Con 10 años de experiencia en el mundo del canto lírico, Álvaro Carrillo ha logrado establecerse como uno de los cantantes más representativos de su cuerda en el escenario nacional; siendo testimonio de ello los múltiples conciertos dentro y fuera del país, con destacados directores nacionales e internacionales. En esta entrevista nos comentará brevemente acerca de su incursión en el recital de cámara con un programa que realizará junto al maestro Carlos Urbaneja los días 10 y 16 de julio en Quinta Anauco y Villa Planchart “El Cerrito” respectivamente.

Por Francisco J. Fernández Díez. | Fotografía: Alejandro Font

El programa de este recital tiene como núcleo la música de temática española, especialmente las piezas inspiradas en la inmortal figura literaria del Quijote de Cervantes por los compositores Ravel, Ibert y Massenet; precedidas por las coloridas canciones de Manuel de Falla y Federico García Lorca. Un programa que promete un interesante balance entre culturas, visiones y lenguajes contrastantes.

Álvaro, ¿Desde qué edad te interesas por la música?

A.C: Mi interés por la música viene desde antes de aprender a hablar. Por alguna extraña razón yo no comencé a hablar a la edad normal. Pero balbuceaba las canciones del Maestro Simón Díaz, en especial El Alcaraván. Sin embargo, no tuve la oportunidad de aprender música durante mi niñez.

¿Cuándo decidiste ser cantante?

A.C: Una tarde (tenía 18 años) estaba cantando salsa brava en la ventana del apartamento en el bloque 3 de La Silsa, en el 23 de enero, donde crecí; entonces tocaron la puerta. Era el timbalero de una afamada orquesta de salsa, quien necesitaba un nuevo solista y pues, allí comenzó todo.

Luego de unos cuantos años en la música popular, la vida me llevó a interesarme por el canto lírico, gracias a un CD de Dietrich Fischer-Dieskau cantando lieder de Schubert. La expresividad de aquellos sonidos que parecían pintar un cuadro en cada canción. Allí no quedaba lugar para dudas sobre lo que quería hacer con mi vida.

Háblanos de este recital: ¿Cuál fue tu inspiración?

AC: Llevo ya diez años cantando lírico. Pienso que es el momento de mostrar lo que soy capaz de hacer. El recital está compuesto por obras muy exigentes en lo musical, lo vocal, lo artístico. Junto al Maestro Carlos Urbaneja haremos música de Ravel, Ibert, Massenet, Falla y Lorca. Todo con aire español. La parte francesa está centrada en la figura del Quijote, porque pienso que necesitamos tener mucho de él para no perder la motivación en estos tiempos turbulentos. Hay que vencer esos molinos de viento.

¿Cuáles de las piezas del repertorio te han retado más y por qué?

AC: Particularmente difícil es el ciclo de canciones de Don Quijote, de Jacques Ibert. Un estilo principalmente declamado, donde lo más importante no es hacer gala de la voz que se tenga, sino de cómo utilizarla para crear atmósferas diversas.Ya desde el punto de vista técnico, la canción de la muerte del Quijote, del mismo ciclo, es una de las obras más complejas del repertorio para bajo, culminando con un pp en un mi natural agudo.

Recitales vs. Ópera: compártenos tu visión respecto a ambos

AC: Son mundos igual de atractivos pero muy diferentes. La ópera te permite explorar partes ocultas de la psique. De la propia y de la de cada personaje. Puede que te identifiques o no, pero tienes la oportunidad de ponerte en sus zapatos y comprender su contexto. Allí es entonces difícil hablar de bueno o malo. El recital, por el contrario, permite expresar el punto de vista del propio intérprete sobre lo que se está diciendo. Es mucho más expuesto, más sincero, y por tanto más difícil.

¿Cuál es tu meta principal al realizar recitales?

AC: Principalmente retarme. Hacer música pura, sin las ayudas y permisos que ofrece la ópera. También quiero hacer la tarea, llevarle al público obras que contribuyan a la formación de un criterio más equilibrado entre la razón y la emoción al momento de escuchar a un cantante

¿Algún comentario final a los músicos jóvenes?

AC: Hay que aprender a escucharse uno mismo. Los profesores, los compañeros de estudio, el público, todos tienen una opinión sobre el cantante. Pero es importante seguir la intuición. La pregunta importante es: ¿Quiero darle a la gente sólo lo que ellos quieren o quiero ser un artista con una propuesta personal para ofrecer, para defender?