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Emil Friedman “Ejemplo y Figura”

Escrito por Alejandro Ramírez G.

EMIL FRIEDMAN – Praga, República Checa 24 Mayo 1908 – Caracas 24 Abril 2002
Por sus frutos los conoceréis – Mateo 7:16

Maestro Emil Friedman

Maestro Emil Friedman

Mi madre1, profesora de Historia y Geografía, pero principalmente educadora, siempre consideró la música (y las artes en general) como parte esencial en la formación de una persona. Fue asidua lectora de los clásicos griegos y tal vez fue influenciada por los preceptos descritos en “La República” de Platón con referencia a la educación. En su obra, Platón evoca los pensamientos de Sócrates a través de “recordadas conversaciones”, en las cuales interviene el filósofo junto a Glaucón, el hermano de éste, Adimanto y otros ciudadanos. Y surge la interrogante. Se preguntan cómo sería la mejor manera de educar a los hombres: “¿Será fácil encontrar una mejor que la establecida entre nosotros desde hace largo tiempo y que consiste en educar el cuerpo por la gimnasia y el alma por la música?” A lo que Sócrates asevera más adelante: “Después de la música, la educación gimnástica ha de formar a los jóvenes.” Y es que este deseo de alcanzar una armonía entre el cultivo y desarrollo de las cualidades físicas, intelectuales y morales es el objetivo primordial de la educación griega antigua (y de la educación ateniense en particular).

Colegio "Emil Friedman"

Colegio "Emil Friedman"

Total que comencé mi educación musical a los seis años en Ginebra, Suiza y de vuelta a los siete mi madre me llevó a inscribirme en el Colegio “Emil Friedman”. Tenía lógica. El lema del colegio era y es, “No hay cultura sin cultura musical”.  En el momento en el que me inscribían en “piano” se acercó un simpático señor de ojos azules y de calva prominente. Al enterarse que se había escogido el “piano” como instrumento, me tomó la mano, la miró, y dirigiéndose a la secretaria le dijo: “Ponga “violín”, por favor”. Mi madre, un poco molesta, protestó: “Quiero inscribir al niño en “piano”, profesor”. A lo que éste contestó en forma firme pero cariñosa: “Vieja, tú no sabes nada de eso.” Y volteándose nuevamente a la secretaria, le ordenó: “Ponga “violín”. Así que ese fue mi primer encuentro con el Profesor Emil Friedman. Me impresiono siempre cuando reflexiono y pienso que en ese mismo instante se marcó el devenir de mi vida en muchos sentidos, y aunque me gradué en ciencias y estudié ingeniería, finalmente sucumbí a los maravillosos encantamientos de la música.

Mi duración como alumno del Profe Friedman, fue bastante breve. Me daba clases todas las semanas, alternándose con mis otros dos profesores, sus alumnos aventajados, Aaron González y Bohdan Chruszcz. Al año de estar bajo su tutela me fui para otros horizontes y cuando regresé definitivamente a Venezuela empecé a recibir clases con otros profesores. Sin embargo, mi contacto con él fue siempre increíblemente cercano. Apenas partí, me escribió al exterior donde yo residía y luego, mi diálogo con él fue siempre agradable, especial, paternal y de amistad verdadera. Era un hombre que entregaba su corazón con auténtica sinceridad y lealtad.

Así que en nada me ha extrañado su extraordinario éxito en conseguir verdaderos “adeptos” a su inspirador y ejemplarizante discurso. Era “un buen ciudadano” en el contexto íntegro del término, con las virtudes y defectos que podría tener cualquier mortal, pero siempre enrumbados en el firme propósito de enseñar, a su vez, a los niños y jóvenes a ser buenos ciudadanos.

Siempre estuve muy ligado al Maestro Friedman y a su obra. Mis hijos estudiaron en su colegio y tuve la oportunidad de verlos en alguno que otro “acto cultural”. Pero lo que más me ha parecido curioso en el transcurso de mi vida es ese vínculo que ambos pudimos establecer, dadas dos circunstancias definitorias en mi vida. En primer lugar, el hecho de que continué el camino de la música y me integré al movimiento musical de mi país en 1960 hasta llegar a ingresar en 1971 a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, Patrimonio Artístico de la Nación, fundada en 1930, institución pionera y decana de todas las orquestas sinfónicas de Sudamérica. Y como consecuencia de esa primera circunstancia llegó la segunda que fue la de haber tenido el honor de presidir la O.S. de V. durante 20 años, desde enero de 1991 hasta diciembre de 2010. Durante mi presidencia recibí siempre la ayuda y el apoyo amable e incondicional del colegio para nuestra organización, ya fuera para la presentación de algún concierto importante o de algún ensayo necesario o de emergencia que teníamos que realizar por razones que no vamos a detallar aquí y que nos han traído a veces serios contratiempos.

Orquesta Sinfónica de Venezuela

Orquesta Sinfónica de Venezuela

Ya en 1988 la Orquesta Sinfónica de Venezuela había sufrido una de sus peores desventuras como fue el terrible enfrentamiento que tuvo con la entonces administración gubernamental.  A la larga la orquesta venció por su tesón en restablecer el orden jurídico y defender su verdad…la única verdad; y estando casi en su ocaso surgió como el ave Fénix para convertirse en una de las orquestas más importantes del continente y seguir entregando a sus congéneres su abnegado trabajo, continuo y eficaz en la divulgación de nuestro acervo musical y en el de llevar allende nuestras fronteras las obras de nuestros compositores y el talento interpretativo de sus solistas e integrantes.

Pero aquel afortunado advenimiento no hubiera podido tener ese desenlace de no haber sido por la denodada ayuda de personas e instituciones que creyeron en su verdad y que le tendieron manos generosas para permitirle levantarse nuevamente. Una de esas manos fue la del Maestro Emil Friedman. Y cuando digo “Emil Friedman”, por supuesto que me refiero a todo su entorno: su estricta y disciplinada, pero gentil esposa, la Profesora Elvia Argüello, devota defensora de sus ideales, la dirección del colegio bajo el orden administrativo del Dr. Pablo Argüello, a los demás directores, profesores, alumnado, padres, representantes y personal del colegio. Yo fui testigo activo y presencial de todo esto. Hombres, mujeres y niños detrás de este hombre solidario que defendía la causa de “su orquesta” por principios morales y de justicia, poniendo a su disposición los espacios que permitieron que ella siguiera su labor divulgativa y educadora. “Suya” porque en los primeros años de estadía en nuestro país, este joven, culto y emprendedor violinista había tocado como solista con ella y había establecido sólidos vínculos de amistad, de respeto y de admiración. Éste fue un gesto generoso y desinteresado que nunca podrá la orquesta agradecer lo suficientemente.

El vínculo del Colegio Emil Friedman con la Orquesta Sinfónica de Venezuela continúa y se afianza cada vez que ofrecemos nuestros conciertos en ese auditórium que con tanto empeño, entusiasmo y dedicación hizo construir el Maestro bajo sus sabias indicaciones.

El tiempo ha seguido transcurriendo después de su desaparición física pero su espíritu emprendedor y creativo sigue allí. Aparte de su elevado estatus académico y deportivo, demostrado por los alumnos del colegio en competencias nacionales e internacionales, he podido apreciar el impresionante desarrollo de las actividades musicales. Recuerdo nuestros “actos culturales” para los cuales la Profe Argüello nos preparaba con el coro (excelente directora), allá en el año ‘53 y del cual yo era solista con Carmen Elena Lairet, Andy Steiner y Frank Dipolo. Recuerdo también el ballet que dirigía Nina Novak cuando estábamos estrenando el “auditórium” en la nueva sede de “El Pedregal” y de las presentaciones en vivo que hacíamos los incipientes músicos en programas de radio y en el Teatro Municipal de Caracas. Allí, a los 8 años me presenté con una Sonata de Glück, acompañado por el pianista Martín Imaz. Dieciocho años más tarde, en ese mismo sitio y acompañado por el mismísimo Maestro Imaz hice mi audición para ser aceptado como integrante de la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

Tengo que reconocer, sin embargo, que aquellas presentaciones estaban lejos de parecerse a las que he podido presenciar en estos tiempos. Entre otras, he disfrutado de la versión del colegio de “La Novicia Rebelde” con orquesta propia, “La Paradura del Niño”, una tradición andina y una de las más hermosas de nuestra época de Navidad, del Ballet “Cascanueces” de P.I. Tchaikovsky con las alumnas de la Profesora Ruta Butviliene, de “Virtuosi de Caracas”, orquesta de cámara del colegio, con sus interesantes videos introductorios, bajo la acertada conducción del Profesor Jaime Martínez, el talento interpretativo de los “Arcos Juveniles de Caracas”, el impresionante “Ensamble de Percusión” dirigido  por el Profesor Ricardo Alvarado, las Bandas Sinfónicas “Lido Guarnieri” y “Emil Friedman” y el sublime estallido de nuestro acervo musical y latinoamericano en el marco del “Festival Folklórico” que ya cumple más de 8 años, con la participación de la “Orquesta Típica Emil Friedman” bajo la cadenciosa batuta del Maestro Alfonso López. En verdad que cada concierto es un fulgurante espectáculo lleno de alegre desenvolvimiento escénico.

Como si esto fuera poco, el Colegio Friedman también convoca a interesantes concursos entre los cuales se encuentran el Concurso denominado “Juan Bautista Plaza” en honor a nuestro recordado compositor y docente,  donde hemos presenciado interpretaciones excepcionales con estudiantes de violín venidos de todas partes de la geografía nacional con límite de edad hasta los 18 años y el concurso para pianistas “Harriet Serr”, en remembranza de una de las más apreciadas y connotadas profesoras de piano de nuestras escuelas de música.

Y continúa el colegio que lleva su nombre dedicado a seguir formando hombres y mujeres de valía. Es el alma del Maestro que sigue prestando su aporte a través de su memoria como figura y hombre de bien ofreciendo a una gran cantidad de niños que habitan esta tierra que no fue originaria suya pero sí de su amor y entrega, la oportunidad de convertirse en los mejores seres humanos posibles para la convivencia en un mundo de paz, armonía y de justicia social.

El cumpleaños del Maestro Emil Friedman se conmemora todos los años el 24 de Mayo. Ésta es mi humilde contribución al recordatorio de un ser especial, más bien excepcional, y de mi más sentida expresión de cariño y agradecimiento que estoy seguro comparten conmigo muchos de sus alumnos, quienes siempre lo llevaremos en nuestros corazones.

Para concluir con las coincidencias y circunstancias que nos han enlazado en la vida puedo citar una más; y es que mi nieta, Erika Mariana, nació el mismo día del mes en que nació el Profe Friedman, 24 de Mayo. ¿Curioso, no?

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MI QUERIDO Y RECORDADO PROFE!

Alejandro Ramírez G.

1  Lilia García de Ramírez

0 0 1448 24 mayo, 2012 Alejandro Ramírez, Colaboradores mayo 24, 2012
Alejandro Ramírez

About the author

Nace en Petare, Edo. Miranda. A corta edad comienza sus estudios musicales en Ginebra, Suiza, los cuales continúa en Venezuela, escogiendo el violín como instrumento principal por sugerencia del profesor Emil Friedman. Prosigue su instrucción musical en Montreal, Canadá, con los profesores Alexander Brott y Andrée Poirie y regresa a su país para recibir clases con los profesores Jorge Gardos, Alberto Flamini, Antonio Urea y José Francisco del Castillo. Fue miembro fundador de varias agrupaciones orquestales y actuó como solista tanto con la “Orquesta de Cámara” del INCIBA como con la “Orquesta Estudiantil de Cámara de la Universidad Central de Venezuela” con la cual realizó giras nacionales. Durante muchos años participó como violinista en la orquesta de cámara dirigida por la desaparecida Maestra alemana Ruth de Gosewinkel, destacando también como solista de la viola. Pertenece a la Orquesta Típica Nacional desde 1980 donde se desempeña como Violín Principal. Fundó y es actualmente el primer violín del Cuarteto “Ascanio Negretti”. Además de conferencista, es productor, guionista, presentador y narrador de diversos espectáculos sinfónicos, algunos especialmente diseñados a la enseñanza de temas orquestales para niños y adultos. Produjo durante tres años, dos conciertos didácticos mensuales para el “Museo de los Niños”, obteniendo por los servicios prestados ad honorem a esa institución el título de “Miembro Vitalicio”. Es productor y locutor del programa “Patrimonio Sonoro”, espacio cedido por Radio Nacional de Venezuela a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, que se transmite una vez por semana por el “Canal Clásico” en todas sus frecuencias a nivel nacional. En el programa se proyectan los valores musicales nacionales e internacionales a través del legado grabado por la orquesta a lo largo de su trayectoria como parte de la acción cultural del Estado. Ingresa a la fila de violines de la Orquesta Sinfónica de Venezuela en 1971. Ejerció la vicepresidencia de dicha Sociedad en dos oportunidades y fue Presidente de la misma durante veinte años, cargo para el cual fue electo por la Asamblea de Socios consecutivamente desde enero de 1991 hasta diciembre de 2010. Además de otras condecoraciones recibidas en el transcurrir de su labor como presidente de la institución, le fue otorgada en el 2003 la más alta distinción conferida por Su Majestad el Emperador Akihito del Japón, la “Orden del Sol Naciente” en sus Rayos de Oro en Collar, denominada en japonés “KYOKUJITSUSHO”. Actualmente es miembro del Consejo Superior Consultivo de la Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela y permanece activo en la fila de los primeros violines.

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