Vía: granpausa.com | www.thestrad.com | Por: Oliver Gledhill

Conseguir el nivel adecuado de participación en la práctica instrumental de un niño puede ser muy difícil. Oliver Gledhill nos ofrece alguna orientación estratégica.

1. Practicar tiene que ser visto como parte esencial de una valiosa actividad a largo plazo. Tiene que ser regular, preferiblemente todos los días, pero en las primeras etapas no más de 12 a 15 minutos por día.

2. Practicar después de descansar es más productivo.

3. La práctica distribuida, por ejemplo en dos partes más cortas durante el día en lugar de hacer una sesión larga; o regularmente durante toda la semana y no intentar hacer todo el día antes de la lección, es mucho más eficaz.

4. La sala de práctica debe ser tranquila, libre de distracciones y adecuadamente equipada.

5. Para los padres que tengan la intención de supervisar la práctica en casa se aconseja también participar en las clases, con el fin de recoger sugerencias y estrategias ofrecidas por el profesor.

6. Para ser eficaces, el nivel de control parental y la participación en las clases debe ser activo, en actitud de entendimiento e implicación con el profesor, en lugar de permanecer simplemente sentado escuchando. La participación de los padres en la práctica de manera presencial debe ir abandonándose entre los 11 y los 13 años.

7. Animar el estudio por pequeñas secciones en lugar de practicar toda la pieza.

8. Fomentar la memorización y la analítica será muy beneficioso, buscando patrones de memorización por fragmentos.

9. Usar distintos enfoques en la práctica y distintos materiales puede ser beneficioso para el aprendizaje de la mayoría de los niños, pero a veces limitar la esfera de la actividad, con un enfoque más holístico, puede adaptarse mejor a la forma de aprendizaje de ciertos niños.

10. Proporcionar un ambiente tranquilo y no amenazante para la práctica ayudará a la imaginación – gracias a los vínculos asociativos – a florecer.

11. Asumir riesgos en cada paso del aprendizaje, especialmente para los niños más “indefensos”, puede ayudar a animarlo a estudiar.

12. Los elogios deben orientarse hacia los aspectos específicos que salen bien (fomentando las metas de aprendizaje y trabajo) en lugar de provocar que el niño trate de complacer en busca de recompensas (metas de orientadas al resultado final y al ego).