En la década de los 30, varios compositores mexicanos alcanzaron la fama, pero sólo Agustín Lara trascendió a nivel mundial con una obra compuesta por aproximadamente 500 canciones, entre boleros, pasos dobles, baladas, tangos, pasacalles y operetas.

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México, 20 Sep.- En la década de los 30, varios compositores mexicanos alcanzaron la fama, pero sólo Agustín Lara trascendió a nivel mundial con una obra compuesta por aproximadamente 500 canciones, entre boleros, pasos dobles, baladas, tangos, pasacalles y operetas.

Perteneció a una generación de músicos que se hicieron alrededor de la XEW, como Gonzalo Curiel, Luis Arcaraz, Alfredo Núñez de Borbón, José Sabre Marroquín, Alberto Domínguez y Consuelito Velázquez, entre otros.

“Pero él fue referente principal, pues si las canciones se hicieron como se hicieron, eran por Agustín Lara. Él le dio un carácter a la música de la radio mexicana, le dio forma al bolero y lo convirtió en un género urbano, fue el gran compositor de los años 30”, resaltó Pável Granados.

Existía una competencia extrema entre todos, pues cada uno aspiraba a ser reconocido por la crítica como el mejor, pero, en opinión del escritor, musicólogo e investigador de la vida y obra del llamado “Flaco de Oro”, el cantautor se convirtió en un caso muy aparte.

“Figuró como el más popular. Todos los cantantes de la época querían grabar sus temas. Además, tocaba el piano de una manera única. Si uno lo sabía escuchar, su estilo era la mezcla de esos antiguos burdeles con un refinamiento especial, romántico del siglo XIX. Así era la música de Agustín Lara, misma que lo mantuvo por encima de todos, fue el gran pionero”, subrayó.

“Amor de mis amores”, “Noche de ronda”, “Piensa en mí”, “Mujer”, “Granada”, “Solamente una vez”, “Arráncame la vida”, “Aventurera”, “Farolito”, “Humo en los ojos”, “Rosa”, “Santa”, “Veracruz”, “Lamento jarocho” y “Señora tentación” fueron tan sólo algunas de sus creaciones.

“‘Humo en los ojos’, ‘Solamente una vez’, ‘María Bonita’ y ‘Granada’ fueron sumamente cuidadas. Por lo menos las últimas tres se conocen en todos los rincones del mundo. Los tenores, por ejemplo, hacen gala de su voz con ‘Granada’, pues no falta en el repertorio de Luciano Pavaroti, José Carreras o Plácido Domingo”, comentó Granados a Notimex en entrevista.

Hace poco Pável Granados escuchaba cuando el grupo Il Divo interpretaba esta última canción y reflexionó que precisamente la escribió en un departamento sencillo en el que Agustín vivía en la colonia Condesa.

En una libreta, sobre servilletas o bolsas de papel de estraza, las del pan, Agustín Lara plasmaba la letra. Era el personaje de las calles de la Ciudad de México, aseguró el experto, quien es coordinador del Catálogo de Música Popular Mexicana de la Fonoteca Nacional.

“Solamente una vez” se la escribió a José Mojica, el gran actor que se convirtió en sacerdote.

“Es una canción importantísima, se canta en todo el mundo y se hizo aún más famosa cuando Walt Disney la incluyó en la película ‘Los tres caballeros’, de 1944, interpretada por Dora Luz y que también se conoce bajo el nombre de “You belong to my heart'”.

“Piensa en mí”, dijo, es un descubrimiento más reciente luego de que Chavela Vargas (1919-2012) la grabó y después la hizo famosa Pedro Almodóvar en la versión de Luz Casal para la película ‘Tacones lejanos’ (1991).

“Se decía que cada vez que María Félix pisaba un restaurante o un bar, la orquesta detenía su música para tocar ‘María bonita’ en su honor. Es una pieza popular en todo el mundo que Lara escribió para María, una de sus esposas con quien se divirtió mucho y viajó a varios países, ambos estaban al nivel del otro”, platicó Granados.

Después de 1938 la producción musical del “Músico Poeta”, cuyo nombre completo fue Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino, disminuyó de manera considerable.

“Pero la retomó tras darse a conocer el libro ‘Balance de Agustín Lara’ (1941), escrito por el musicólogo Daniel Castañeda, quien decía que se había convertido en un compositor de machote, que hacía tantas canciones que hasta parecía que unas eran copias de otras, una repetición de sí mismo.

“Lo cual se entiende, porque en la XEW le pagaban por canción y entregaba a destajo cada semana. Además, ya era tanta su fama que no se preocupaba por hacerlas bien, pues su vida económica ya la tenía resuelta. Sin embargo, al leer ese libro reflexionó y regresó el Agustín de antes, el que hacía tres o cuatro canciones por año, pero bien hechas”.

Sin embargo, para llegar a este punto ocurrieron varias desavenencias en la vida del artista. Su mujer en aquel entonces, Angelina Bruschetta, quien permaneció a su lado de 1928 a 1938, llegó a reclamarle su falta de sensibilidad.

“Él siempre fue soberbio, sabía que sus canciones valían ya que al principio, cuando ponía sus melodías, hacía cantar hasta a los pájaros y a las flores, pero cuando se fue a Hollywood todo cambió.

“Angelina Bruschetta le decía que se había vuelto un farsante, que su manera de ser había cambiado completamente y ahora era alguien que usaba las grandes palabras, pero sin ocuparse de las cosas pequeñas, de lo modesto, porque sólo se había dedicado a engrandecerse”, relató.

Debido a que Agustín Lara era desordenado en los temas que componía, no se sabe con exactitud cuántos fueron de su inspiración.

“Angelina le llevaba su archivo, pero otras esposas volvieron a registrar canciones, por lo que hoy en día hay registros duplicados en la Sociedad de Autores y Compositores de México.

“Incluso, él puso su nombre a canciones que ni eran suyas. En mi investigación encontré más o menos como 500 composiciones”, afirmó Pável Granados, autor junto con Guadalupe Loaeza del libro “Mi novia, la tristeza”, en homenaje al pianista.

Si bien “El Flaco de Oro”, después de muerto, continúa trascendiendo a nivel mundial con nuevas generaciones de intérpretes que cantan sus temas, lo cierto es que su mayor aportación a la música ocurrió en los años 30.