La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a sus 85 años de actividad ininterrumpida. Precursora en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que trabajan activamente para elevarla al sitial de honor que ocupa hoy como La Pionera. Generación Protagonista es un espacio para que todos puedan conocer la vida y obra de quienes accionan con dedicación, absoluta entrega y mucha pasión en pro de ofrecer la mayor calidad artística a nuestra institución. Alfonso López Chollet, nuestro concertino, sobresale por ser un violinista solista excepcional, compositor, director de Orquesta y profesor, múltiples facetas que desarrolla a cabalidad. Una carrera profesional que despunta con más de 20 años en la OSV, marcada por la misma pasión, entrega y responsabilidad de cómo cuando ingresó el primer día.

Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa OSV

En la historia de la Orquesta Sinfónica de Venezuela el papel del concertino ha sido desempeñado por extraordinarios violinistas. El primer titular fue Ascanio Negretti Vasconcellos, todo un virtuoso que logró cautivar a la sociedad de su época desde niño. Fue seguido por Ugo Zampa y luego por Pedro Antonio Ríos-Reyna, quienes durante un período se alternaban en el puesto hasta que el maestro Ríos-Reyna se quedó definitivamente.

Cuando muere Ríos-Reyna, es designado por concurso Olaf Ilzins y posteriormente a su retiro en 1987 asume el cargo temporalmente Zaralina Núñez, seguida luego por Françoise Delaval, Dary Retamoza y Domingo García. Hay toda una historia de talento, brillantez y peso que recae en el arco del concertino de la OSV como la orquesta más antigua del país y de Latinoamérica –por trayectoria ininterrumpida- y de allí que no extrañase a propios y extraños, el revuelo que causó en su momento la designación tras concurso de Alfonso López Chollet como concertino titular.

Desde el primer atril, el público identifica al violinista sentado justo a la izquierda del Director y es quien antes de comenzar el concierto, se para frente a la orquesta y pide al oboe solista que entone la nota “La”, con la cual se afinan todas las secciones. Las responsabilidades del concertino van más allá, pues ejecuta los deseos del director en toda materia técnica tal como marcar las arcadas y otras indicaciones en las partes de la sección de cuerdas. También es el responsable de tocar los solos correspondientes y en alguna oportunidad, por ausencia del director, de dirigir el ensayo o concierto. Le pertenece a él también la tarea de convocar y dirigir los ensayos o talleres por secciones de la orquesta. Su figura es muy importante y las principales orquestas del mundo cuentan con concertinos titulares –nombrados a dedo o que han ganado puesto por concurso- y los temporales que ocupan el puesto circunstancialmente. En la Orquesta Sinfónica de Venezuela varios violinistas se han desempeñado como concertinos temporales, y por nombrar algunos, León Spierer –concertino de la Filarmónica de Berlín; Bogdan Chruszcz, alumno del maestro Emil Friedman y concertino de la Orquesta Sinfónica de Miami y también el Maestro Alejandro Ramírez, violinista/violista de OSV, quien en varias ocasiones tuvo ese honor.

La música, un apostolado
Alfonso López Chollet es músico desde niño. Aunque no proviene de una familia de músicos, en su casa se apreciaba la música y fue la influencia de sus padres, la que le marcaría el destino y el de su hermano. Los domingos eran de concierto y Alfonso López recuerda claramente los de la Orquesta Sinfónica de Venezuela a las 11 a.m. en el Aula Magna de Venezuela. Corrían los años 70. Fue una influencia positiva y aunque como él mismo confiesa: “al principio mi hermano y yo no le prestábamos mucha atención, pero sí, después nos fue conquistando. Mis padres nunca sospecharon que ambos seríamos músicos profesionales”.

De la mano del propio Emil Friedman se inicia en el estudio del violín y era tan apreciado por el maestro que hasta le cedió en calidad de préstamo uno de los violines de su colección personal. La dedicación le rindió frutos a corta edad. A los 14 años ganó el primer premio del Concurso de Violín Juan Bautista Plaza y desde allí supo que quería ser músico toda su vida.

Desde muy joven tuvo contacto con la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Alfonso López Chollet estudió en la Universidad de Michigan violín, composición y dirección orquestal, obteniendo licenciatura y maestría en 1994 y 1995 respectivamente. Durante sus vacaciones de verano regresaba a nuestro país y es así como llega a tocar en 1990 y 1991 bajo la batuta del maestro Eduardo Marturet, director titular de nuestra institución en ese entonces.

Entre todos sus logros, Alfonso López Chollet destaca también por ser concertino en todas las orquestas en las que estuvo desde muy joven. En 1992 sobresalió entre 200 violinistas que concursaron por el cargo de concertino en la Aspen Concert Orchestra, en Aspen, Colorado, Estados Unidos. Cargo que mantuvo por tres años consecutivos. Primera vez que un venezolano lograba tal privilegio. En Venezuela logró despuntar cuando regresó como profesional. Con todos esos conocimientos, su gran experiencia y su juventud a cuesta, ingresó por audición en las filas de la Orquesta Sinfónica de Venezuela en 1995. El maestro López Chollet guarda una anécdota de sus tiempos iniciales: “Apenas incorporándome a la OSV, comenzamos a preparar la ópera Turandot de Giacomo Puccini dirigida por Carlos Spierer. Había 5 funciones programadas en el Teatro Teresa Carreño. Al terminar la primera función, el concertino de la orquesta tuvo que retirarse por una enfermedad que le aquejaba. El asistente no estaba presente. La obra tenía varios solos que yo asumí viniendo desde el último atril del primer violín. Al final, sin ensayo y con tan sólo una semana de haber entrado a la OSV tuve la primera oportunidad de sentarme en la silla del concertino de la orquesta más antigua de Venezuela”.

Al cumplir los 30 años de edad gana también por audición el título de concertino. Los medios de comunicación reflejaron la noticia, advirtiendo que venía a inyectarle una dosis de energía a la orquesta más antigua de nuestro país (El Nacional y El Universal). Esa audición contó con un jurado compuesto por los maestros Irwin Hoffman, Stoika Milanova, Virginie Robilliard, Raimondas Butvila y Glenn Egner.

Prensa OSV: ¿Qué sintió la primera vez que tocó para la Orquesta Sinfónica de Venezuela?
ALC: “La primera vez que toqué para la OSV sentí que estaba en un lugar de grandes maestros, era un gran privilegio. Tan sólo tenía 17 años. Yo conformaba los Arcos Juveniles de Caracas y junto a la OSV tocamos La Guía Orquestal para Jóvenes de Benjamín Britten. En junio de 1990, hice mi primera audición formal para los maestros Rodolfo Saglimbeni, Felipe Izcaray y Eduardo Marturet. Aunque fui formalmente contratado en 1995, ya comencé a forjar una relación cercana con la orquesta”.

Prensa OSV: ¿Qué significa ser miembro de la OSV?
ALC: “Yo siento y asumo mi profesión como un sacerdocio. Para mí, ponerme el traje para el concierto es un rito muy importante en la preparación para tomar un escenario y entregar mi música. Saber que salir a tocar con la OSV es un compromiso sagrado, porque se está escribiendo una nueva página en la historia de la primera orquesta de Latinoamérica. Formamos parte de una institución que se renueva y se proyecta todos los días”.

Prensa OSV: ¿Cómo percibe a la OSV? ¿Cuál es el legado de estos 85 años de historia y cómo incide esto a la hora de aportar nuevos elementos a la orquesta?
ALC: “Yo creo que la Orquesta Sinfónica de Venezuela es una orquesta generosa. Desde el ensayo hasta el concierto, se consigue una atmósfera de respeto, colaboración, sosiego y solidaridad entre los profesores de la orquesta y hacia el director. La orquesta se esfuerza siempre por hacer todo lo posible por sonar y tocar bien, independientemente de quien la dirija. Precisamente, la orquesta es dirigida por muchos directores de diferentes escuelas de técnica y estética y no ve una misma cabeza al frente por mucho tiempo. Eso es un elemento que podría ser desestabilizador en la ejecución del conjunto, pero ya se ha forjado un ‘mecanismo interno’ o una ‘tradición’ en la forma de abordar las obras. También, la orquesta toca muchos géneros musicales y afortunadamente ya hay una experiencia y conocimiento de otros repertorios, que le permiten ser una orquesta versátil. La OSV ha tocado la mayoría de los estrenos de las obras del repertorio sinfónico y también Tango, Salsa, Merengue, Joropo, Bolero, Jazz, entre muchos otros. Yo creo que esta experticia le permite a la OSV ser particularmente exitosa en el estreno de nuevas obras. Así lo ha demostrado en los festivales latinoamericanos de composición o como quedó evidenciado a comienzos de este año en el estreno de 4 obras sinfónicas por la conmemoración de los 70 años del fin del holocausto en los campos de Auschwitz”.

Prensa OSV: ¿Qué relevancia tiene el aspecto docente para la orquesta y para la cultura musical de Venezuela?
ALC: “La OSV también ha sido pionera forjando nuevos músicos y valores musicales venezolanos. Quizá, hoy en día no sería concebible ver un Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela de Orquestas Juveniles de Venezuela sin el aporte de los profesores de la OSV que ayudaron al maestro Abreu en la difícil tarea de crear las primeras orquestas juveniles. Hoy en día el programa ‘La OSV en mi Escuela’ es uno de los principales proyectos socioeducativos que lleva adelante la institución y que ha llegado a más de 400 mil niños en nuestro país”.

Prensa OSV: ¿Qué le motiva a seguir evolucionando?
ALC: “Me motiva seguir aprendiendo y conociendo nuevas obras del extensísimo repertorio sinfónico. Mi visión de las obras que toco hoy en día ha cambiado mucho con respecto a hace unos 10 años. Siento que es importante seguir profundizando en lo que uno ya ‘cree’ conocer. Por eso, sigo estudiando los repertorios estándar, sobre todo porque actualmente hay muchas herramientas en el internet que te permiten estar en contacto con el mundo de las grandes orquestas de Europa y EEUU así como las grabaciones del pasado. Yo disfruto mucho estudiando e informándome”.

Prensa OSV: Como músico, ¿Cuál es el recuerdo que atesora especialmente?
ALC: “Han sido muchos los privilegios que hemos tenido al trabajar con grandes músicos. Por ejemplo, haber tenido en el podio a Aldemaro Romero en varias oportunidades, incluyendo una participación como solista con él. Además, esa fue la primera oportunidad en la que me paré a tocar como solista en febrero de 1996”.

Prensa OSV: De las giras o proyectos emprendidos, ¿Qué recuerdos han sido significativos?
ALC: “En lo personal, haber estado en San Petersburgo, Moscú y Votkinsk –ciudad natal de Tchaikovsky- de gira con la orquesta fue muy inspirador. Se puede decir, que el músico se nutre y crece viajando y conociendo otras culturas. La visita a Rusia fue una experiencia que guardo como un tesoro”.

Prensa OSV: Sobre directores titulares e invitados, ¿Cuál ha sido su experiencia más importante?
ALC: “En mis años dentro de la OSV y como músico de la orquesta, ha sido enriquecedor conocer la ‘versión’ de las series sinfónicas del maestro Irwin Hoffman. Es el único con el que he tenido la oportunidad de hacer todas las sinfonías de Brahms, Beethoven, mucho Tchaikovsky y Strauss. También con el maestro Theodore Kuchar, tuvimos la oportunidad de abordar un repertorio sinfónico de mucho peso y sustancia”.

Prensa OSV: ¿Cómo percibe a la OSV? ¿Cuál es el legado de estos 85 años de historia y cómo incide esto a la hora de aportar nuevos elementos a la orquesta?
ALC: “La OSV es la orquesta que ha marcado el camino sinfónico en el estreno de las grandes obras como la Consagración de la Primavera de Stravinsky y del nacionalismo sinfónico como Margariteña de Carreño, ha recibido a grandes directores como Celibidache o Furtwängler. Ha sido la primera en abordar el repertorio criollo y popular y hacer conciertos con sus representantes más emblemáticos como el Cubiro Hijo”.

Prensa OSV: ¿Qué papel tiene que cumplir hoy la OSV con sus 85 años en la Venezuela actual?
ALC: “La orquesta está logrando impartir valores en sus conciertos. Sobre todo, en los conciertos para la juventud. La Venezuela de hoy lo necesita. Los mensajes que se mandan a través de los programas y las redes sociales, hacen énfasis en el trabajo, la mística, el respeto y la convivencia entre todos. Esos son valores que la orquesta comparte a través de la música”.

Prensa OSV: ¿Cómo dejar su propia huella en la OSV?
ALC: “La OSV ha sido mi gran escuela y en ella he logrado desarrollarme como violinista, director, compositor y arreglista. Gracias a la OSV he logrado proyectarme fuera de ella en la música de cámara y he tomado herramientas que me han permitido tener proyectos propios. Espero que mi huella en la institución sea la de un compañero que quiso compartir su amor por la música de forma honesta con todos los profesores que la integran”.