El pianista, que presenta un ciclo en dúo con Juan Bayón, analiza el vínculo del género con la literatura y las palabras.

Vos y Juan Bayón presentan “The Raymond Carver Duo”. Carver, el escritor, y el jazz sólo podrian tener algo que ver en lo inacabado del relato. ¿Puede ser?

El jazz es el arte de no explicitar lo obvio. Sería muy grasa si le hubiéramos puesto Julio Cortázar dúo. Cortázar está asociado al jazz, está muy mencionado. Carver no tiene jazz, pero hay algo de él que es muy musical. Su nombre es musical. A mí me hubiera encantado llamarme Raymond Carver. Además, la tradición del jazz está asentada sobre un repertorio: los standards, una tradición de canciones cortas.

¿Cómo se lleva el jazz con las palabras?

Los músicos de jazz no son lectores. No me parece que se lleven del todo bien. La palabra tiene una limitación en su alcance que la música no. Las palabras se llevan mejor con el rock.

A todos nos gustaría tener una relación más amigable con el jazz, pero quizás nos resulta un poco huidizo.

Hay una cosa que es culpa del músico y es lo que el músico ha hecho con el jazz. Se toca rápido, mucho, intensamente. No es popular. No hace falta que escuches jazz, pero si lo ves a Miles (Davis) en YouTube es imposible permacecer imperturbable. Miles, por ejemplo, hace que la música hable de uno.

¿Puede estar demasiado intelectualizado eso de la improvisación?

Para tocar jazz decentemente tenés que estudiar mucho, tenés que saber teoría, contrapunto, tenés que conocer de otras músicas. Y cuando llega el momento de tocar, lo que estudiaste debe convertirse en algo que hable de vos. Es ahí donde algunos músicos se quedan a mitad de camino. Es ahí donde te encontrás tipos que en realidad hablan de la vida de otros jazzeros…

¿Qué marca propia dejás vos?

No debería darte yo esa respuesta. Es como el cantito que debe explicarle el cordobés al porteño. El cordobés no sabe que tiene un cantito… Luego creo que hay algo que ayuda y es amigable: el jazz se toca sobre la forma. Es como un comentario sobre esa forma. Si Carver no era un tipo que anduviera regalando adjetivación y lo llenás de adjetivos, terminás convirtiéndolo en otra cosa. Hay gente que hace rato que tendría que haber dejado de tocar. La música es energía.

¿Y el rock se aprovecha de eso?

¿El rock? ¡Totalmente! En el rock existe el cover y el cover es la versión más parecida a algo que existe. En el jazz no existe el cover. El espíritu de uno está alejado de los standards, y por supuesto que hay una sobreexigencia de nuestra parte. Cuando tocás un standard, salís de un punto de partida que debe llevarte a encontrar la propia voz.

Me estás dando una hermosa lección, Adrián… Para los imberbes como uno: si el jazz fuera el rock, ¿vos quién serías?

Mmm, John Paul Jones, de Led Zeppelin. Es un personaje que a mí siempre me pareció muy interesante. Era el que estaba atrás. Multinstumentista, tocaba el piano, el bajo… Te cuento una anécdota. Yo toqué con Juan Carlos Baglietto del ‘87 al ‘90 y en esa banda estaba el Gordo Rogatti, que ya falleció. Era muy simpático el gordo. Una vez llegamos a tocar a un lugar, y él notó que a todos los músicos le pedían autógrafos. Menos a mí. El gordo se acercó a un fan y le preguntó por qué no me pedían uno. Y alguien respondió: “¿Ese es músico? Ah, pensé que era el manager”.