Vía: El Mundo.com | Jonathan Montoya García

Con los conciertos Nº 17 y 18 finaliza el Festival Internacional de Música de Medellín. En Comfama Parque Tutucán hay concierto a las 5:00 p.m y a las 6:00 p.m en el Teatro Metropolitano se llevará a cabo el concierto de clausura.

Festival Internacional de Música de Medellín

Festival Internacional de Música de Medellín

Jorge Glem- Cuatro, Carlos Nené Quintero - percusión, Elvis Martínez- bajo y Alexis Cárdenas - violín.

Jorge Glem- Cuatro, Carlos Nené Quintero – percusión, Elvis Martínez- bajo y Alexis Cárdenas – violín.

El nombre de Alexis Cárdenas ya es bien reconocido en el mundo musical. Su historial de presentaciones y premios es bastante amplio. Ha sido premiado en numerosos concursos internacionales: Premio del Puìblico en el Concurso Tibor Varga (Sion, Suiza), segundo premio en el Concurso Henry Szering (Meìxico), tercer premio del Concurso Kreisler (Viena, Austria), cuarto premio en el concurso Long-Thibaud (Paris, Francia), segundo premio en el Concurso de Montreal, en Canadaì; primer premio en el concurso internacional del Douai.Todos esos reconocimientos han alcanzado para catalogarlo como uno de los mejores violinistas de Latinoamérica y el mundo. Cárdenas comenzó sus estudios de violín a la edad de nueve años en Maracaibo (Venezuela). A los doce años tocoì el “Concierto para violiìn en Mi Menor” de Feìlix Mendelsohn-Bartholdy acompañado por la Orquesta Sinfoìnica de Maracaibo. Un anÞo despueìs tocoì el “Concierto para violiìn” de Piotr Illich Tchaïkovsky.

El violinista ha tocado en los grandes escenarios de Europa con las Sinfónicas de Viena, Montecarlo, Moscú y Montreal y ha estado bajo la batuta de directores como el reconocido Gustavo Dudamel. Alexis Cárdenas habló con EL MUNDO.

Aléxis Cárdenas Cuarteto

Aléxis Cárdenas Cuarteto

-¿Cuándo decidió ser violinista?

“Soy músico gracias a mi padre que a los seis años me compró un violín y se ocupó constantemente de la evolución que tuve con él. Es un instrumento muy complicado, pero  lo más difícil fue tener la paciencia para darle continuidad al proyecto de ser violinista. A mi padre lo llamo músico del renacimiento porque toca todos los instrumentos de la música popular, guitarrón, violín, trompeta, cuatro, guitarra, requinto, mandolina, que es el instrumento al que se ha dedicado en los últimos años, y el violín, el que más le apasiona. Mi padre me transmitió esa pasión, y siempre estuvo ahí, al comienzo, cuando el instrumento es más complicado. Por ejemplo, ll sonido del piano ya está ahí, tú lo tocas y listo, para que en el violín salga un sonido interesante tienen que pasar dos o tres años y los niños no tienen la paciencia para eso, y mi padre siempre estuvo ahí, vigilando ese inicio”.

-¿Y académicamente cómo se formó?

“Yo ingresé a The Juilliard School a los catorce años, allá estudié en el Pree College Division un año, me regresé a Venezuela y luego fui a  París a los 19 años donde me quedé a vivir prácticamente. Por su puesto que estar en el período de los concursos internacionales fue muy importante, y la razón principal por la cuál decidí participar en ellos fue para motivarme a trabajar. Eso fue lo que me impulsó a irme a Europa, para trabajar más. Personalmente pienso que para los músicos es muy complicado ser disciplinado acá en trópico, a mí, por lo menos, me costaba mucho y hay un punto en la carrera en que necesitas trabajar arduo y eso lo conseguí en Europa”.

-¿Fue difícil la adolescencia fuera de su país?

“Cuando pasé mi adolescencia en Nueva York solo a los 14 años fue muy duro. Mis padres, comprendiendo mi carrera y lo que tenía que hacer le dieron un poder  a mi profesora de Juilliard para que se encargara de mí. Y la decisión de irme para Europa la tomé porque a los quince años vi una película francesa que se llama “Cyrano de Bergerac” protagonizada por Gérard Depardieu y me enamoré de Francia y su lengua, por eso decidí irme a formar musicalmente y a vivir allá”.

-¿Cómo fue ese encuentro de las ideas musicales que usted llevó desde Venezuela con las europeas?

“Tuve la suerte de crecer con una colección de discos increíbles. Mi primer contacto con el placer de la música fueron las parrandas. Tocaba melodías populares en las fiestas, pero lo más importante fue la academia porque te da un marco y te enseña a entender las estructuras de la música y su historia, pero todo eso es simplemente una visión de la música. Para mí está clarísimo que un músico clásico que conozca únicamente música clásica es muy limitado. En este mundo globalizado hay que estar pendiente de lo que te ofrecen cada día. En Francia los niños empiezan a hacer solfeo durante dos años y luego cogen el instrumento. Muy pocos niños lo soportan y ya cuando llegan a él están cansados de la música. Casi todo está diseñado de esa manera en la formación académica músical en Europa. ¿Cuándo vas a disfrutar? ¿Cuándo vas a tener el placer? Eso te lo enseña la música popular. De mi parte siempre he tenido una gran curiosidad por las músicas del mundo”.

-¿Cómo nació el Cuarteto con el que se está presentando en el Festival?

“El Cuarteto nació hace unos tres o cuatro años aproximadamente en Caracas. Elvis Martínez es el bajista, un músico increíble con el que empecé a estudiar música; Jorge Glem es el cuatrista, el más solicitado ahora en todos los ensambles de música venezolana; y el Nené Quintero que es una leyenda de la percusión en Venezuela. Lo más bonito del Cuarteto es que estamos reunidas cuatro generaciones distintas, el Nené tiene 65 años, Elvis 47, Jorge 27 y yo 36 años. Cuatro generaciones unidas en un proyecto en el que el respeto y la admiración por la música es lo más importante”.

-¿Qué tal ha sido la acogida?

“En este proyecto que estamos presentando acá en el Festival, que es mi Cuarteto, hacemos de todo. Mucha gente me pregunta que si es jazz o es clásico y yo les respondo que es eso, simplemente así, algo que tiene una identidad claramente latinoamericana. Eso  para mí es muy importante, porque puedes estudiar en todos los conservatorios del mundo y aprender de la tradición  de la música europea, pero toco Mozart y trato, una vez haya comprendido el marco y la tradición de la obra, que suene como un maracucho”.

-¿Cómo llegó a la Orquesta Nacional Île de France en Pariìs?

“Me gané por concurso ese puesto y ha sido una experiencia maravillosa, llevo ahí dos años y medio. Es un aprendizaje increíble porque tienes que lidiar con diferentes asuntos y te enseña que lo más importante es escuchar al otro, la única forma de organizar a una comunidad donde hay diez chelos, 25 violines, dos oboes, cuatro trompetas y tres trombones es escuchando”.

-Con tantos logros ¿Qué siente que le hace falta?

“Prácticamente todo. Hace poco alguien me dijo que yo he vivido tantas cosas y de forma tan intensa y a mí 36 años. Pero yo siento que apenas está empezando todo, que en este momento de mi vida tengo claro lo que quiero y cómo lo quiero decir, quiero entregar mi vida a ese ideal musical que he adquirido a través de estos años”.

-¿Qué quiere y cómo?

“Ante todo la libertad, la libertad de creación que solo puede existir diciendo algo que es únicamente tuyo. Hasta ahora solo he trabajado como interprete de Bach, de Piazzolla o de los músicos contemporáneos latinoamericanos, pero yo creo profundamente que todo artista tiene algo que decir, y mi sueño es en unos años tener un concierto de violín con mi chachacha, mi bambuco, mi choro, mi música afroperuana, con los guapangos mexicanos y poder, con toda esa maleta de experiencias que tengo, escribir por fin una obra que me represente”.

-¿Le gustaría regresar a Venezuela?

“Afortunadamente como siempre estoy de gira voy a Venezuela que siempre está conmigo. En cada nota que toco trato de imprimirle ese sello mi país. Yo siento que tengo una doble nacionalidad, la venezolana y la colombiana, por la lengua, la tradición y las costumbres. Me gusta mucho estar acá, en noviembre volverá a Bogotá para grabar un disco para el Banco de la República”.

Finalmente, ¿Qué ha hecho estos días, además de presentarse en conciertos y dar clases maestras?

“Voy a La Surtidora, un restaurante que me encanta, donde te ponen la mejor música, la que escuchaba mi padre cuando yo era niño; Carlos Gardel, Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas, y eso te relaja, te calma, en medio de ciudades tan estresantes como las que tenemos”.

Concierto de clausura

Hoy finaliza el Festival internacional de Música de Medellín y el concierto de clausura se realizará en el Teatro Metropolitano a las 6:00 p.m. con el solista Alexis Cárdenas, la Orquesta Filarmónica de Medellín y el director artístico de la Orquesta Municipal de Caracas, Rodolfo Saglimbeni. En el concierto se interpretarán la “Sinfonía Nº 5 en Re menor Op. 47” de Shostakóvich, el “poema para violín Op. 25” de Chausson y “Fuga con pajarillo” de A. Romero. Shostakóvich fue un compositor ruso que vivió durante el período soviético, y uno de los más reconocidos compositores del siglo XX, su “Sinfonía Nº 5” sigue siendo una de las más populares del siglo XX.