El artista granadino impulsa el talento para que los jóvenes pianistas pueden ser profesionales y niega que la única salida sea convertirse en profesor de Conservatorio

Vía: www.elconfidencial.com | Por AGUSTÍN RIVERA

Valero, acreditado con más de 20 premios nacionales e internacionales, siempre cree que puede dar más de así. El instrumento y el compositor al límite de su potencial.

Ambrosio Valero lleva desde los cuatro años con el piano como extensión de su innato talento. Valero estudió con Daniel Barenboim y en un momento de su carrera tenía claro que no quería acabar como profesor de Conservatorio. Respeta mucho ese trabajo, pero lo suyo era dedicarse de manera profesional a dar conciertos. De manera literal, por todo el mundo. Hoy en Granada, su ciudad natal. Mañana en Cartago (ha actuado en la acrópolis) y al otro quizá en Washington o Tokio.

A Málaga vuelve este viernes, a la cita del ciclo ‘Tocando las estrellas’. El arranque del concierto será de baladas 1 y 4 de Chopin. También la chacona de Bach/Busoni, obra de este compositor italiano de finales del siglo XIX, “técnicamente complicada”. En aquella época se arreglaban las obras como si fueran para el circo. Siempre con el más difícil todavía. Lo que era una composición diseñada para violín se transformó en otra para piano. Dio sus frutos. En esta obra se utiliza el Bösendorfer Imperial, un instrumento que tiene nueve teclas más que un piano normal (97 frente a las 88 estándar). Fue en Viena donde se catapultó como el primer artista español Bösendorfer de la historia.

Ese proceso creativo del que tanto disfruta. La segunda parte constará de un reportorio muy agradable para cualquier público. Ahí será el turno de los ‘kikos’, como se refiere en tono coloquial. Esto es, Federico Chopin y Federico Mompou, del que interpretará una pieza sencilla y minimalista. Valero es un especialista en Mompou. La fundación del mismo nombre le consideró en 2009 el mejor compositor de la obra del pianista catalán. “Si no es el que más me gusta interpretar, sí desde luego de los que más. Los pocos elementos que tienen sus composiciones lo convierten en la obra de un gigante de la música”.

Los trucos del escenario

La sonoridad de la interpretación de la chacona se mezcla con la sensibilidad que ofrece Chopin.

“Te tienes que transformar poniendo toda la energía en el instrumento y olvidándote de todo lo demás. Así, se producen momentos de cercanía. La capacidad de concentración es lo que diferencia, cuando hay conexión con el público. Somos transmisores de sentimientos”

Al pianista granadino, que ha firmado un contrato con Sony para publicar un CD con sus mejores interpretaciones, le sigue sorprendiendo el dramatismo que ofreció un compositor, ya débil e incluso repudiado por su enfermedad. Una pieza que le “encanta” por su sencillez y que genera una tensión derivada en una “calma tensa que capta la atención de todo el mundo”.

Es precisamente lo que intenta él: perfeccionar un producto para que estuviera “muy perfeccionado”. Le enseñaron los trucos del escenario. A saber: que el público no perciba si el pianista está bien o mal, concentrarnos en que lo pasen lo mejor posible. “Te tienes que transformar poniendo toda la energía en el instrumento y olvidándote de todo lo demás. Así, se producen momentos de cercanía. La capacidad de concentración es lo que diferencia, cuando hay conexión con el público. Somos transmisores de sentimientos”

Valero recuerda una etapa clave, la de los 11 años. Era una época de mucho estudio y trabajo. Se saturó. Con el paso del tiempo, ya a los 16, se dio cuenta que tenía un gran talento aún sin explotar. El corsé académico. “Era una tontería dejar pasar la oportunidad. Estaba en una ciudad pequeña y tenía a mi alrededor a gente no muy ambiciosa. No tenía mucho fe en lograrlo, pero me enfoqué en conseguirlo. Planteé mi vida para dar conciertos. Fue cuestión de sacrificio y suerte”.

“En España hay mucho talento”

Considera importante que los profesores deben darle a los alumnos “una dosis de realidad y darle la oportunidad de intentarlo”. “En España tenemos muchísimo talento en el piano y parece que la única salida es la enseñanza. No hay por qué pensar que es un imposible dedicarse de una manera profesional. Somos muy pocos los que nos dedicamos a esto, pero hay que animar a que intenten ser lo que quieran ser”.

España siempre ha exportado músicos. Y ahora con Drop Artist, junto al violinista malagueño Jesús Reina y a la noruega Ana Nielsen, también violinista y afincada en Málaga, se dedica a la producción y a atraer talento que hace años no se les ocurría venir. “Estamos creando algo nuevo en Andalucía y España. Ahora un joven podría no tener que irse fuera, a Viena, Berlín o Estados Unidos. Queremos conseguir que Málaga, igual que en el arte es una referencia internacional, también lo sea en el campo de la música. Y nos ayuda mucho la Fundación Unicaja y la Sala María Cristina, con una acústica y belleza a la altura de cualquiera de las mejores del mundo. Lo que hay en Málaga no es normal”.