Un músico formado con su propio esfuerzo, disciplina y estudio. Con la fe en sí mismo y la Gracia de Dios.

11.05.12 | por Hugo Alvarez Pifano | Categorías: Semblanzas, Música, Arte, Venezuela, Biografías, Hugo Álvarez Pifano | LITERANOVA

4.- Primeros tropiezos.

Llegó a Carora hacia las 9 de la mañana, hambriento y con los pies adoloridos, después de caminar 30 kilómetros bajo el sol abrasador del desierto larense de dunas y cardones, allí lo recibió su hermano quién trabajaba en una tipografía, le informó que en Barquisimeto estaban dando becas de estudio a jóvenes pobres y carente s de recursos. Al día siguiente marchó a la capital del estado Lara y en la Casa de Gobierno pidió hablar con el gobernador Honorio Sigala, la respuesta por supuesto fue: -el gobernador no puede recibirlo. Su regreso a Carora fue peor que su llegada días atrás, hambriento de nuevo y con los pies ardidos. Esta vez fue su corazón, quien se sintió mucho más adolorido que sus pies. Consigue trabajo como portero del Cine Salamanca, con derecho a ver todas las películas, su primer paso hacia la tierra prometida de un puñado de sueños y una cultura propia.

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5.- Un humanista único, Don Cecilio Zubillaga Perera.

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Entonces ocurre un hecho providencial, en Carora existe un espíritu singular, un humanista -créanme esta palabra es poco para lo que hacía este hombre maravilloso- alguien que más allá de los anuncios demagógicos de un político de turno, orienta, estimula y presta asistencia a los jóvenes que quieren construir un futuro mejor. Estamos hablando de Don Cecilio Zubillaga Perera -Chío Zubillaga (3)- él hace posible que Alirio Díaz pueda lograr sus estudios de primaria elemental, en una de las mejores escuelas de Carora, formada con los primeros maestros normalistas de la Venezuela rural. Después, como si fuera poco, lo orienta en su ruta al futuro: “no tienes que ir a un liceo, tu camino es la música, yo te daré una carta para el maestro Laudelino Mejía, director de la banda de Trujillo, él te formará como músico”. Según palabras del mismo Alirio Díaz, “en ese momento nací para el mundo de la música clásica, Don Cecilio decretó mi destino”.

6.- Presencia de un maestro genuinamente venezolano: Laudelino Mejía.

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Laudelino Mejía era uno de los músicos más cultos de la provincia venezolana, inspirado compositor y maestro de centenares de músicos (4), él le impartió clases de teoría, solfeo y armonía. Alirio, para atender a su sustento trabajó como tipógrafo en la Imprenta del estado Trujillo, cumpliendo con un horario de 8 horas diarias. Aún, con esta dura rutina, consiguió tiempo para aprender clarinete, saxofón, ser músico de la banda estadal y entrenarse en el instrumento de su predilección: la guitarra. Más todavía, estudió inglés y mecanografía. Con todas estas nuevas herramientas dio inicio a su sueño de viajar a Caracas, en busca de una formación más avanzada.

7.- El padre del movimiento guitarrístico venezolano: Raúl Borges.

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En septiembre de 1945 inicia en Caracas estudios formales de guitarra con Raúl Borges, un maestro inigualable. Se le considera como el padre del movimiento guitarrístico venezolano del Siglo XX (5). A su magisterio se debe la formación de los más notables guitarristas de Venezuela, que se cuentan, alguno de ellos, entre los mejores del mundo: Alirio Díaz, Rodrigo Riera, Antonio Lauro, Manuel Enrique Pérez Díaz y Rómulo Lazarde. Otros como Luís Zea, Luís Quintero, Ricardo Iznaola, y muchos más, fueron discípulos de maestros formados por Borges y constituyen por lo tanto, la prolongación de esa escuela. Borges, desde el mismo momento que lo escuchó valoró su talento y se dedicó a entrenarlo, con la misma técnica maravillosa de los guitarristas sacados del molde en que se forjaron los grandes como Francisco Tárrega, José Viñas, Fernando Sor, Dionisio Aguado, Julián Arcas, Joaquín Parga, Miguel Llobet y Andrés Segovia, hasta el punto que al llegar a España, 5 años más tarde, los profesores del Conservatorio de Madrid apreciaron su técnica impecable, dominio del instrumento y su gran capacidad de trasmitir sentimientos.

8.- El más culto maestro de la guitarra: Regino Sainz de la Maza y Ruiz.

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En la capital del Reino de España realiza sus estudios con Regino Sainz de la Maza, un músico de Burgos, guitarrista y compositor, poseedor de innumerables aciertos. En 1935 fue nombrado Catedrático de Guitarra del Conservatorio de Madrid, lo que se considera como la primera escuela de estudios superiores de este instrumento en un conservatorio europeo (6). El 9 de Noviembre de 1940 estrenó en Barcelona el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo- una de las más bellas y emblemáticas piezas de lucimiento para la guitarra, a quien le fue dedicada- bajo la dirección de César Mendoza Lasalle y la Orquesta Filarmónica de Cataluña. Así mismo, tuvo a honra el 23 de Marzo de 1958, ingresar a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, con una disertación sobre “La música de laúd, vihuela y guitarra del Renacimiento al Barroco”, con esta alocución por primera vez en la historia de la música, la guitarra entraba por la puerta grande en la Real Academia de Bellas Artes. No obstante sus aquilatados méritos, Regino tenía una forma muy personal de enseñar la técnica de la guitarra. Todos sus discípulos coinciden en que era el guitarrista más culto de toda una época, el mejor como músico integral, pero a la hora de buscar la sonoridad más bruñida de la guitarra y la forma de cautivar al público con la magia de sus interpretaciones, quien poseía ese secreto era otro: Andrés Segovia. Entonces Alirio escogió como su nuevo maestro a Segovia.

9.- El gran maestro universal: Andrés Segovia.

En Madrid se entera que Andrés Segovia ha instituido en Italia una cátedra de estudios superiores de guitarra, en la célebre “Academia Chigiana Musicale di Siena”-el más grande laboratorio artístico de estudio e investigación- fundada en 1932 por el conde Guido Chigi Saracini, el último gran mecenas italiano de la música. La cátedra de guitarra tenía tan solo un año de abierta. Sin pensarlo dos veces, toma un tren y marcha al encuentro de Segovia, era el año de 1951. El maestro español enseguida se da cuenta del talento del joven guitarrista venezolano, percibe su técnica muy similar a la suya propia y vislumbra su inmenso potencial. Entonces, se dedica a trabajar en el desarrollo de las posibilidades expresivas del entero repertorio de Alirio Díaz. Al cabo de dos años el venezolano se trasforma en su asistente y después de su muerte, en su sucesor en la cátedra de Siena.

Pero lo realmente invalorable en la labor educadora de Segovia sobre Alirio Díaz, fue su influencia en la formación del repertorio y en el modo de interpretarlo, muy ajustado a su concepto de concebir la guitarra como un instrumento noble y capaz de alcanzar la misma altura que el piano y el violín. Pero, más allá de todo esto, lo más importante fue la forma en que Segovia abrió a su discípulo las puertas del mundo musical. Existe una entrevista de la televisión italiana- RAI- muy interesante, por la pertinencia de las preguntas que le hicieron al maestro español y por la profundidad de sus respuestas. Una fue: “Maestro y después de su muerte, ¿Qué ocurrirá con la guitarra? Su respuesta: “La guitarra, sin duda, quedará en muy buenas manos. Existen tres guitarristas, que en mi concepto, se perfilan como los mejores: el venezolano Alirio Díaz, el australiano John Williams y el californiano Michael Lorimer. Con cualquiera de ellos la guitarra estará en muy buenas manos” (7).

10.- El más grande guitarrista de América latina, Agustín Barrios o Nitsuga Mangoré.

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Otro gran maestro de la guitarra que ejerció una influencia decisiva en Alirio Díaz fue el notable guitarrista paraguayo Agustín Barrios, quien adoptó el nombre artístico de Nitsuga Mangoré: el primero es la palabra Agustín al revés, el otro es el nombre de un jefe tribal guaraní de la época de la conquista del Paraguay. Pues bien, Mangoré es el más importante compositor de música para guitarra de América latina, con más de 300 piezas, todas bellísimas, de muy buena factura y excelente concepción armónica, que a veces siguen un estilo renacentistas o del período barroco. En su mayor parte son de inspiración romántica y a él se le suele conceptuar como un compositor de este género. Otras veces, en menor medida, se presenta como un exponente de la música del Siglo XX, época en la que le tocó vivir. Fue un fino guitarrista, de prodigioso virtuosismo y dotado de una irreprensible técnica. En 1936 estuvo de visita en Venezuela y llevó a cabo varios conciertos en diversas ciudades. Alirio Díaz entabló con él una fructífera amistad y aprovechó su estada en el país, para tomar lecciones y atesorar los sabios consejos de este latinoamericano inolvidable.

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(3) Morón, Guillermo. La voz del común; Montes de Oca Martínez, Rafael. Biografía de un genio popular; Páez Ávila, Juan. Chío Zubillaga, caroreño universal.
(4) Álvarez Pifano, Hugo. El vals venezolano, historia y vida. Fundación Arts World Millenium 2100, Caracas 2007, Pág. 245.
(5) Bruzual, Alejandro. The Guitar in Venezuela. A Concise History to the End of the 20th Century, Quebec: Doberman-Yppan, 2005.
(6) Sopeña, Federico. La cultura exquisita de un guitarrista. Conferencia del director del Museo del Prado de Madrid, en ocasión de las exposiciones de la Fundación Santillana. El País, Víctor Gijón, Santander 8 de agosto de 1982.
(7) Entrevista a Andrés Segovia, realizada en la RAI, Radio y Televisión Italiana, en torno al año de 1980.

Fotografías:
1.- Foto de Alirio Díaz en los años cuarenta
2.- Óleo de Rafael Monasterios sobre un paisaje caroreño, tal vez el mismo encontrado por Alirio en los años cuarenta
3.- Chío Zubillaga, un caroreño universal
4.- Laudelino Mejía, trujillano sembrado en el corazón de Venezuela
5.- Raúl Borges, fundador del movimiento guitarrístico venezolano
6.- Regino Sainz de la Maza, el más culto de los guitarristas españoles
7.- Agustín Barrios, Nitsuga Mangoré, el más grande guitarrista de América