajo de las orquestas sinfónicas en todo el país expone lo mejor del carácter del venezolano: “Al hacer música en colectivo se pone de manifiesto el trabajo en equipo y por supuesto, el resultado final revela lo mejor de esa esencia humana que lo hace posible”, expone el profesor Andrés Eloy.

Por supuesto, que el trabajo en equipo es algo muy importante para Andrés Eloy Rodríguez, quien comparte con Venezuela Sinfónica una anécdota simpática: “La primera clase que le di a un muy querido alumno, Javier Rodríguez, hoy día estudiante de la cátedra del célebre Maestro Phillipe Bernold en el Conservatorio Superior de Lyon, Francia. Era en ese entonces un muchacho de escasos 13 años, recién llegado de Maturín. Llegó a mi salón y me cuenta: “me lo asignaron como profesor, pero yo en diciembre me cambio a la cátedra del maestro X”, omito el nombre del colega por razones de respeto. Yo le dije: ‘está bien, dale’. Esa primera clase creo que fue de antipatía mutua. Él quería avanzar como un cohete y yo más bien buscaba que dosificara esa energía, lo cual derivó en varios roces las primeras clases…al punto de decirle ‘bueno hijo, si no le gusta, ya sabe dónde le queda la puerta’. Con el transcurrir de los meses, varias experiencias lo llevaron a una severa y profunda reflexión y desde ese momento, todo cambió. Hasta el momento de su partida a Francia, fueron seis maravillosos años de crecimiento para ambos”.

Andrés Eloy Rodríguez, en su afán de actualizarse ha aprovechado todas las bondades de las redes sociales, puede seguirle en Facebook o en Twitter bajo la dirección @and_rodriguez y así conocer más de este compositor y músico venezolano que ha demostrado que la vida del músico puede ser más que buena!!!