Cuando era un adolescente caraqueño, Andrés Boulton pensaba que la carrera ideal para él era la arquitectura; pero, luego de descubrir a Led Zeppelin, cambió radicalmente de idea y se unió a una banda de rock.

Andrés Boulton

Andrés Boulton

“En ese momento, me di cuenta de que tenía facilidad para componer mis propias canciones, y luego de hacer música electrónica, ska y reggae con diferentes agrupaciones, monté un estudio de grabación para trabajar en comerciales de televisión”, le cuenta el compositor y diseñador de sonido a ¡BRAVO!

“Pero cuando las cosas se pusieron muy difíciles por allí, mi señora y yo -porque ya estaba casado y tenía hijos- decidimos tomarnos un año sabático y venir a Los Ángeles, porque ella ya sabía que yo sentía curiosidad por las bandas sonoras de películas”, prosigue.

“La idea era estudiar un curso en la UCLA y esperar a que la situación mejorara en mi país; pero eso no sucedió, y en cambio, comencé a hacer contactos en poco tiempo para distintos trabajos”.

Pese a que es latino, Boulton no ha desarrollado demasiadas obras relacionadas directamente esta cultura, y aunque hizo lo que le correspondía en el cortometraje “Behind Tango”, eso era lo primero que creaba dentro del género argentino.

“Pero me emocionaba tanto la idea de hacerlo que acepté, y además, para mí toda la música viene del mismo lenguaje, por lo que si estás preparado, puedes aprender lo nuevo que te llega”, comenta. “Claro que te podría decir también que, cuando me ofrecen algo, lo acepto, y después me pongo a pensar en cómo lo voy a llevar a cabo”.

En lo que respecta a su propia nacionalidad, el hombre que reside en el Sur de California desde el 2003 no ha hecho nada como compositor de bandas sonoras, aunque sí fungió de orquestador en “La Virgen Negra”, una cinta de su país en la que empleó el cuatro, un instrumento eminentemente folklórico, y en cuya grabación participó también la Orquesta Juvenil Simón Bolívar, con la que Gustavo Dudamel recorrió el mundo antes de ponerse al mando de la Filarmónica de LA.

“La música viene del mismo lenguaje, por lo que si estás preparado, puedes aprender lo nuevo que te llega”.

ANDRÉS BOULTON, músico

Pero su labor mayor ha sido en el campo anglosajón, como lo muestra su trabajo constante para la aclamada serie de Internet “Chosen”; sus aportes a la secuela “30 Days of Night: Dark Days”, que se fue directamente al video; y, ahora mismo, la musicalización de “Beneath”, una cinta de terror independiente con muy buenas reseñas que se estrena hoy en salas de cine y que está también disponible en Video On Demand.

“Como trata sobre unos mineros que quedan encerrados bajo tierra, iluminados simplemente por sus linternas, le dije al director que la experiencia podría ser semejante a encontrarse en el espacio, y lo convencí de hacer algo tipo ciencia-ficción de los años ’60”, retoma.

De ese modo, nuestro entrevistado parece sentir predilección por los relatos relacionados al género del espanto, y lo justifica diciendo que, “como compositor, no existe un género más divertido, porque quieres causar miedo, y lo que nos causa miedo son los sonidos que no podemos identificar”.

“Eso te permite hacer cosas loquísimas con los instrumentos y con la manera en que los grabas, para que no sean reconocibles o se escuchen en esas frecuencias bajas que el oído no percibe, mientras generan sensaciones raras en tu cuerpo”, asegura.

Para fabricar sus bandas sonoras, Boulton recurre actualmente a un estilo minimalista en el que, por ejemplo, toca por cuenta propia guitarras eléctricas mediante el uso de un arco y las procesa luego, con el fin de obtener un sonido con un aura irreal.

“Lo que sale remite de algún modo a una orquesta, pero con algo muy raro que resulta desestabilizador”, enfatiza. “Y también me gusta usar la repetición expresiva”.