Para Alondra de la Parra no basta la música como lenguaje, el alemán se le ha convertido en un gran apoyo.

Alondra de la Parra Foto: ©Fernando Aceves

Alondra de la Parra Foto: ©Fernando Aceves

Vía: Periódicoam | Para su debut en Berlín como directora de orquesta, este sábado 27 de abril, De la Parra está cosechando los frutos del idioma de Goethe.

“Nein, nein”, dice a los músicos de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín durante el ensayo para que dejen de tocar.

Luego acota: “ein bisschen kürzer”, para señalarles que lo hagan más corto.

“Noch mal nummer Zwölf”, otra vez la número 12 y la música se escucha de nuevo.

De la Parra toma clases de alemán de manera privada desde hace un año por el trabajo que ha venido haciendo en los últimos dos años con diversas orquestas alemanas, como Frankfurt, Leipzig o, ahora, Berlín.

“Es importante tenerle el respeto a las orquestas aprendiendo su idioma. Es como si un alemán se hiciera experto en mariachi y no habla español”, comenta la directora de orquesta mexicana en charla con REFORMA.

De la Parra apenas sabe unas frases, pero las pronuncia claras, sin acento y en voz alta para que los cuernos, los tambores y las trompetas que están hasta atrás de la orquesta la escuchen y entiendan.

Pero el alemán no sólo le ha servido para comenzar a establecer una mejor conexión con las orquestas alemanas, sino que –asegura– le ha ayudado a entender más la música clásica.

“Las clases me han ayudado a entender cómo la música y el idioma están construidos de una forma similar. Con el alemán siempre tienes que escuchar hasta el final de una frase para entender (el verbo siempre va al final), y eso te hace desarrollar una paciencia natural. Ese ritmo y esa paciencia es lo que tiene la música clásica”, comenta.

A la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín no le costó trabajo entenderla, lo complicado fue dominar el Sensemayá de Revueltas.

“Ese es el reto. Compartirles el amor por esta música y la energía, la cadencia, el cómo se hace, darles un poco el contexto de cómo se hace, qué tipo de danza. Es como cuando nosotros en México tocamos Mahler, alguien nos lo tuvo que haber explicado”, asegura De la Parra.