elartedelafuga.com | Por Miguel Ángel González Barrio

El Concierto para violonchelo de Edward Elgar es pieza indisolublemente ligada al recuerdo de la llorada Jacqueline du Pré, quien dejó varios registros, entre ellos la mítica grabación con Sir John Barbirolli (1965) y otra, filmada, con su entonces marido, Daniel Barenboim (1967). En treinta años, Barenboim sólo había vuelto a dirigir este concierto una sola vez, acompañando a Yo Yo Ma (1997), hasta que conoció a la prodigiosa chelista estadounidense Alisa Weilerstein (Rochester, Nueva York, 1982), primera solista de violonchelo que ficha la Decca en treinta años. Weilerstein creció escuchando a diario la grabación de su idolatrada du Pré y Barbirolli. Tras muchas reticencias (“¿cómo voy a tocar el Elgar para Barenboim?”), tocó el concierto de Elgar en audición privada, con el argentino al piano. Debió gustarle, pues la invitó a tocarlo con él y la Filarmónica de Berlín en el Concierto de Europa celebrado el 1 de mayo de 2010 en el bello Sheldonian Theatre de la Universidad de Oxford. En 2011 lo grabaron para Decca, esta vez con la Staatskapelle Berlin.

Ahuyentando a los fantasmas (Barenboim y Weilerstein interpretan el ‘Concierto para violonchelo’ de Elgar)

Ahuyentando a los fantasmas (Barenboim y Weilerstein interpretan el ‘Concierto para violonchelo’ de Elgar)

Veamos el primer movimiento del Concierto para violonchelo de Edward Elgar, en interpretación de Alisa Weilerstein, la Filarmónica de Berlín y Daniel Barenboim: