Vía: El Universal.com |

El compositor francés Hector Berlioz dijo del instrumento: “Es grave y calmado a la vez, soñador y melancólico, en ocasiones suave, como el soplo de un eco”.

Adolphe Sax

Adolphe Sax

París.- Sin Adolphe Sax, la música no sonaría igual. Su saxofón convirtió a Charlie Parker, Benny Carter o Steve Coleman en los más importantes músicos de jazz de todos los tiempos y sin ese instrumento la música de las bandas militares francesa no se hubiese renovado.

Pero al músico belga y lutier, el saxofón le reportó pocas alegrías en vida. Algunos cuestionaron su invento y estuvo a punto de declararse en bancarrota en varias ocasiones. Murió hace 120 años, el 4 de febrero de 1894, solo y pobre, a los 79 años. Décadas después su instrumento comenzó a tener éxito con el surgimiento del jazz.

Sax nació el 6 de noviembre de 1814 en Dinant, Bélgica. Ya durante su infancia le sonrió poco la fortuna. Cuando tenía dos años sobrevivió tras caerse por las escaleras desde una altura de un tercer piso y después se intoxicó con óxido de cobre. Además, le cayó una teja sobre la cabeza que le dejó marcado con una cicatriz de por vida.

Pero el desafortunado muchacho tenía talento para la música y a los 14 años entró en la École Royale de Musique en Bruselas.

El primogénito de un lutier pobre y talentoso clarinetista tenía otros diez hermanos. Como no le satisfacía el sonido del clarinete, trabajó durante años en su taller para construir un clarinete de chapa de metal, intentado lograr un sonido diferente. El nuevo instrumento, el saxofón, apenas desató interés alguno en Bélgica, lo que hizo que Sax probara fortuna en París en 1842.

Allí consiguió un contrato para la banda militar francesa y el compositor Hector Berlioz elogió en un artículo de prensa el nuevo instrumento: “Es grave y calmado a la vez, soñador y melancólico, en ocasiones suave, como el soplo de un eco”. Sin embargo, en las partituras de los compositores operísticos de la ópera de aquella época, como Georges Bizet o Jules Massenet, apenas se introdujo el instrumento.

En 1846 solicitó la patente de un saxofón en ocho tamaños diferentes. El éxito provocó las envidias y el músico se vio inmerso en juicios durante años, que le supusieron asimismo un gran desembolso de dinero. Ninguno de sus rivales ganó, pero él acabó la batalla judicial debilitado física y económicamente. Aparte de que era un “bonvivant” que no prescindía de nada.

A partir de 1870 su estrella se fue apagando y con el declive del Ejército francés, también remitieron los encargos de saxofones. Cuando la situación económica del país empeoró, Sax se vio obligado finalmente a declararse en bancarrota.