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Este año la Orquesta Sinfónica de Venezuela celebra 87 años de carrera ininterrumpida y Alfonso López Chollet será el responsable de conducir a la Sinfónica en un concierto donde demostrará no sólo su nivel artístico y musical como director, sino que eligió un repertorio en el cual la orquesta hará gala de su experiencia en el medio académico.


Prensa OSV

La Orquesta Sinfónica de Venezuela fue la pionera en la ejecución musical del país por la cual han pasado grandes directores y músicos solistas. Cada uno de los integrantes de la primera generación de esta orquesta desarrollaron un sentido de pertenencia que fue transmitido a cada uno de los jóvenes que ingresaron posteriormente, de modo de garantizar la excelencia musical y el sonido cuidadoso que caracteriza a la decana.

Al pasar de los años, el puesto de concertino de la Sinfónica lo han asumido diferentes personalidades, Ascanio Negretti, Ríos-Reyna, Domingo García, solo por nombrar algunos, en quienes ha reposado la responsabilidad de llevar el liderazgo de la orquesta más antigua del país.

Alfonso López Chollet graduado en la Universidad de Michigan como violinista, director y compositor en 1995, es el actual concertino de la OSV quien impresionó hace 20 años a directores musicales, como Rodolfo Saglimbeni, Eduardo Marturet y Felipe Izcaray, así mismo a miembros de la orquesta. Alfonso no viene de una familia musical, sin embargo, creció muy cercana a ella puesto que sus padres amaban la música.

En 2002 ganó el puesto de concertino de la Sinfónica en una audición abierta a nivel nacional e ingresó en el año 1995 siendo la ópera Turandot de Giacomo Puccinni la primera obra que tocaría como miembro contratado de la OSV en el Teatro Teresa Carreño. Casualmente los concertinos de ese momento no estaban disponibles por problemas de salud; Alfonso recuerda: “Yo estaba sentado en el último atril de la fila y desde ese momento asumí los solos”.

¿Cómo se inició en el mundo de la música?

Mi papá nació en Cumanacoa y mi mamá en Tucupita, ellos tuvieron una formación musical muy precaria en el interior. Vinieron a Caracas con el interés de aprender algo de música, estamos hablando de los años 1930 y 1940, así nació el deseo que sus hijos tuvieran la posibilidad de tener una educación integral. Nos inscribieron en el Colegio Emil Friedman y cursamos estudios de teoría y solfeo, armonía, historia de la música, en el Conservatorio Juan José Landaeta, cuando la sede se encontraba en Campo Alegre. Mi papá era coleccionista de discos de música clásica y eso era lo que se escuchaba en mi casa, en el oído siempre llevamos el gusto por ese tipo de música.

¿Cómo fue su acercamiento a la Sinfónica de Venezuela?

A los 5 años, en el año 1978 yo recibía pases de cortesía para asistir a los conciertos de la Sinfónica de Venezuela todos los domingos a las 11:15 de la mañana en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, puesto que tenía una tía que trabajaba en la Facultad de Odontología. En un principio nosotros no poníamos mucha atención a los conciertos, pero a la sinfónica la escucho desde que era muy niño y siempre estaba interesado en seguir su historia.

La primera vez que toqué con la Sinfónica de Venezuela, fue en un concierto conjunto que se realizó con los Arcos Juveniles de Caracas, el cual era la orquesta de cuerdas del Colegio Emil Friedman, para ese entonces, yo era el concertino. Ese concierto lo hicimos bajo la batuta del maestro Felipe Izcaray donde hicimos la Guía de Jóvenes directores de Benjamin Britten. En el verano de 1990 y 1991 hice una pequeña audición para los maestros Eduardo Marturet, Felipe Izcaray y Rodolfo Saglimbeni, tocando como extra en dos temporadas con la Sinfónica. Al terminar mis estudios en Estados Unidos, en el año 1995, entro formalmente como violinista de la fila contratado y al servicio de la orquesta.

¿Cuánto años lleva ocupando el puesto de concertino y cómo ha sido su experiencia?

El puesto de concertino lo tengo oficialmente desde el año 2002 cuando se hizo un concurso abierto a nivel nacional, audición que contó con un jurado compuesto por los maestros Virginie Robilliard, Glenn Egner e Irwin Hoffman. Ahí fue donde tomé el cargo de concertino y desde entonces, son 15 años al frente de la Sinfónica de Venezuela. La mayoría de mis partituras del primer atril están firmadas por el maestro Ríos-Reyna y para mí es un orgullo, sabiendo que como concertino, director y presidente desarrolló una labor importante, habiendo logrado invitar a grandes figuras de la música, entre ellas a Igor Stravinsky.

Como Concertino uno aprende todos los días, la experiencia acumulada te da herramientas para saber como abordar los problemas musicales, y cómo tener una visión propia sobre las obras que se ejecutan, precisamente, así llegué a la dirección orquestal porque parte de mi preparación era estudiar las partes del director, y fue allí cuando comencé a interesarme más en la dirección orquestal.

¿Cuál es su expectativa para este concierto en el marco de los 87 años?

Estoy contento, a pesar de las circunstancias tensas que hay en la calle, hemos tenido la oportunidad de hacer ensayos seccionales, ayudando a limpiar las partituras y dándoles un nivel de preparación y conciencia mayor. Además, el programa es extraordinario. La zarzuela de La Revoltosa para mí es una obra que está llena de brillo y de sonoridades espectaculares.

También, interpretaremos Antelación e imitación fugaz de Gonzalo Castellanos Yumar, soy su admirador y pienso que su composición es extraordinaria, he estudiado su obra como director musical al frente de la orquesta entre los años 1966 y 1978, sus programaciones, qué hizo, cuáles fueron las obras que dirigió mientras fue el director musical. Asimismo, interpretaremos el Cuarteto Opus 25 de Brahms y es una oportunidad magnífica para hacer una obra tan densa y llena de bellas melodías. Mis expectativas son muy altas y creo que el concierto va a salir realmente muy bonito.

¿Por qué eligió el cuarteto Op. 25 de Brahms como pieza fuerte?

Primero por la orquestación, donde se permite lucir a la gran mayoría de los integrantes de la orquesta, los instrumentos que llamamos accesorios están presentes, la fila de metales completa, y es una obra exigente. Con frecuencia en los conciertos aniversarios nosotros buscamos obras brillantes, donde la orquesta se vea retada y después se pueda lucir, y creo que en este caso lo hemos cumplido y esto hará que la orquesta crezca con el concierto que hemos elegido.

Nos podría decir ¿cuál es la motivación principal por la cual se haya mantenido durante tantos años la calidad artística de la OSV?

Es su historia, la responsabilidad y el sentido de pertenencia que tienen sus músicos. La Orquesta Sinfónica de Venezuela es una sociedad musical autogobernada, los músicos que integran a la orquesta pueden, con el paso del tiempo, convertirse en sus propios líderes, desde el punto de vista de la dirección ejecutiva de la orquesta, además, estar en contacto con el material que usamos con frecuencia. También, he tenido la oportunidad de estar en una generación intermedia porque compartí con los maestros que fueron influenciados por esos maestros fundadores.

Esa generación anterior a la mía se ha ido retirando y somos los de ahora, los encargados de fomentar y hacer que los nuevos integrantes se enamoren y sepan también de la institución a la que pertenecen, es por eso que creo que la orquesta se ha mantenido 87 años.