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Sala José Félix Ribas, Teatro Teresa Carreño Map

La Camerata Renacentista de Caracas, desde su fundación hace ya 38 años ha enfocado su trabajo, como es lógico,  al estudio de la música de ese maravilloso y rico período creativo y tiene en su vasto repertorio, numerosas obras de la extraordinaria música compuesta en toda Europa durante el Renacimiento. Particularmente de Inglaterra, obras de Byrd, Morley, Dowland, Philips, Ravenscrooft, Bull, Tomkins y Taverner, abarcan buena parte de nuestros archivos y programas.  Sin embargo, dada la conmemoración este año de los 400 años de la muerte de William Shakespeare, quisimos dar un paso más lejos y no contentarnos con volver a hacer un concierto basado en la música de su tiempo.

Eco de la inquietud de mi grupo, di inicio al trabajo comenzando por una nueva y meticulosa lectura de su obra para marcar cada maravillosa acotación de canto o música desprendida de su pluma y  de allí a estudiar algunos de los importantes ensayos escritos sobre Shakespeare y la música los cuales me llevarían a investigar y encontrar las melodías de su tiempo entendiendo ya, que esos cantos populares (popular tunes) eran al fin y al cabo la música que él amaba y que realmente insertaba en sus obras y no partituras compuestas o encargadas a los famosos autores de su entorno.

Debo confesar que me vi envuelta en un apasionante proceso creativo al que dediqué muchas horas puesto que, para casi todos los casos, tuve que realizar armonizaciones y arreglos “al estilo de su época”, llevándome todo ello a copiar y completar más de treinta fragmentos de música de catorce de sus inmortales obras. Gracias a ello, constaté en la práctica, que además de la tan estudiada y admirada musicalidad de su lenguaje, Shakespeare nos dejó documentos invalorables para compenetrarnos con el quehacer musical popular de su tiempo.

De inmediato, la idea de llevar todo esto a un montaje se me hizo inevitable. Se trataba de Shakespeare por Dios, ¿cómo quedarnos quietos en ese concierto sin que la escena y el teatro estuviesen presentes?  ¿cómo lograr algo tan fundamental como que el público siempre entienda los textos y siga la trama de la obra en la que se inserta la música? Me había llegado entonces el delicado momento de extraer fragmentos de los parlamentos que rodeaban cada una de esas melodías y de sentarme a escribir una pequeña obra de teatro como hilo y pretexto a todo este asunto.

La idea argumental me vino de forma completamente natural: una joven compañía de teatro en Venezuela, quiere conmemorar los 400 años de la muerte del gran Shakespeare con una enloquecida meta: montar catorce de sus obras. Una importante sala de la capital les ha dado espacio y por supuesto, algún presupuesto les han otorgado pero, lógicamente, no han podido avanzar en ese ambiciosísimo proyecto: les falta todavía mucho dinero y para la fecha tienen escaso vestuario, muy pocos elementos de utilería y a penas algunos esbozos de las escenografías, todavía en digital pues no les alcanza el presupuesto para imprimirlas. Pero su ilusión es absoluta y no quieren perder las esperanzas de lograr su objetivo. Por otra parte, esa compañía de teatro ya había contratado el trabajo de la Camerata de Caracas y la directora y sus músicos, ignorantes de la situación de la producción, han estado investigando, arreglando y ensayando las partituras apasionadamente.  Pasan los meses y al fin ha llegado el día en que, aunque nada esta listo, deben hacer el primer ensayo de los trozos musicales de cada obra, ya pautado desde hace tiempo. Los actores están preocupados pero van a fingir a los músicos que todo va viento en popa, y es justamente ese ensayo lo que vamos a representar.

A escena vamos entonces los diez instrumentistas de la Camerata Renacentista y sus ocho voces solistas para tocar y cantar sus versos. Carlos Sánchez Torrealba, actuando y dirigiendo a los actores y actrices del Taller Experimental de Teatro (TET) incondicionales y estupendos aliados de nuestro proyecto que de forma muy dinámica, divertida y como siempre, profesional y comprometida, actuarán y leerán los textos que rodean cada escena y entre todos explicaremos y complementaremos los argumentos para que el público pueda disfrutarlos.

Pienso que podría haber intentado este escrito con muchas explicaciones musicológicas pero sin duda dejo eso a los verdaderamente entendidos y prefiero, más bien, decirles que el genio de Shakespeare me conmovió de mil maneras y una vez más me dejó sin palabras, aunque esta vez, cargada de melodías que me movieron a tanta pasión que la frase de Viola en Twelfth Night  ¿Acaso no es esto amor? se convirtió en mi diaria motivación y como es de esperar, en el título de este espectáculo.

Isabel Palacios

(…) “Así, pues, en nombre de la benevolencia, y puesto que se os conoce como los primeros y más felices espectadores de la ciudad, sed tan serios como deseamos; imaginad que veis los personajes mismos de nuestra noble historia tales como fueron en vida.  Imaginad que los contempláis poderosos y acompañados del gentío enorme y de la solicitud de millares de amigos; luego considerad cómo en un instante a esta grandeza se junta de repente el infortunio. Y si entonces conserváis vuestra alegría, diré que un hombre puede llorar el día de sus bodas.“  

William Shakespeare