Álvaro Carrillo es un bajo-barítono muy conocido tanto en el canto lírico como en el popular. Últimamente se ha dado a conocer por su participación en el musical Don Quijote y en eventos como Navidad entre amigos. En el escenario de la ópera venezolana tuvo una sobresaliente actuación en el montaje del Barbero de Sevilla  que produjo El Sistema.


Patricia Aloy | Venezuela Sinfónica | ESPECIAL | Fotógrafo: Alejandro Rosales

Es prácticamente autodidacta lo que le otorga un gran mérito y comenzó con la música de cámara. Su debut en el canto lírico fue en 2006 con el papel de Masetto en la obra Don Giovanni, aunque había cantado el mismo rol un año antes en una producción estudiantil. Considera que en ningún momento ha transitado un camino fácil y que tanto en cualquier parte del mundo como en Venezuela, para ser cantante lírico o de ópera se necesita “tener apadrinamiento, ya sea económico o de contactos, preferiblemente los dos”.

Creció en el 23 de Enero, parroquia donde impera la música latina como la salsa, y viene de una familia de pocos recursos donde no hubo ningún músico que le sirviera de ejemplo o referencia. Pese a todos los obstáculos debutó en Italia en el Teatro Comunale Luciano Pavarotti de Módena, de la mano de la maestra Mirella Freni y del director italiano Aldo Sisillo.

Tras un difícil proceso de audiciones logró el rol de Escamillo en la Ópera Carmen, que se presentará el 17 y 19 de febrero en el marco de la celebración del 42 Aniversario del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela la Ópera “Carmen” bajo la dirección de Christian Vásquez y el acompañamiento de la orquesta Sinfónica Teresa Carreño, en la Sala Simón Bolívar del Centro Nacional de Acción Social por la Música.

Álvaro Carrillo le describe a Venezuela Sinfónica el personaje de Escamillo, cómo lo piensa desarrollar y cómo influyó en su caracterización las visita a las corridas en el Nuevo Circo de Caracas. También comenta cuán complejo es el montaje de Carmen sin vestuario, sin escenografía y cantando con la orquesta sin foso, y detrás de los cantantes.

Aprovechó la oportunidad para con mucha sinceridad y profesionalismo, expresar su opinión ante la difícil situación que vive el canto lírico en Venezuela y la falta de oportunidades. Sin embargo es optimista y confiesa que no quiere emigrar porque su país lo necesita.

¿Cómo y cuándo tomaste la decisión de transitar el camino del canto lírico?, porque con tu voz te deben de haber propuesto desde cantar Salsa hasta cualquier otra cosa. ¿Qué te motivó a elegir un género tan exigente, que requiere de tanta dedicación, y las dificultades con la pronunciación y los idiomas?

Lo que sucede es que por naturaleza siempre me ha gustado el camino difícil, no es que la otra música no me guste, la sigo haciendo cuando puedo, pero definitivamente era un reto más grande elegir el canto lírico, honestamente, porque tenía que cantar bien en varios idiomas, tenía que aprender música, un montón de cosas que no requiere la música popular.

Yo he sido básicamente autodidacta, aunque no niego la influencia de mis maestros, yo estudié un poco más de un año con la maestra Sara Catarine y también con Euro Nava, ellos básicamente fueron los que me dieron las primeras herramientas en el canto lírico. En cuanto a la preparación musical, armonía y solfeo, la aprendí por mi cuenta, con libros, de forma autodidacta. Aprendí a leer a primera vista las partituras y relacionar lo que veía y escuchaba en la grabación. De igual forma con los idiomas, mi primera aproximación fue con el alemán, escuchando grabaciones del gran barítono alemán Dietrich Fischer-Dieskau, leía los textos y comenzaba a entender la relación que existe entre los fonemas que estaban escritos y como se pronunciaban, como sonaban un conjunto de vocales en otro idioma, que no se corresponden para nada con la pronunciación en castellano. Igual con el francés, el italiano por supuesto es un poco más sencillo por la similitud, lo cual no quiere decir que sea fácil porque se puede caer en el error de dejar pasar muchos detalles justamente por pensar que es como el español y no lo es.

Ahora he buscado ayuda de coach vocales para pulir los detalles de la dicción, por ejemplo, con el francés lo he trabajado con personas como el maestro Pedro Liendo, Carlos Urbaneja, con mi novia, la soprano Annelia Hernández quien es licenciada en idiomas de la UCV, Rebeca Roger, una colega venezolana cantante, que se encuentra en Francia y es especialista en fonética para cantantes. Siempre he buscado la perfección, el detallito que marca la diferencia.

¿Qué se requiere para que un cantante logre sobresalir en el mundo de la ópera?

Yo creo que hay un concepto equivocado en Venezuela con respecto al canto, se hace demasiado énfasis en tener una gran voz, -aunque no niego su importancia-, un sonido penetrante no te convierte en cantante, te convierte en una máquina que produce sonido. Para ser cantante se requiere mucho más, se necesita sensibilidad, musicalidad. No solamente ser músico, leer partituras o tocar un instrumento, sino tener la capacidad de entender ese lenguaje y no sólo intelectualmente sino de capturarlo, de manera que se pueda hacer algo con él y que no sea solamente emitir sonidos. 

Recuerdo un ejemplo de cómo eso no es así en los grandes circuitos, cuando vino a Venezuela Sir Simon Rattle con su esposa, la mezzosoprano checa Magdalena Kožená, ella tenía una voz pequeña, acostumbrada solamente a cantar música de cámara y estaba haciendo justamente el papel de Carmen en la Sala Ríos Reyna, en ese momento tuve la oportunidad de trabajar como maestro interno en la producción con el maestro Rattle y él le decía a la orquesta, que cualquiera que sea la voz del solista, todos los músicos de la orquesta tienen que poder escucharlo, que si no lo escuchas está mal. El cantante no puede transformar su voz y ponerse a gritar para ser oído, ése es el trabajo del director y de la orquesta poder lograr el balance necesario, porque todos tienen instrumentos diferentes, estilos diferentes de cantar y los compositores le dieron matices a sus obras para lograr ese equilibrio.

¿Cómo fue el proceso de preparación del personaje de Escamillo? ¿Cómo lo estructuraste?

El de Escamillo no es un papel muy extenso, pero tiene la particularidad de que cada intervención es extremadamente difícil, requiere de mucha fuerza vocal y escénica, la orquestación del aria es apabullante. Dependo absolutamente de la maestría de Christian Vásquez, para controlar lo que es ésa enorme masa orquestal, allí no soy yo quien tiene que salir a gritar sino que debe existir una sinergia, para que me pueda escuchar y el público disfrute de lo que está pasando. Es muy difícil, pero afortunadamente es corto, si fuera más largo sería casi imposible cantarlo.

Álvaro Carrillo Fotógrafo: Alejandro Rosales

Álvaro Carrillo Fotógrafo: Alejandro Rosales

En cuanto a la preparación, tenía una idea bastante clara de lo que es un torero, recuerdo que estando pequeño me llevaron a la plaza de toros del Nuevo Circo y aunque hoy en día está prácticamente vetado por la crueldad con los animales, hay muchas cosas a nivel artístico, visual y pictórico que se pueden rescatar. Es increíble el cuadro, recuerdo de pequeño llegar a mi casa después de una corrida de toros y dibujar, yo estaba obsesionado con los colores de la plaza, la forma, los caballos, los toros, los toreros, cada detalle y gracias a eso no es algo nuevo para mí. Cuando se presenta la oportunidad, ya tenía en mente el rol por haberlo visto tantas veces en persona, lo que es un torero y la elegancia que implica. Muchas veces se aborda el papel de Escamillo desde un punto de vista extremadamente fanfarrón y bravucón, si se quiere y no es eso. Si bien como todo torero o incluso cantante tiene una personalidad y una gran confianza en sí mismo, es ante todo un caballero y una persona elegante y creo que por allí va la estructura que yo le di al personaje.

¿Cómo se logra hacer una ópera como Carmen con una producción semi-escenificada, sin vestuario y sin foso de orquesta? Sin duda El Sistema hace un gran esfuerzo por llevar la ópera al público venezolano y es algo que hace tanta falta.

Es una producción semi-escenificada, no hay un vestuario, sino que vamos con traje y corbata y las mujeres con vestido. Lamentablemente un vestuario y todos los elementos que producen esa magia no están presentes, así como tampoco hay mucho espacio para moverse, porque no es un teatro diseñando para cantar el género, la orquesta está arriba del escenario y si bien los cantantes tenemos una pequeña tarima, jamás iguala lo que sería un foso de orquesta. Prácticamente los cantantes estamos al mismo nivel de la orquesta y atrás de ellos, además, por lo que cualquier movimiento que se haga hacia los lados, se puede perder el sonido y el público no lo va a escuchar. Sin embargo, creo que tener clara la concepción del personaje, va a permitir que el público perciba con mayor exactitud la interpretación musical.

Tienes a tu cargo una de las piezas más emblemáticas de la ópera como lo es el Toreador, ¿vocalmente es un desafío?

Sí, absolutamente es un desafío, porque la orquestación es muy pesada y como es una parte muy conocida, la orquesta tiende a emocionarse y sentirse mucho más fuerte de lo que debería. Es un momento intenso y emocionante y es normal que pase en el aria.

El rol de Escamillo tiene una particularidad, le quedaría grave a un barítono y la mayoría de los barítonos tienen problemas con las partes graves, por otro lado, la mayoría de los cantantes Bajos se ven en dificultades con las partes agudas. Fundamentalmente es un rol para un Bajo-Barítono, que es justamente mi tipo de voz, pero no quiere decir que por ello sea fácil para mí, porque hay que tratar de ecualizar todo el registro, porque así lo requiere el papel. Es un gran reto vocal e interpretativo.

En otros montajes te ha pasado que la orquesta arropa al cantante, y si pasa… ¿cómo se soluciona?

Por supuesto que me ha pasado, es muy normal que suceda con mi tipo de voz. La voz de bajo es justamente la que cuesta más que pase por encima del sonido de una orquesta, una soprano puede que tenga la voz chiquitita y se va a escuchar, un tenor por lo general se va a escuchar, pero para un barítono ya está un poco más difícil y para el bajo o bajo-barítono es complicado. Yo he tenido que hacer un trabajo para depurar técnicamente y poder ganar un poco de squillo, un poco de timbre que me permita pasar. Sobre todo, porque las condiciones de los teatros no siempre son las apropiadas, no hay salas para ópera, la Ríos-Reyna no está acondicionada para el género, la Simón Bolívar tiene una muy buena acústica, pero no dispone de un foso de orquesta. El teatro Municipal tenía una acústica maravillosa, según la gente que pudo cantar en los años 70, pero le hicieron un trabajo de remodelación y taparon los tanques de agua que están en ese tipo de teatro y le dañaron la acústica. Digamos que es algo constante, con lo que tenemos que luchar, las voces graves tienen ese inconveniente y la única manera de solucionarlo es cantar lo más natural, con el mayor brillo posible y como ya he dicho antes, es responsabilidad absoluta del director de orquesta, es gracias a la maestría de ese director que se va a lograr el balance.

Yo recuerdo mi debut en Italia en el Teatro Comunale Luciano Pavarotti de Módena, de la mano de la maestra Mirella Freni y el director italiano Aldo Sisillo, dirigía a la orquesta la Roma Symphony conformada por los primeros atriles de las mejores orquestas de Italia, con músicos que fueron dirigidos por Herbert von Karajan, Claudio Abbado y recuerdo haber cantado allí y no tener ningún problema para que la voz pasara por encima de la orquesta. Era una combinación entre la acústica del teatro y la maestría del director acostumbrado a dirigir ópera y su conocimiento sobre la psicología y la fisiología de un cantante.

¿Cómo es la vida de un cantante de ópera en Venezuela? ¿Se vive de la ópera?

Para nada, es imposible vivir de la ópera, por eso te decía que no solo en Venezuela sino en cualquier lugar del mundo hace falta patrocinio o mecenazgo, aquí esa figura no existe y por eso, los que estamos dedicado a esto, lo hacemos por total convicción y literalmente por amor al arte lírico.

Yo vivo de otras cosas y afortunadamente no necesito los honorarios de una función de ópera para poder mantenerme. Es muy difícil porque se convierte en un círculo vicioso y es una cosa completamente contradictoria. Los honorarios en Venezuela son los más económicos del mundo, aquí hay cantantes de muy alta calidad, cobrando hasta 50 o 100 veces menos de lo que pagarían por el mismo trabajo en los países donde se acostumbra a hacer óperas y se acostumbra a trabajar con cantantes. El trato no es el más adecuado, son muchas las carencias y generalmente las producciones no saben tratar con el cantante, no entienden la psicología del cantante, no entienden que para que un cantante pueda dar lo mejor de sí debe ser bien tratado, no con un trato especial, sino sentirse cómodo, en casa. Ésa es la manera en la que uno va a rendir un 100%. El estar trabajando en condiciones contrarias es mucho más difícil. Además de que los montos son muy bajos, pagan con meses de retraso, después de haber concluida la presentación y con la economía que tenemos actualmente, si se sacan las cuentas en el momento de recibir el pago, entre el transporte y la comida para ir a los ensayos te das cuenta de que terminas pagando para poder cantar. Luego entras en el conflicto de que si te tienes que dedicar a otra cosa para poder cantar y generar los ingresos de otras fuentes, te ponen ensayos en horarios donde tienes que trabajar y es muy difícil, absolutamente nadie vive en Venezuela del canto.

Eso quizá fue así en las épocas doradas de los años 70 u 80, pero en este momento no. Por eso se está empezando a generar una fuga de talentos en este ámbito, porque quien tiene la oportunidad, incluso prefiere irse a cantar en bodas o eventos pequeños en otro país. Porque sencillamente va a ganar en una boda 100 veces más de lo que ganaría en Venezuela en una función de ópera.

-Todo el mundo en Venezuela que quiere tener un ingreso digno dice con mucha facilidad que quiere emigrar, y algunos lo logran exitosamente, ¿si tuvieras la posibilidad de emigrar lo considerarías?

Yo he notado que acá se ha perdido muchísimo talento justamente por la poca rentabilidad del arte lírico, muchas personas han dejado de cantar para dedicarse a algo que les permita hacer una vida.

Por eso te menciono lo de emigrar, ya que te daría la posibilidad de ser remunerado por el talento que tienes y ser reconocido por tu trabajo.

He tenido la oportunidad de hacerlo, no lo quise hacer en las dos oportunidades que tuve, porque soy una persona muy familiar y me gusta estar cerca de mi gente, me gusta mi país con todas sus dificultades, me gusta pensar que contribuyó a elevar el nivel y dar el ejemplo a las nuevas generaciones, sobre todo la mística del trabajo, no pretendo ser un ejemplo vocal, pero sin duda ser un ejemplo de dedicación, de cómo estudiar, de cómo prepararse para enfrentar los compromisos profesionales. De que un profesional no es simplemente el que cobra sino algo mucho más grande. De salir la oportunidad, lo he considerado, no tanto quizás por el asunto del tema económico, yo hago esto sencillamente porque me gusta, pero el problema real es que requiere de muchísima inversión de tiempo.

El público asiste y te ve ese día en que uno se paró allí y cantó, si lo hiciste bien o mal y no tienen idea si estás enfermo o simplemente estás de malas. Uno tiene que pasar mucho tiempo estudiando, preparando cada detalle, yo me aprendí la ópera de memoria desde hace un mes y sin embargo todos los días agarro la partitura para repasar los detalles, cuando me equivoco en un ensayo y el maestro me mira de reojo, tengo que revisar lo que hice. La fonética, hay que practicarla todos los días, al igual que el texto, porque yo no soy francés y por más que domine el idioma hay cosas en las que no puedo descuidarme, porque si me confío, termino pronunciando mal y siempre hay que pensar en función de que estás en el teatro más importante del mundo. El sitio donde estés tiene que ser para tí el lugar más importante del mundo en ese momento.

Por lo único que buscaría emigrar sería en la búsqueda de una plenitud espiritual. Si yo voy a estar en un lugar y consigo una oferta donde me pueda dedicar solamente a cantar y hacerlo con un trato digno de un artista y que se te trate como un profesional, como una persona, como seres humanos y no como animales, como suelen tratarnos, esa sería una razón real para emigrar.

¿Qué la dirías a las nuevas generaciones que se están formando en el canto lírico?

Creo que es sumamente importante hacerles llegar un mensaje al público como a los aficionados a la ópera, a los colegas cantantes en formación que todavía no se han podido montar en un escenario o cantantes del pasado que van a escucharnos y que en algunas oportunidades suelen criticar de forma bastante dura, las producciones que le estamos ofreciendo son un enorme regalo, es dedicarle lo más valioso que tenemos, que es nuestro tiempo y nuestra juventud, por completo a cambio de nada, de su aplauso, porque aquí se trabaja con las uñas.

Realmente no hay recursos en el país por la crisis que estamos viviendo, no hay recursos para hacer una producción con todos los hierros, como se dice, aquí tenemos por ejemplo, a un Fucho Pereda, haciendo magia con dos sillitas para montar una puesta en escena completa de una ópera como ésta porque no hay recursos y no es momento para hacerlo ni siquiera con los trajes, sin utilería. Para nosotros sería mucho más fácil salir con el vestuario, el traje de torero y toda la magia del espectáculo de la ópera, pero lamentablemente no lo tenemos y sin embargo hacemos todo lo que está a nuestro alcance para que las personas que están sentadas disfruten y que por 2 o 3 horas se olviden de todos los problemas, para disfrutar de un espectáculo realmente especial. Estamos dándole el regalo más importante que se le puede dar a una persona, que es el tiempo y creo que es algo valioso y que se debe apreciar.

¿Crees que con todo el esfuerzo que han hecho los cantantes en todo este tiempo el público venezolano ha empezado a apreciar lo que es el género operístico?

-Sinceramente creo que no, hay un interés sobre todo de un grupo de personas muy jóvenes que se ha ido acercando a los géneros tanto sinfónico como vocal y creo que eso se lo debemos a la labor de El Sistema de Orquestas y al maestro José Antonio Abreu, el masificar lo que es la música académica, pero en cuanto a la ópera todavía no, hace falta un trabajo de parte de las instituciones culturales para acercar a la gente con programas más accesibles, educar al público, hacer talleres y acercar el canto lírico a los nuevos públicos.

En Venezuela hay una tradición de discos, hay gente que cree que sabe porque ha escuchado tal o cual versión de una ópera grabada. Pero los que hemos tenido la oportunidad de ver y escuchar canto lírico en los grandes teatros del mundo, sabemos que esas grabaciones están muy editadas, que extraen lo mejor de cinco o más funciones y de varios días de producción en el estudio.

Últimas palabras para invitar a los venezolanos a disfrutar de Carmen…

Invito a todo el público el 17 y el 19, los 2 días porque aunque es un solo elenco en la mayoría de los roles, el papel de Micaela está compartido por dos extraordinarias sopranos jóvenes de la nueva generación, Anneli Hernández y Ambar Arias ambas extraordinarias, aunque muy diferentes en estilo y voz. Es importantísimo que la gente se vaya formando un criterio y vean a las dos Micaelas y nos escuchen al resto del elenco que cantamos los dos días. No se lo deberían perder, es un gran regalo que les estamos haciendo para complacerlos a cambio de ese aplauso que nos llena a nosotros como artista.

CARMEN, de G. Bizet Viernes 17 de febrero 3 pm Domingo 19 de febrero 12 m Sala Simón Bolívar CNASPM Orquesta Sinfónica Teresa Carreño Coral Simón Bolívar Niños Cantores de Venezuela Director musical: Maestro Christian Vásquez @christianvasquezu Director de escena: Fucho Pereda @fuchopereda Directora del coro: Lourdes Sánchez Profesora de canto del coro: Margot Parés Reyna Directora del coro de niños: Paola Otero @paleoter010 Repertorista: Franca Ciarfella ELENCO Carmen: Marilyn Viloria @marilynviloria0310 Don José: Francisco Morales @fmorelli69 Micaela: Annelia Hernández @anneuterpe (17 de febrero) Ámbar Arias @ambar_singer (19 de febrero) Escamillo: Alvaro Carrillo Rodríguez Morales: Leiker López @isaacvaamonde Zuñiga: Abraham Camacho Frasquita: Sonia Suárez @soniasuarez05 Mercedes: Zaireth Pérez El Remendado: Jesús Herrera @jesus_luis_herrera Dancairo: Guillermo Tirado @guillermotirado Vídeo realizado por Alejandro Rosales #operacarmen #venezuelansingers #Bizet #òpera en Venezuela lo

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