Alfredo Naranjo celebra este año el 20 aniversario de El Guajeo y publica el álbum “Lado A/ Lado B”.

Vía: www.eluniversal.com/ JOSÉ G. MÁRQUEZ

El séptimo disco del compositor, arreglista y vibrafonista caraqueño Alfredo Naranjo se publicará en breve. Su título: Lado A / Lado B.

El álbum doble es una balsa sonora que recorre dos vertientes: la salsa y el jazz. Dos generaciones: la del vinil y la del CD. Y pasa entre dos públicos: el masivo y el de culto.

“Tengo mucha expectativa, porque creo que logramos algo maravilloso en términos de contenido con este disco. Además, contamos con la participación de invitados de prestigio y respeto internacional”. Se refiere Naranjo a los músicos Robert Vilera, Alexis Cárdenas, Alí Bello, Nené Quintero, Mariaca Semprún, Adolfo Herrera, Olegario Díaz, Budú y Oscar D’León.

Con el sonero del mundo grabó El manduco/Mulato soy yo, un “homenaje al Caribe” que sirvió para que D’León experimentara con un género distinto a la salsa con la unión de esos dos temas, uno de Gilberto Simoza -popularizado por la cantante María Rivas en los 90- y el otro de Juan Carlos Puello.

Dice Naranjo, padre de El Guajeo, que todos aceptaron gustosos la invitación al proyecto, aunque ajustar agendas fue lo más difícil. Pero se logró. Oscar D’ León, por ejemplo, grabó en menos de una hora antes de tomar un vuelo. Vilera hizo lo propio en Miami y Cárdenas desde París. Con el rapero Budú trabajó el tema Jóvenes del sur a su regreso de Panamá, en donde filmabaHands of stone.

La canción, cuenta Naranjo, nació de una experiencia con jóvenes músicos provenientes de Sudamérica. “Ese rap habla un poco del desastre en el que estamos viviendo en la región, el cual es responsabilidad directa de los políticos. Es una reflexión con connotación constructiva; allí no hablo en contra de nadie. Budú es una persona que quiero muchísimo y que maneja un código urbano muy representativo de Venezuela. Él, por su cuenta, dijo cosas que aunque no alcanzan a ser retadoras, son parte de su filosofía y su manera de entender la vida, como cuando dice ‘Nadie me calla’, o cuando menciona de qué zonas provenimos todos los músicos, como yo de Coche o él de Cotiza”, recuerda.

Aunque aclara que al invitarlo su intención nunca fue comercial, el músico está consciente de que Budú le ayudará a colarse con El Guajeo en un público más urbano, como ocurrió cuando hace varios años conquistó el gusto de los jóvenes con las residencias que tuvo en las discotecas caraqueñas El maní es así y Barrabar.

Lo nuestro

Alfredo Naranjo (Caracas, 1967) celebra este año el 20 aniversario de El Guajeo. “Que hayamos logrado un espacio importante en la escena musical responde a que le dimos nuestra esencia a la salsa y porque le damos relevancia al trabajo continuo, porque el grupo no ha contado con un músculo financiero gigantesco. Y un punto clave en el género es interactuar con el público e improvisar”.

El sonido de la salsa venezolana, incluso su manera de bailarse, es diferente, explica, “por cada fenómeno social ocurrido en esta ciudad y por la proyección del Grupo Madera, Grupo Mango, entre otros. La salsa que se hace en Venezuela tiene unos tiempos difíciles de seguir, por eso no cautiva masas, pero en términos de contenido es maravillosa. Por eso es que nuestra música merece tener más reconocimiento internacional”.