Ante la cercanía del momento en que comienza a percibirse un deterioro en las capacidades cognitivas, muchas personas buscan, a partir de los 60, actividades que les permitan mantener el cerebro “activo”.

Por Sandra Conte |Vía: www.losandes.com.ar

El Global Council on Brain Health (Consejo Global de Salud del Cerebro) estableció que, para que estas prácticas resulten efectivas, deben ser novedosas, variadas, que impliquen un desafío a la forma de pensar y que se disfruten.

Los trece profesionales que participaron del encuentro -entre los que se encuentra el neurólogo y neurocientífico Facundo Manes, el único latinoamericano- destacaron que es importante que estas labores incluyan un compromiso social y un propósito en la vida, como un voluntariado. Y también que combinen el desafío mental con el ejercicio físico, del modo en que ocurre con la danza o el tenis.

Una encuesta realizada en Estados Unidos en 2015 mostró que 92% de los consultados -personas de 50 años o más- creía que desafiar la mente con juegos mentales y rompecabezas es importante para mantener o mejorar la salud del cerebro. Más del 60% consideraba que los entrenamientos online cumplen el mismo objetivo.

Sin embargo, los estudiosos que se reunieron en el consejo plantearon que no hay pruebas de que incrementar el rendimiento en estos juegos se traduzca en un mejor desempeño en la vida cotidiana.

Por ejemplo, se carece de evidencia de que convertirse en un buen jugador de Sudoku ayude a tener un manejo superior de las finanzas del hogar.

Para mantener o mejorar las funciones cognitivas -como memoria, atención, razonamiento y la capacidad de enfocarse- se deben realizar actividades novedosas, atractivas, estimulantes y que desafíen el modo habitual de pensar.

En la vida diaria

La buena noticia es que hay cosas que se hacen cotidianamente que cumplen con estos requisitos, ya que demandan concentración e innovación, como divertirse con los nietos, cuidar el jardín, jugar a las cartas o al ajedrez, aprender caligrafía. También, participar en un club de lectura o aprender un nuevo idioma.

La educación formal e informal es mentalmente desafiante y además demanda contacto social con otros (ver aparte). De hecho, es recomendable buscar nuevos conocidos y amistades, ya que esto obliga a memorizar nombres e información sobre las personas que se conocen.

Los expertos plantearon otras actividades que pueden contribuir al bienestar mental a medida que se envejece: practicar Tai Chi, tomar clases de fotografía, tejer, cocinar, aprender a tocar un instrumento, conocer sobre nuevas tecnologías, dedicarse al arte. O retomar un hobby que se dejó, ya que además trae recuerdos agradables y es fundamental disfrutar de lo que se hace.

Otros cuidados

La estimulación intelectual, una dieta saludable, la actividad física y tener una vida social activa fueron identificados como factores potenciales de protección en la mediana edad que pueden ayudar a mantener la reserva cognitiva en la vida adulta

La idea es, básicamente, buscar la novedad. Si bien se recomienda empezar lo antes posible, para poder enfrentar mejor los cambios del cerebro que suele traer el envejecimiento, después de la jubilación también es un buen momento para buscar estos desafíos.

Esta es, por otra parte, una etapa de particular importancia, ya que los estudios han demostrado no sólo que hacer actividades cognitivamente estimulantes puede ser beneficioso, sino que dejar de hacerlas -como cuando se termina la etapa laboral- puede acelerar el deterioro cognitivo.

La estimulación intelectual, una dieta saludable, la actividad física y tener una vida social activa fueron identificados como factores potenciales de protección en la mediana edad que pueden ayudar a mantener la reserva cognitiva en la vida adulta”, planteó Facundo Manes, rector de la Universidad Favaloro y presidente de la Fundación Ineco para la investigación en neurociencias cognitivas.

Manes también resaltó que son vitales los controles de presión arterial, colesterol, glucosa en sangre, ácido fólico, vitamina B12 y el peso, además de no fumar.

Asimismo, destacó que si bien la edad y la predisposición genética son factores que no se pueden modificar, sí hay conductas que pueden ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo producto del envejecimiento.

Mantenerse activos

Patricia Mom, coordinadora de las Aulas para el Tiempo Libre (de la UNCuyo), comentó que si bien los talleres están abiertos para personas mayores de 35 años, la mayoría de los asistentes superan los 60.

Entre los motivos que plantean para inscribirse en alguna de las propuestas está el mantenerse ocupado y generar nuevas relaciones. En muchos casos, las clases empiezan o terminan en un café cercano, como una reunión de amigos.

Los cursos son en total 70 y se agrupan en distintas modalidades: desarrollo personal, cultura general, idiomas, artes visuales, informática, artes escénicas, y diseño. Algunos, detalló Mom, eligen el taller de memoria para potenciar esta habilidad, pero en general simplemente quieren mantenerse activos. Lo mismo ocurre con la variada oferta en los centros de jubilados.

En detalle

El Global Council on Brain Health es un consejo independiente de científicos, profesionales de la salud, académicos y expertos en políticas de todo el mundo que trabaja en áreas de salud cerebral relacionadas con la cognición humana.

En marzo, se convocó a un grupo de 13 investigadores, entre los que se encontró el reconocido neurólogo y neurocientífico argentino Facundo Manes.

El equipo discutió sobre la evidencia científica respecto del impacto de actividades cognitivas estimulantes en la salud del cerebro.  Esto, con el objetivo de proporcionar recomendaciones para su incorporación a la vida diaria. El trabajo culminó con la publicación reciente de este reporte.

Consejos prácticos

Novedad. Encuentre nuevas formas de estimular su cerebro. Es importante desafiarlo continuamente.

Encuentro. Busque una actividad o hobbie que quiera aprender y un profesor, amigo o compañero que lo ayuden. El soporte social motiva a continuar con la práctica.

Disfrute. Elija una práctica que le guste para que le sea más sencillo mantener en el tiempo el interés y el compromiso.

Educación. Busque un taller o clases que le interesen, fíjese metas que pueda cumplir y diviértase en el proceso.

Ejercicio. Opte por actividades que involucren tanto un ejercicio mental como físico. Está demostrado que la actividad física mejora la cognición en adultos.