El 30 de diciembre de 2016 falleció Allan Williams. Buen momento para reiterar esta semblanza de quien fuera su primer representante


Vía: www.rafaela.com | Bibliografía consultada: “¡Gritad! La verdadera historia de Los Beatles. Philip Norman. Ultramar Editores. 1986.

En sus tiempos de juventud se había dedicado a múltiples oficios. Fue plomero, montador de bisutería y vendedor a domicilio. Era galés y, por lo tanto, tenía buena voz y le gustaba cantar. La verdad, es que había estado a punto de dedicarse a la ópera. En lugar de ello, su hermosa voz de tenor se escuchaba en los pubs victorianos y en las tabernas caribeñas del distrito octavo de Liverpool, donde había iniciado una carrera dinámica, si bien no demasiado concreta, de bohemio y empresario.
Con un capital inicial de 100 libras, había abierto una cafetería: La “Jacarandá”. Mientras miraba la mesa ocupada durante horas por John Lennon, Stuart Suttcliffe y el resto de los estudiantes de arte, Allan Williams pensaba que, si fuera por ellos, poca fortuna podría hacer.
En 1959 comenzó su mayor aventura como empresario. Alquiló el St. George’s Hall, principal edificio público de Liverpool, como marco para un “Baile de las Artes”, a imitación del famosisimo Baile de las Artes de Chelsea de Londres. John Lennon y Stuart Suttcliffe fueron contratados para diseñar, construir y decorar las carrozas de carnaval cuya destrucción ritual constituía el rasgo mas conocido del acontecimiento londinense. También se convirtió en agente de contrataciones de los grupos de Liverpool. Les conseguía 10 libras por actuación, una libra era su comisión.
Atendiendo al pedido de John, Williams decidió ayudarlos. Tocarían con su grupo, Johnny y los Moondogs, la noche que la orquesta contratada tenía libre en la “Jac”, y les consiguíó un baterista: un individuo de 36 años llamado Tommy Moore.
Luego de una caótica gira por Escocia, durante mayo de 1960, en la que un accidente hizo que Moore perdiera sus dientes delanteros, Williams comenzó a tomar a los Silver Beatles (como se llamaban en ese momento) en serio. De hecho, fue Williams quien les consiguió el primer contrato para actuar en Hamburgo. Viajaron en agosto de 1960 y llevaron a su nuevo baterista Pete Best. El conductor del minibus Austin de color verde y crema en el que se movilizaron no fue otro que el propio Williams, que además ofició para los muchachos de Liverpool como “doctor en purgaciones” observando a la luz de una lámpara mas de un vaso de cerveza lleno de orina.
Para cuando Los Beatles visitaron Hamburgo por segunda vez en abril de 1961, para tocar en el Tp Ten, viajaron con verdaderos permisos de trabajo. Todo el trámite lo hizo Williams, pero como la contratación fue directa vía telefónica, decidieron no pagarle su comisión del 10 por ciento.
Fue una auténtica ingratitud para con un hombre que, a pesar de todos sus defectos, se había tomado verdadero interés por ellos. Williams les contestó con una carta larga y ofendida, amenazándoles con borrarlos de todas las listas de agentes y hacerlos expulsar de Alemania Occidental. Debió sentirse muy dolido, porque por una vez, no buscó venganza. Cualquier contrato que lo pudiera ligar legalmente a ellos se había perdido en un incendio de su club Top Ten en Liverpool, y así Allan Williams perdió a Los Beatles.
El consejo que le dio a Brian Epstein cuando éste le comentó de sus intenciones de convertirse en manager fue que no se acercara a ellos ni de casualidad.
Pasó a ser detractor de Los Beatles por mucho tiempo. Durante años habló contra ellos, y cuando lograron éxito, escribió un amargo libro llamado “El hombre que regaló a Los Beatles”, describiendo en detalle su época en Hamburgo. Tal vez el hecho que parte de sus ingresos, provenía de hablar en convenciones sobre Los Beatles, haya servido un poco de consuelo.
Falleció el 30 de diciembre de 2016.